Perder grasa y ganar músculo: tres claves para que este tipo de entrenamiento no se convierta en una pesadilla

Despedirnos de la grasa que nos sobra y mejorar la calidad de nuestra musculatura se puede convertir en una pesadilla si no planificamos de forma adecuada nuestro esfuerzo. Y, confesémoslo, no solemos hacerlo. Normalmente la báscula nos avisa de lo que ya sospechábamos al intentar ponernos los pantalones del año pasado y corremos a quemar la grasa apuntándonos a cualquier gimnasio online y prometiendo no acercarnos a la pastelería nunca más. Pero existen formas efectivas (y mucho más saludables) para conseguir ese objetivo de perder grasa y ganar músculo. Solo hay que tener muy claro estas claves:

Paso 1. No hagas promesas que no puedes cumplir

Si aparcaste el ejercicio durante 2020 y ahora te estás enfrentando a los resultados corporales de tu desidia, que no cunda el pánico. Imponerte a ti misma una rutina de ejercicios de youtube ultratonificada o la misma que seguías en tu etapa pre-michelín no va a conseguir que fundas tu grasa acumulada por arte de magia, todo lo contrario, adquirirás muchas papeletas para ponerte enfermera, lesionarte o desmotivarte.

Necesitas planificar una rutina de entrenamientos progresivos que te acerquen poco a poco a tu meta. Y eso supone que las primeras semanas de entrenamiento tienen que ser agradables y, a medida que ni nivel físico mejore, podrás complicarla. No empieces la casa por el tejado.

Paso 2. Tienes que hacer dieta sí o sí

No hablamos de reducir calorías, sino de comer mejor de lo que estabas haciendo. Ahora que el entrenamiento sin excusas ha vuelto a tu vida, necesitas aportar a tu organismo los micro y macronutrientes que necesita para funcionar. No te obsesiones con la calorías pero sí con las porciones y ten muy presente que en tu plato deberían mandar las verduras y después las proteínas y los hidratos.

Los huevos, el pollo, el atún, las legumbres, el yogur y frutas como el plátano y el aguacate te ayudarán a tu objetivo de ganar músculo y perder grasa. La guinda del pastel para ponértelo aún más fácil es que dejes de compras esos alimentos que sabes que no debes de comer entre los que se encuentran todas las bebidas que contienen alcohol.

3. Busca ayuda para conseguirlo

Puede que pienses que estás empezando de cero, pero no. Tu objetivo es doble y complicado de conseguir, por eso necesitas toda la ayuda posible. ¿Qué queremos decir con eso? Pues que dejes de buscar tablas de ejercicio para gente con tu misma condición física en el doctor Google y optes por buscar un entrenador personal y un dietista-nutricionista.

Tomátelo de esta manera: bastante trabajo vas a tener ya cocinando lo que te pida uno y cumpliendo con los entrenamientos que te diga el otro, no añadas más esfuerzo a tus tareas. Además, si no pides consejo a los que saben corres el riesgo de hacer las cosas mal o de escoger siempre la vía más fácil (por ejemplo, comer siempre lo mismo o hacer siempre el mismo tipo de ejercicios porque son los que mejor te salen). Un poco de ayuda externa, especialmente en las primeras semanas, puede ser todo lo que necesitas para lograr tu objetivo.

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