Los pantalones, las chaquetas y las camisas en tendencia que nos pondríamos para vivir en una casa de película (de Woody Allen)

“Dos mujeres mayores están en un hotel de alta montaña y una comenta: ¡Vaya, la comida aquí es realmente terrible!, y contesta la otra: ¡Y además las raciones son muy pequeñas! Pues básicamente así es como me parece la vida, llena de soledad, histeria, sufrimiento, tristeza y, sin embargo, se acaba demasiado deprisa”. (Annie Hall, 1977). El director que mejor ha retratado la verdad, la amargura, el humor retorcido y la brillante respuesta irónica tiene sentencias que querríamos imprimir sobre una camiseta. Nadie mejor que él divaga sobre el sentido de la vida sin recurrir a filosofías vacías, porque el humor ha sido el mejor aliado del cineasta a lo largo de más de un centenar de películas. Pero no solo por sus ácidos diálogos repletos de grandes verdades nos gusta el norteamericano, sus filmes merecen ser revisados una y otra vez por múltiples motivos, a saber:

Porque escribió la comedia romántica más divertida y nostálgica de la historia del cine (a pesar de que Annie Hall, nunca quiso ser una comedia).

Por su reflexión sobre la culpa compartida de los matrimonios corruptos en Blue Jasmine (la cinta que le dio el Oscar a Cate Blanchett).

Por las piezas de Bach que suenan en Hannah y sus hermanas de manera casi compulsiva.

Por el cariño por el que siempre retrata las calles de Nueva York.

Por toda la filosofía que incluyen algunas de sus grandes películas. La fórmula de Crimen y castigo, de Dostoyevski, la ha repetido en Delitos y Faltas, en Match Point, en Misterioso Asesinato en Manhattan, en El sueño de Cassandra y en Irrational Man. Y en todas funciona.

– Por los estilismos de sus actrices. Esas chaquetas de pana, esos pantalones de vestir y esos abrigos oversize que tan bien han representado a la burguesía norteamericana de los 70.

Y también por sus casas, esos apartamentos fascinantes en los que habitan sus historias que han sido imitados cientos de veces por los decoradores de medio mundo.

© Creatividad de Mar Lorenzo, imágenes de Zara, Mango y Getty Images

Americana de Mango, COMPRAR

Nada en la estética de sus películas es casual, el cineasta construye sus historias a través de los bellísimos planos del de las calles de Nueva York, de las conversaciones eternas alrededor de la mesa y de los salones y bibliotecas repletas de libros. En términos de moda, el personaje de Diane Keaton en Annie Hall ha sido, es y seguirá siendo el referente por excelencia del estilo oversize y masculino. Annie fue la primera it girl y su look, firmado por Ralph Lauren, ha calado bien ondo en el imaginario colectivo. Tanto es así que algunas adalides del estilo en 2020 como Alexa Chung o Emma Stone la han señalado como referente vital en multitud de ocasiones. ¿Y qué es lo que hace tan especial el estilismo de uno de los personajes más célebres de Allen para que sigamos hablando de él más de cuarenta años después? Nada. lo mejor del look es que no tiene nada de especial y eso lo hace doblemente deseable y maravilloso –una vez más, la idea del regreso a los básicos como bálsamo que reconforta–.

© Creatividad de Mar Lorenzo, imágenes de Zara, Mango y Getty Images

Camisa masculina de rayas, de Zara. COMPRAR

Si hay otro aspecto que retrata tan bien el alma de sus historias como los propios guiones, esas son sus casas. Interiores a través de los cuales los personajes muestran sus filias y sus fobias, en los que mantienen largas conversaciones sobre el sentido de la existencia y en lo que divagan sobre sus sueños y sus aspiraciones. Que levante la mano quien no haya querido vivir en una de esos salones tan bien amueblados y quien no haya deseado que esas estanterías albergasen todos sus libros. Repasar la filmografía del director para soñar con la enorme cristalera frente al Támesis del dúplex diáfano de Match Point, la madera clara y las paredes empapeladas de la casa familiar en Septiembre, la simetría bergmaniana y los colores ocres de Interiores o la mesa de las cenas y las comidas del salón de Hannah y sus hermanas –que era, en realidad, la casa de Mia Farrow–.

© Creatividad de Mar Lorenzo, imágenes de Zara, Mango y Getty Images

Camisa estampada, de Zara. COMPRAR

Y no, probablemente nunca podremos vivir en una casa como esas pero, hoy más que nunca, adquirir cientos de ideas para redecorar tu casa, sentir mucha envidia y soñar que nos ponemos una camisa masculina y un pantalón de pinzas y que nos tomamos el primer café del día en una cocina frente a Central Park, está permitido.

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