Armando fracasa en su primer desfile; ‘Betty en NY’

• Armando asciende a Betty como su asistente personal.

• Patricia se muere de envidia.

• Fabio pide matrimonio a Hugo, aunque le engaña .

• Aura María rechaza a Giovas.

Debido a la dramática situación económica que atraviesan en su casa, Beatriz ha aceptado el soborno de Daniel, con el que este lograría apartar de la presidencia a Armando. La asistente se arrepiente enseguida de la traición a su jefe y se sincera: “Lo siento. Mi padre me ha hecho ver mi error. Aquí tiene mi carta de renuncia”. Al contrario de lo esperado, Mendoza valora su sinceridad y la mantiene en su puesto: “La necesito y sé cómo juega de sucio ese tipo”.

Por su parte, Sandra está ilusionada con Wilson y cree ser correspondida. Sin embargo, cuando esa noche los amigos de Betty celebran su ascenso, la joven se da cuenta de su equivocación, pues el vigilante se pasa toda la noche ligando con otra y contándole a ella cómo va la conquista. Durante la celebración, la secretaria prueba el tequila y acaba bastante borracha… Ya en la cama, escribe por primera vez en su diario lo que siente por Armando: Es un hombre maravilloso. Lo amo.

A la mañana siguiente, se presenta en la oficina con unas enormes gafas de sol para tratar de ocultar su cara de resaca.

Marcela amenaza con dejar la compañía

Tras meses de intenso trabajo, Lombardi tiene lista la colección del que será el primer desfile de Mendoza como presidente de V&M. Es su prueba de fuego, pero aun así, creyendo que nadie se percatará y se ahorrará costes, manda cambiar las telas que ha pedido Hugo por unas de baja calidad. Como siempre, cuenta con la complicidad de Beatriz. “Asegúrate de que nadie abra las fundas y vea lo que hay”, ordena.

Aunque la chica lo consigue, en cuanto las modelos salen a la pasarela, el murmullo en la sala demuestra que algo va mal… Al finalizar, Hugo exige explicaciones a Mendoza. “¡Qué desastre! ¿Dónde está la seda y la cachemira? ¡Estos trajes parecen alfombras!”, grita el diseñador. Después, presenta su dimisión: “Has hundido mi reputación y la empresa”. Desesperado, Armando encuentra su mejor apoyo en Rincón.

También Sofía pasa por un bache, pero personal: echa de menos la vida familiar que llevaba antes de que su marido la dejase. Al menos, encuentra consuelo en Charlie: “Gracias. Necesito poder contárselo alguien sin ser juzgada”. El ascensor parece estropeado y Patricia se queja a Wilson: “No puedo subir andando. Yo no voy como esas feas sin tacones”. Cuando el portero mira las cámaras de seguridad, descubre a Ricardo besándose con Aura María e intenta avisarles de que en el bajo está la amante de él: “Por favor, si hay alguien dentro que dé al botón de alarma. Necesitamos el ascensor porque la señorita Fernández, repito, ¡la señorita Fernández! está esperándolo”.

El adiós de Hugo lleva a Marcela a amenazar con seguir sus pasos, por lo que Armando tiene que rogar al diseñador que regrese a la compañía. “Solo lo haré si usted se arrodilla ahora mismo ante mí y si, la semana que viene, se presenta en mi despedida de soltero disfrazado de drag queen”, le pide para vengarse.

Fabio sube a las redes un vídeo de Armando

Nicolás no deja de pensar en Patricia desde el día que coincidió con ella en V&M. Tanto es así, que no se centra en la tienda y, en lugar de atender a los clientes, mira fotos en su móvil de la despampanante rubia. Una vez más, Beatriz saca del apuro a su amigo y consigue que lo nombren vicepresidente financiero de la empresa fantasma que ha creado Armando, a la que han llamado B.A.R. y con la que pretende salvar V&M de la ruina total. No obstante, el movimiento es peligroso para la secretaria, pues la compañía esta puesta a su nombre.

Fabio grabó el momento en que Armando se rebajaba ante su novio y, con muy mala intención, lo sube a las redes sociales, convirtiéndolo en viral. Como se trataba de un local gay, media cuidad piensa ahora que Armando lo es.

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