Este bolsito matelassé de Chanel (que lleva Juana Acosta en Málaga) es tan icónico como su rojo de labios

Es un hecho que no por mucho desearlo una puede vestir de Chanel. Ni siquiera en los grandes eventos del cine, no ya por una cuestión de presupuesto, sino de estatus. La firma francesa aprueba cuidadosamente todos los estilismos que presta a estilistas y actrices para las grandes presentaciones y es conocida por elegir perfiles de mujeres relevantes y con un aire de modernidad. Ser la apuesta de Chanel en una alfombra roja es, en la carrera al éxito en el celuloide, una muy buena señal. De ahí que cuando la actriz colombiana Juana Acosta apareció ayer en el Festival de Málaga ataviada con un pluscuamperfecto minivestido de tweed (por la mañana, en la presentación de la película El Inconveniente) y con un inconfundible rojo de labios (por la tarde, en el photocall ante la prensa), ambos de la casa parisina, girara todas las cámaras a su paso.

El traje-vestido clásico (pero actual)

Pocas prendas resisten la prueba del tiempo como un traje de Chanel. El icónico conjunto, originalmente de dos piezas (falda y chaqueta), fue una creación de Gabrielle Chanel en la década de 1920 y el patrón más actualizado, versionado e interpretado por Karl Lagerfeld desde que cogió las riendas de la casa en 1983 hasta su fallecimiento en 2019. Durante todo un siglo ha sido un elemento básico en la marca, una representación de la elegancia moderna y, también, un importante vínculo con el cine (recordemos a una sofisticada Jeanne Moureau como Juliette en Les Liaisons Dangereuses de Roger Vadim, estrenada 1959, o a Romy Schneider en la película de Federico Fellini Boccaccio ’70, de 1962).

Tal es la importancia del traje de tweed que la nueva mujer que perfila la marca, Virginie Viard, quiso dedicarle su primera colección al frente de la marca como heredera de Lagerfeld, la que corresponde a la Primavera Verano 2020. Inspirada por la "atmósfera de la Nouvelle Vague", el cine francés de las décadas de 1950 y 1960, uno de sus diseños más memorables fue el look número 5 del desfile, una versión del traje en forma de minivestido, el mismo que llevaba Juana Acosta ayer en Málaga.

El bolsito icono

Esto nos lleva a apreciar otro importante detalle en el atuendo de la actriz. Aunque en su colección Viard quiso dar el protagonismo a la ropa y no tanto a los complementos (un potente efecto visual característico de Lagerfeld), el estilista de Acosta (Freddy Alonso) decidió añadir un pequeño bolsito negro a la composición. Con forma de caja, forrado en el clásico cuero acolchado matelassé de la firma y con la legendaria cadenita dorada de Chanel, tiene el tamaño justo para guardar dos artículos tan esenciales como la mascarilla y la barra de labios (que tiene su propia historia, a continuación).

El rojo de labios

Si por la mañana Acosta llevaba dos iconos de la firma (el vestido de tweed y el bolso acolchado), de noche llevó otro reconocible sello de la casa francesa: el rouge à lèvres. Iván Gómez, maquillador profesional y embajador de Chanel, nos explica qué le llevó a apostar por un color tan subido. “El labio es el protagonista, con una inyección de color con la barra Rouge Allure Ink en tono Rose Rouge (es el número 812 de la colección, que presenta 10 colores). Es muy fácil de aplicar, tiene un tamaño perfecto para llevar en el bolso y no se altera para nada. Es perfecta a la hora de retocar y, además, funciona bien cuando llevamos la mascarilla”.

La historia detrás de este labial ha marcado también el ideal de la belleza femenina durante 100 años. En el mismo momento en que Chanel creó el traje de dos piezas, en los años 20 de hace un siglo, lanzó también su primera barra de labios. Ultrapigmentada y roja, ha sobrevivido a modas y tendencias, y hoy se presenta con una nueva tecnología. Rouge Allure Ink es una barra de labios líquida con acabado mate que promete ser el nuevo pintalabios bestseller de la marca por su textura ultrafina, fundente y deslizante gracias a una fórmula resistente al agua compuesta por ingredientes de origen natural, disolventes volátiles (lo que aporta el efecto segunda piel), aceites no volátiles (para un mayor confort), pigmentos finos altamente concentrados (que logran una mayor intensidad de los colores), polímeros (para una larga duración) y esferas de sílice (que consiguen el acabado mate). Presenta una puntera en esponja que permite un trazo más fácil y la recomendación de la casa a la hora de utilizarlo es la siguiente: con los labios bien hidratados, utilizar el lado plano del aplicador para deslizarlo en el centro de los labios y el lado fino del aplicador para el arco de Cupido y las comisuras de los labios.

Una barra líquida mate.

“Cuando maquillaba a Juana he recordado esa ilusión de los días cuando va finalizando el verano y todavía tiramos de vernos con un toque de color en los labios o en los ojos. Es como si el verano nos permitiera vernos un poco más maquilladas o aplicar un color más divertido”, cuenta Gómez.

El maquillaje “buena cara”

Sabiendo que el labio iba a tener tanto color, “he trabajado la piel con Eau de Teint -el agua de pigmento de Chanel, una base ultraligera y acuosa- para que no haya exceso en la piel”, explica el maquillador. “Es un maquillaje más estival porque ya tenemos buen tono. Y si no lo tienes, te da buen color”. La clave aquí era un efecto buena cara, con un toque de color en las mejillas y en la mirada para despertar la vitalidad del rostro.

Una base ultraligera.

Para los ojos, Gómez ha utilizado la paleta de Les 4 Ombres Candeur et Provocation: “Una fusión entre los marrones y rosados muy sutil, que genera este efecto como más inocente en la mirada, a pesar de que he delineado después con Le Liner de Chanel y he puesto mucha máscara de pestañas. Para potenciar el ojo y que se vea más grande, he utilizado el Stylo Yeux Waterproof marrón en la línea de agua para una mirada más misteriosa, que a mí me gusta mucho”, revela Gómez.

Para una mirada inocente.

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