Las psicólogas de la tele: Pilar Cebrián, María Luisa Ferreros y Laura García Agustín

  • En estos meses nos han ayudado a comprender las reacciones a la confesión de Rocío Carrasco y otras conductas que nos han impactado por la pandemia.
  • Compatibilizan su actividad profesional con sus apariciones en magazines e informativos donde analizan el comportamiento de algunos famosos y las noticias que ocupan la sección de sucesos

    Pilar Cebrián (‘Viva la vida’): “Aprendemos observando”

    Experta en terapia de parejas, presentó en Cuatro Mejor llama a Pilar (2016). La actual psicóloga de Viva la vida, en Telecinco, tiene consulta y una agencia matrimonial en Zaragoza.

    ¿Debemos hablar en televisión sobre violencia de género?

    Sí, somos seres gregarios y aprendemos por observación. Por eso las mujeres que lo sufren se vieron reflejadas en Rocío Carrasco. Pero no favorece nada que hablen los no profesionales.

    ¿Qué podemos hacer para que las noticias no nos afecten?

    Hay quienes tienen muy desarrollada la neurona espejo y sufren el dolor de otros, aunque sea a través de la televisión. A otros, sin embargo, no les afecta en absoluto. Yo siempre aconsejo que se miren los temas desde la distancia y que nos centremos en lo nuestro. Aunque es importante tener una moral de grupo.

    ¿Crees que la sociedad está radicalizándose?

    Sí, desde el momento en que se emite un juicio de valor. Y es algo contraproducente e innecesario.

    ¿Con la pandemia ha cambiado la salud emocional?

    Algunas personas han empezado a valorar las pequeñas cosas y a disfrutar más de sí mismas, pero otras han desarrollado patologías, como la hipocondría y adicciones. Tenemos que recuperar conductas que generen endorfinas.

    María Luisa Ferrero ‘Espejo Público’: “Ahora prima lo superficial”

    Psicóloga infantil, acaba de publicar Dame la mano: Descubre cómo conectar
    con tus hijos…
    La vemos en Espejo público (Antena 3) y también en Sálvame (Telecinco).

    Háblame de la salud mental de los jóvenes de ahora.

    Los adolescentes están pasándolo muy mal porque están muy reprimidos en pandemia. Han aumentado los casos de depresión y ansiedad entre las personas
    de 23 a 30 años, una patología impropia de esa edad. Se sienten inseguros y hay que añadir el escaso contacto social que tienen.

    ¿Con qué ánimo saldremos?

    Un poco tocados porque la pandemia se alarga. La gente se siente insegura y con mucho miedo porque recibimos noticias contradictorias. Me gustaría decir que como sociedad hemos aprendido a valorar lo importante, pero no lo tengo claro; más bien tengo la sensación de que se da importancia a lo superficial y las posiciones de los españoles están cada vez más confrontadas.

    Analizaste la confesión de Rocío Carrasco. ¿Crees que ha servido para algo?

    Ha puesto sobre la mesa la violencia de género. Un problema que padecen muchas familias
    y que cuesta visibilizar porque quienes lo sufren, a veces son los últimos en darse cuenta.
    El maltratador hace sentir a su víctima que la culpa es suya y que la trata así porque ella no reacciona. Rocío lleva viviendo un calvario desde hace veinte años y hasta ahora no se ha atrevido a contarlo seguramente por miedo y porque fue una adolescente rebelde que se fue de casa.

    Laura García Agustín (‘La hora de La 1’): “Hay información que altera el ánimo”

    Psicóloga clínica, divulgadora y escritora, Laura García Agustín es habitual en las mesas de debate y análisis de La hora de La 1 y de Más vale tarde, de La Sexta.

    Empecemos por el testimonio de Rocío Carrasco. ¿Qué valoración haces de él?

    Sin duda ha marcado un antes y un después, especialmente en lo relativo a la violencia de género psicológica, una de las peores entendidas y hasta ahora escasamente reconocida en los procesos judiciales. Por ello es silenciada por las víctimas.

    ¿Por qué algunos políticos tomaron partido a favor de Rocío?

    Imagino que porque se sintieron conmovidos. A mí me gusta que los políticos se humanicen y se impliquen en la búsqueda de soluciones. Ojalá sea el comienzo de un cambio para erradicar esta lacra, proteger con garantías a las víctimas y a sus hijos e implementar un modelo educativo afectivo-sexual que enseñe estos valores.

    ¿Y qué piensas de quienes cuestionaron sus palabras?

    Son estereotipos anacrónicos que deterioran la imagen de las mujeres convirtiéndolas en ‘sufridoras mudas’. Pase lo que pase, a callar por el bien de la familia. Es intolerable que un hombre maltrate a una mujer o a sus hijos, pero también lo es que los hijos maltraten a una madre.

    ¿Está radicalizándose la sociedad hacia posiciones extremas?

    En general, la opinión pública esta muy polarizada porque se deja llevar por distintos sesgos, algunos muy antiguos y machistas que se reproducen de generación en generación, pero no por ello son ciertos. Me refiero a frases como “algo habrá hecho ella”, “qué raro que lo diga después de tanto tiempo…”. Y otros que justifican el mirar para otro lado.

    ¿Y qué impacto tuvo una noticia como la de la desaparición de las niñas de Tenerife?

    Un suceso así promueve sentimientos de empatía y compasión, pero también mucho miedo e incertidumbre. Sobre todo porque va dándose información casi en tiempo real. Y eso, sorprende a la vez que intriga y asusta. En personas más sensibles contribuye a alterar el estado de ánimo y a generar todavía más inseguridad que antes.

    ¿Saldremos más fuertes de la pandemia?

    Dependerá de varios factores, como la personalidad de cada uno, los recursos personales y psicológicos y cómo nos haya golpeado esta enfermedad. En función de ello habrá personas que salgan muy reforzadas y otras que necesiten ayuda profesional para superarlo durante meses.


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