Charlène de Mónaco se viste de menta (y acierta) en una cita religiosa junto al príncipe Alberto

La princesa Charlène de Mónaco y su marido, el príncipe Alberto, han asistido este domingo 15 de noviembre a una misa oficiada en Mónaco por el arzobispo del principado, Dominique Marie David. El evento ha tenido lugar en la iglesia de San Carlos, en Montecarlo, construida por el príncipe Carlos III en el siglo XIX en el lugar que ocupaba la antigua capilla de San Lorenzo. La celebración marcaba el 70º aniversario de la llegada de los oblatos de San Francisco de Sales a Mónaco.

El evento se ha desarrollado con las medidas de distancia de seguridad social necesarias y un aforo reducido en el interior de la iglesia. Lugar en el que Alberto y Charlène han ocupado una posición destacada, sin olvidarse de utilizar sus mascarillas, de la misma forma que el resto de asistentes. La princesa ha aprovechado el uso del accesorio para integrarlo a la perfección en su estilismo orquestado en color menta, con una mascarilla quirúrgica que pasaba más desapercibida que de haberla combinado con un traje rojo.

El conjunto de Charlène coincide significativamente con el estilo práctico y sencillo que últimamente impera en su guardarropa. Ha escogido dos prendas básicas, pero efectivas, y les ha dado la mejor vida posible combinándolas de manera sobresaliente. La prenda principal es un vestido camisero en color menta y largo hasta los tobillos con falda fluida y detalle de minivolantes en el cuello subido. Por encima, la princesa se ha abrigado con una bufanda estampada en tonos blancos y verdes, a juego con el vestido, que recuerda mucho a la reciente estética de Dior, aunque de marca desconocida.

Con tal despliegue de estilo, probablemente aprendido de la gran Carolina de Mónaco, Charlène no necesitaba de grandes accesorios para acertar porque ya lo había hecho. Y lo sabía. Es por eso que en los pies ha apostado por unos discretos salones acabados en punta de un color nude grisáceo muy especial. Sin joyería exagerada y con unos pequeños pendientes de perlas, visibles gracias a su cortísimo bob, su flequillo a media frente hacía el resto.

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