El otro vestido de Navascués que triunfó en la boda de Belén Corsini fue el de su hermana Mónica (y lo llevó con un tocado de infarto)

La boda de los condes de Osorno fue todo un despliegue de estilo y buen gusto. Algo que no veíamos con esta envergadura desde antes de que comenzara la pandemia. El palacio de Liria se vistió de elegancia el pasado fin de semana con una espectacular Sofía Palazuelo a la cabeza de las mejores vestidas, pero seguida muy de cerca por las hermanas de la novia. Mónica y María Corsini dejaron claro que también tienen un máster en elegancia, sacando a pasear los mejores estilismos para acompañar a Belén en su día.

Mónica Corsini asistió junto a su marido el empresario portugués Bernardo Horta e Costa, combinando sus estilismos. Mientras que la financiera hizo del verde botella su color, el portugués lo añadió como toque en la corbata, dejando claro que querían aparecer impecables en la foto. Ella apostó por un vestido de satén de largo midi y abertura a lo Angelina firmado por Navascués, artífices también del vestido de novia. El cuello halter apenas se intuía por debajo del gran lazo de tul y plumeti que se alargaba hasta el bajo del vestido. El ‘look’ estaba coronado por un espectacular tocado, firmado por Mimoki.

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“Gracias por confiar en nosotros. ¡Estabas de infarto!”, le dedica cariñosamente la firma a Mónica Corsini en Instagram, con la publicación en la que posa con su marido. El modelo se llama Saadawi Couture y se trata de un sombrero estilo dulcinea de gran tamaño, con ala levantada de parasisal con copa redonda y decorado con plumas de faisán verde. Un diseño tan llamativo que sería digno de expertas en tocado estridentes como la duquesa de Cornualles. Se trata de una pieza de alta costura, confeccionada a mano –como el resto de creaciones de la firma–, que se sujeta a la cabeza mediante una diadema. Su precio: 610 euros.

Con semejante complemento, Mónica Corsini apenas necesitaba más accesorios para deslumbrar. Le bastó con un minibolso joya de mano y unas sandalias de lo más sencillas, sin plataforma pero de un altísimo tacón. Tan solo llevaban una tira negra en la parte de los dedos y una de vinilo transparente en el empeine, que se disimulaba, consiguiendo el efecto de alargar sus piernas. El pelo no se lo recogió, como sí hicieron otras invitadas, sino que lo dejó suelto con suaves ondas a la altura de los hombros.

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Todos los invitados a la boda de Carlos Fitz-James y Belén Corsini

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