Los nuevos vecinos; ‘Amar es para siempre’

QUÉ HA PASADO

• La enfermedad de Armando impide el final de juicio.

• Fede y Marina se dan una última oportunidad.

• Sebastián y Jose aceptan un trabajo fuera de Madrid.

En el hospital, Armando recibe una última e inesperada visita. Irene, rota de dolor, necesita despedirse de él: “Descansa, mi amor. Tienes que saber que siempre te he querido”. Emocionado, el empresario le coge la mano y la aprieta: “Y yo. Me arrepiento tanto de todo el daño que te he causado”. Serán sus últimas palabras… antes de fallecer.

Tras el entierro, la vida de los hermanos Ordóñez debe continuar. Es el momento de emprender nuevos caminos y mientras Mateo accede a convivir con Fede y Marina hasta encontrar un piso adecuado, Inma se despide de Manolín. “Me he matriculado en la universidad en Barcelona”, dice abrazándolo.

Por su parte, Guillermo y Lourdes se casan en una sencilla ceremonia y comunican a sus compañeros de despacho que se trasladan a Seattle, Estados Unidos. Mientras, Irene se va con Lorenzo. “Necesito cambiar de aires”, explica a sus sobrinos.

El tiempo ha pasado y nuevos vecinos están instalados en la plaza de los Frutos. Abel y su hija, Emma, son ya uno más, aunque la hermana del militar, Socorro, insiste en irse con la niña a Santander. “Madrid es dema siado grande y peligroso”.

Sin embargo, los planes se paralizan pues la estudiante confiesa que se ha quedado embarazada de Manolín, el hijo de los Gómez. “¡Eres una irresponsable! Me avergüenzas”, se enfurece el militar, sacando su lado más oscuro.

La muerte de Severino deja a Maica desamparada pero, a la vez, le da fuerzas para cambiar. Aunque su padre se ha llevado a la tumba el secreto de que su bebé no nació muerto y que él lo dio en adopción, la adinerada mujer ha roto su matrimonio en Alemania y tiene la ilusión de abrir un obrador en la plaza. Para ello cuenta con la ayuda de Pelayo, muy amigo de su progenitor.

Al fin, Quintero y Benigna dan con la persona ideal para llevar el King´s, tras la marcha de Curtis y Jose. A partir de ahora lo regentará Estefanía Calonge, una empresaria catalana con experiencia en el mundo de la noche.

Cuando los dos amigos están celebrando el traspaso del local, Virginia, una jovencita con aspecto de mojigata se presenta con una maleta en la mano: “¿Te acuerdas de mí? Soy la hija de Goyita. Ella ha fallecido y me dijo que podía venir a Madrid contigo. Estaba convencida de que tú me acogerías”. Totalmente atónita, no puede negarse a cumplir la última voluntad de alguien a la que apreciaba mucho.

Marcelino se entera de que Marisol está saliendo con un hombre casado, Paco. Aunque el asunto le parece grave, esperado que se acabe pronto, y miente a Manolita, que se queda tranquila

El bufete laboralista sigue abierto con Cristina al frente, que además debe cuidar de Libertad.

Cuando la niña va a cumplir un año, alguien muy querido por la abogada regresa a España: Guillermo ha vuelto y, aunque lo oculta, es evidente que su relación con Lourdes sufre una crisis.

La inauguración del obrador se complica y Maica está comenta los detalles con Manolita, cuando reconoce a alguien del pasado. Su primer amor pasa frente al escaparate.“¿Gorka? ¿Eres tú?”, le pregunta. Para su mayor sorpresa, este le cuenta que es sacerdote: “He estado en el País Vasco y ahora me han trasladado aquí a Madrid”.

Ante la noticia de que va a ser padre, Manolín debe aplazar el servicio militar, lo que supone otro disgusto más para la familia Gómez. A la mañana siguiente, la plaza amanece con el bonito reencuentro de una pareja después de veintitrés años…

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