Precocinados saludables que te salvarán la vida (y te ahorrarán horas de cocina)

Tenemos una cultura alimenticia muy superior a la de hace unas décadas. Y sabemos que la mayoría de platos precocinados como las pizzas o los ultratracongelados contienen azúcares añadidos y otros aditivos que no son saludables. Pero hay algunos que se salvan y podemos considerar realfooding de la quema y que puedes tener en tu despensa sin sentir remordimientos. Vamos a presentártelos y a proporcionarte algunos trucos para que escojas los más adecuados.

Sopas y cremas

Son ideales para no pasarse horas en la cocina y conseguir un plato ligero y apetitoso. Los caldos de verduras o de pollo o de ternera en brick, así como las cremas son muy prácticos. Pero tendrás que mirar la etiqueta. Estos productos están pasteurizados, por lo que no necesitan ni conservantes ni aditivos. Si en la etiqueta compruebas que llevan alguno, devuélvelo a su estantería. Tampoco deberían aportar grasa y si lo hacen, asegúrate que sea por un aceite de oliva. De lo que sí debes huir es de los caldos en pastilla.

En cuanto a las cremas: deben ser del ingrediente que indican. No será la primera vez que una crema de espárragos, lleva más de patata que de esa verdura. De hecho, como norma, huye de los que lleven demasiada patata. Y cuando mires la etiqueta, el primer ingrediente que debe aparecer es del nombre de la crema, ya sea de calabacín, setas, espinacas… porque así se indica que está en mayor proporción. No te preocupes si contiene goma xantana que sirve para espesar.

Potajes precocinados

No vamos a negar que la mejor opción serían las legumbres cocidas sin más aditivos que la sal justa y algún antioxidante. Pero después tendríamos que cocinarlas y no siempre hay tiempo para hacerlo en condiciones. Por ello, no es pecado echar de vez en cuando mano a un potaje de lata (eso sí, no para todos los días). La opción más saludable es apostar por los platos de legumbres con pescado o verduras. La carne aporta un 30% más de grasa. Y aquí hay que estar ojo avizor a la etiqueta, sobre todo a las grasas saturadas: nunca deben superar 1,5 gramos por cada 100 gramos.

Es normal que estos alimentos presenten conservantes. En cambio, se ha de extremar la vigilancia en cuanto a los potenciadores del sabor (que suelen llevar sodio escondido) y los colorantes y espesantes.

Platos precocinados deshidratados

Un sobrecito que se mezcla con agua y se convierte por arte de magia en un plato de cuscús, quinoa, arroz e, incluso, con opciones exóticas de otras cocinas del mundo parece la panacea. Y lo puede llegar a ser, pues hay muchos ingredientes, como la quinoa que cuesta mucho de cocinar o algunos granos a los que renunciamos y que resultan muy saludables.

La deshidratación es una buena técnica siempre y cuando no se le añadan potenciadores del sabor o colorantes. Fíjate bien que los productos empleados sean naturales y que no haya azúcar de más escondido en la etiqueta.

Conservas de pescado

Son ideales para un aperitivo, para añadir a una ensalada o a un bocadillo, pues los nutrientes del pescado son siempre recomendables para el organismo y en muchas ocasiones no llegamos a consumir las dosis recomendadas. Sobra decir, que el pescado fresco es incomparable, pero puestos a ser prácticos, una lata bien escogida no es una mala elección.

Las opciones más saludables serán siempre “al natural”. Si optas por tomarlas en aceite, intenta que este sea de la mejor calidad posible, preferiblemente virgen extra. Si te decantas por el escabeche o por las salsas de tomate, estarás añadiendo calorías de más: no es algo que se deba hacer muy a menudo.

Salsas “exóticas”

Hasta hace tiempo, el guacamole o el humus parecían platos de lo más exótico, pero ahora se han integrado a nuestra dieta, porque además de deliciosos, son una opción muy saludable. De todos modos, la mayoría de gente no tiene tiempo de prepararlas caseras, por lo que comprar una también es una alternativa.

A la hora de escoger entre una marca u otra, deberá comprobarse que la cantidad de producto natural (garbanzos o guacamole) por encima de los aditivos. Y otra norma de oro es huir de los productos con aceite de palma o de girasol.

Gazpacho y salmorejo

Estos dos saludables platos se pueden comprar en cualquier supermercado y aportar nutrientes interesantes, además de un sabor exquisito. Te puedes fiar, a priori, de los que caducan antes: pues no cuentan con tantos conservantes. Además, muchas de las versiones en brick son menos calóricas (aunque evidentemente no tan saludables) que las caseras.

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