Cashmere: apto para los looks urbanos y para estar en casa

Desde el Himalaya y con origen milenario. La fibra del cashmere se ha consagrado como una de las más valoradas y exclusivas de mercado. Su calidad la convierte en la mejor acompañante de las bajas temperaturas y su escasez eleva su precio. La expansión del cashmere, que se remonta al siglo XIV en Oriente y al XVIII en el continente europeo, fue primero incorporado a las prendas de monarcas y personas de clase alta como símbolo de riqueza y estatus, pero ahora se puede encontrar fácilmente en las casas de moda de las calles de nuestras ciudades.

La suavidad de su tejido, su calidez, la ligereza y su aspecto visual han llenado gran parte de las prendas que coronan las tendencias de esta temporada en la que la bajada de las temperaturas comienza a llamar a la puertas que ceden paso al invierno. Pero su presencia no es casualidad: desde que las circunstancias extraordinarias del 2020 han instaurado las restricciones sociales y el tiempo de ocio se ha visto reducido a estar en casa, el cashmere ha aumentado un 300 % su demanda en el mercado.

Más allá de la calidez y el goce visual que esta fibra transmite en su uso, la comodidad de las prendas de cashmere ha sido el principal aliciente que le ha llevado a ocupar el primer puesto en ventas. Esta funcionalidad, reñida con el diseño que se presenta en todo tipo de piezas, se ha instalado ya en los estilismos que reinan en el street-style más prestigioso, consagrándose como una de las fibras más aptas para lucir outfits tan relajados como acertados y sin necesidad de pasar frío. Si bien los pijamas y los chándales de cashmere eran los preferidos para sentirse bien de puertas dentro, ahora traspasa esa barrera y se postula también como fibra reina en los looks más urbanos.

¡Lo quiero!

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