Gucci presenta Epilogue, su campaña más especial, durante un concierto de Billie Eilish

No es raro ver a Billie Eilish llevando la doble G por bandera. De hecho, puede que la cantante sea la perfecta representante de la marca italiana en la generación de la que es voz. Su irreverencia estilística, esa necesidad de expresarse de manera diferente a través de las prendas, encajan como un puzzle con la peculiar y aplaudida visión de Alessandro Michele, director creativo de la casa. Colaboradores asiduos en los looks de Eilish, este fin de semana han unido fuerzas fusionando sus disciplinas bajo un mismo paraguas: presentando la nueva campaña de la firma a nivel global durante el concierto que la cantante dio anoche en streaming.

En una ocasión tan especial, Gucci ha desvelado el vídeo de la última colección de Michelle, Epilogue, presentada el pasado mes de julio en un formato rompedor: una retransmisión en directo de 12 horas donde mostraba de primera mano el backstage de una producción de este calibre, y para la que contó con su equipo de diseño como modelos. Un discurso que continuaba el iniciado en el desfile de febrero, donde que se destapaban al espectador las ‘entrañas’ de un desfile de moda, poniendo en valor el trabajo de las personas que lo hacen posible.

Para plasmar la campaña, Michele ha contado con el fotógrafo Alex Soth para la fotografía, y con los videógrafos italianos Damiano y Fabio D’Innocenzo para la perspectiva audiovisual. En ambos casos, vídeo e imágenes, los trabajadores de la firma posan en dos emplazamientos romanos aparentemente opuestos, en ese contrapunto estético que tan bien domina el director creativo: el grandioso el Palazzo Sacchetti y la zona de Campo Boario, cubierta de grafitis.

“He reunido aspectos diferentes que representan la belleza desordenada que siempre he buscado: el caos de la belleza. ¿Qué ocurre con la relación entre realidad y ficción cuando las miradas entrometidas se introducen en los mecanismos de producción de una imagen?, ¿qué ocurre con la moda, cuando lo verdadero vuelve a ser solo un momento de lo falso?”, se cuestiona Michele.

“Rompiendo el hechizo que obliga a mis colaboradores a trabajar apasionadamente en prendas que luego tienen que abandonar, le pedí al equipo que se las pusiera. Y así hicimos un trabajo autosuficiente, todo dentro de nuestra casa, mezclando cosas que ya habíamos hecho con otras que estábamos a punto de hacer, superando los esquemas del tiempo de manera coherente con mi idea de The Epilogue, la resolución final de un futuro que en gran medida es presente”, relata Michele.






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