Padre en apuros; ‘Te doy la vida’

QUÉ HA PASADO

• Gina da a luz a una niña.

• Robles suplica a Inés que no regrese al convento.

• Samuel y Rosa se acuestan.

• Elena trata de llevarse a Nico del país y es detenida.

En su celda, Elena llora pensando en su hijo y gracias a Juana, una de las custodias, puede hacer una llamada a Pedro para pedirle ayuda: “No quiero que Nico me odie”. Ernesto, por su parte, se reúne con su abogado y este le informa de que en cuanto su esposa sea condenada, se le concederá el divorcio y la patria potestad de Nico. Aprovechando que Maru está sola en la mansión, Pedro va a ver a Nico y, como le pidió Elena, le muestra una grabación de voz: “No olvides que tú eres lo más importante para mí. Perdóname, debí haberte explicado que nos íbamos a Los Ángeles. Tu papá me ha hecho mucho daño y era mi única salida”. El niño no puede contener las lágrimas al oír las palabras de su madre.

Agustín y Nelson van a recoger a María al hospital y llegan felices a casa. Por el contrario, Gina se muestra apática y se niega a cuidarla. “No estoy hecha para ser mamá”, afirma. Elena enfurece cuando Ernesto va a verla a la cárcel. “Vete. ¡Me das asco!”, grita. Poco después, recibe una visita más agradable, la de Horacio. De regreso a casa, el hombre se muestra muy preocupado por lo que está sucediendo y Mónica, que está en un avanzado estado de gestación, lo calma.

Irene le cuenta a Andrea que ya tiene su primera cita con el terapeuta. “La verdad es que sí quiero cambiar”, miente. Mientras Samuel da largas a Rosa para verse, Gabriela sale con Gustavo y este le promete esperarla hasta que esté lista para una relación. Gina sigue desentendiéndose del cuidado de María y Agustín, sobrepasado tras una noche sin dormir, pide ayuda a Ester: “Necesito unos consejos para ser un buen padre”.

Una de las presas amenaza a Elena

Con la excusa de ir a terapia, Irene sale de casa y se encuentra con Ernesto. “Una vez que estés divorciado vamos a casarnos. Ya no quiero seguir siendo tu amante”, exige ella. Luego se besan sin saber que Nico está viéndolos. Cuando Elena está punto de hacer una llamada, Rita, una de las reclusas con más poder, la aborda y la extorsiona. Sin embargo, la mujer no se amedrenta y jura denunciarla aldirector. “Más te vale que no lo hagas o acabarás en la enfermería”, avisa la presa.

Por su parte, Ernesto está con su hijo en el parque, recibe una llamada de Irene y se aparta para contestar. Nico aprovecha para escaparse y unos niños que están pidiendo en la calle, lo ven y lo ayudan. “Quiero encontrar a mi amigo Pedro. Trabaja en el taller Nelson Turbina”, dice. En prisión, Elena y Rita se pelean y deben ser separadas por las custodias. Para proteger a la primera, Juana la lleva a la celda de aislamiento. Esa misma tarde, Horacio y Pedro van hasta allí y se inquietan cuando les dicen que no están permitidas las visitas.

Al darse cuenta de que su hijo ha desaparecido, Ernesto se desquicia y acude a comisaría para hacer una denuncia. “Seguro que el amante de mi mujer se lo llevó”, afirma. Pero Pedro tiene coartada.

Al enterarse de la desaparición de su hijo Elena se derrumba. Pero no todo son malas noticias ya que el comandante Robles recibe el resultado de las pruebas de ADN y se confirma que Ernesto Rioja no es hijo de Isabel. Ahora solo queda probar que el usurpador es Miguel Hernández.

Pasan varios días y siguen sin dar con el paradero de Nico. Pedro recibe una llamada anónima dándole información y va a una construcción en ruinas, pero allí no hay nadie. Aun así, decide dar una vuelta por la zona y se queda sin gasolina. Al verlo, Pelusa, Moncho, Neto y Chema no dudan en ir a ayudarlo y el mecánico descubre que Nico está con ellos. Como su estado es muy delicado, lo lleva al hospital.

Harta de estar en casa, Gina sale a divertirse con Carlos, un compañero de trabajo. En el hospital, Nico se niega a ver a Ernesto y la policía le toma declaración. “Él mandó a mi mamá a la cárcel porque quiere casarse con Irene. Los vi besándose”, asegura. Con los últimos sucesos, Abreu presenta un recurso de amparo ante el juez y este concede la libertad bajo fianza a Elena. Pedro la espera a las puertas de prisión.

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