Vamping tecnológico, el causante de que duermas poco y mal

Mirar el móvil antes de dormir se ha convertido en un habitual para muchos adolescentes, sobre todo ahora en verano, temporada en la que no tenemos marcada una rutina como si sucede durante el resto del año. Algo que simplemente podríamos considerar una costumbre más, como acostarnos boca abajo o poner la alarma a números impares, que sin embargo puede llevar a graves consecuencias, sobre todo para la salud mental, pero también para la física. Los expertos lo bautizan como vamping tecnológico.

Este fenómeno provoca la pérdida de horas de sueño por estar frente a la pantalla, ya sea de un smartphone o de cualquier otro dispositivo. A pesar de que lleva en el punto de mira durante varios años, el confinamiento ha sido determinante y ha hecho que este problema se agrave. “Las rutinas son muy importantes: hay que establecer horas fijas para acostarse y levantarse”, recomienda Diego Redolar, profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) e investigador del grupo Cognitive NeuroLab y del instituto Brain 360, en relación al pasado encierro o al momento actual. Y es que a pesar de que la desescalada es una realidad y es posible retomar el contacto social, José Ramón Ubieto, docente colaborador de estos estudios anteriormente mencionados, afirma que siempre “quedará mucha de esa actividad nocturna porque se trata de una conexión que no es solitaria, la hacen con otros”.

Control en el uso de las pantallas

A pesar de la relación directa con la Covid-19, los cambios inmediatos o la incertidumbre que provocó en nuestras vidas, los investigadores advierten que la causa principal está en el “uso exagerado” de dispositivos tecnológicos durante la noche. ¿Qué provoca esta adición? La luz de las pantallas en horas en las que se debería estar durmiendo, explica Ubieto, “envía al cerebro información contradictoria” lo que puede afectar negativamente a nuestro sistema.

“El dispositivo está pensado para que no exista un límite, para que la conexión sea non-stop, así que debe imponerse un límite exterior”, señala el docente, que además recomienda que se debe negociar qué horas son las adecuadas para dejar el móvil en un segundo plano. Por el beneficio de los más jóvenes. “Se puede limitar en la habitación y permitirlo en el comedor o en otro lugar de la casa”, resalta, y además apunta a predicar con el ejemplo desde el primer momento.

Falta de sueño entre los jóvenes: una realidad

Asimismo, los últimos estudios, previos a la pandemia, ya venían advirtiendo que los adolescentes españoles no dormían las horas suficientes, entre ocho y diez. Una falta de sueño generalizada que se manifiesta en el estado de ánimo, la falta de atención o diversas consecuencias directas para nuestra salud. “Hasta los 20 o 25 años, el sistema nervioso no está desarrollado, y hay que cumplir una serie de hitos; si no se duermen las horas necesarias, además de las consecuencias para la persona adulta, estamos olvidando algo muy importante para el desarrollo cerebral”, alertan los expertos.

Un primer paso para hacerle frente es dejar de lado el móvil, o al menos intentarlo. Nuestro sueño nos lo agradecerá.




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