Mi bebé recién nacido está casi todo el día durmiendo: ¿es normal?

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    Ser padre primerizo es toda una carrera de obstáculos, pues empezar a cuidar a la criatura que acaba de llegar a tu vida es muy complicado y está lleno de dudas, muchas de ellas causadas por las muchas historias que durante toda nuestra vida hemos escuchado a otros padres sobre lo que debe o no debe hacer un bebé.

    Una de las principales preocupaciones de cualquier madre o padre es que el bebé no duerma, sobre todo porque este proceso natural es fundamental para recuperar energías. Al igual que los adultos, el bebé recién nacido necesita dormir, quizá mucho más que sus padres, para reponer energías, adaptarse al mundo, madurar y crecer. Por eso, aunque lo habitual es escuchar historias de padres desesperados porque su bebé no duerme lo suficiente para que a ellos les de tiempo a descansar, que no te extrañe que el tuyo se pase mucho tiempo durmiendo, se despierte para mamar cada 2-4 horas y vuelva a dormirse. Lo necesita y le beneficia.

    Dormir alimenta

    Durante el sueño, el organismo del bebé “trabaja” para reportarle importantes beneficios. Dormir le ayuda a adaptarse al mundo fuera del útero y le repone de la excitación que siente al estar despierto. El sueño contribuye al desarrollo de sus órganos, fortalece su sistema inmunitario y mejora su maduración cerebral. Además, mientras duerme su hipófisis segrega la hormona del crecimiento, ayudándole a ganar talla y peso, “alimentándole” de alguna manera y ayudándole a perder esa barriga hinchada y grande de los bebés.

    Por todo ello, no es preciso que despiertes a tu bebé para darle la toma a una hora fija, puedes retrasarla un poco, su estómago le despertará cuando le entre hambre. Solo si ha nacido prematuro o con bajo peso, el pediatra te dirá que sí debes despertarle a su “hora de comer”, para prevenir una posible bajada de azúcar. No obstante, lo recomendable es que le dejes dormir ya que si pasa largos períodos de tiempo con los ojos cerrados puede estar en una de estas fases del desarrollo:

    • Fase de crecimiento acelerado: algunos niños sufren brotes de crecimiento acelerado, lo que les lleva a tener períodos de sueños más intensos, ya que mientras duermen, crecen. Al estar en un período de desarrollo, su cuerpo necesita quemar más energía y si duerme la concentra solo en esta tarea. Por eso es muy importante que cuides de su alimentación, por ejemplo, preparando un puré de verduras sano y rico.
    • Fase de dentición: durante el período en el que a los bebés les salen los dientes estos suelen estar más inquietos y molestos durante el día. Como sus siestas son más ajetreadas y cortas, es normal que por la noche duerma más tiempo y más en profundidad. Para que el bebé no sufra tanto durante esta época de su vida puedes seguir estos consejos para aliviar el dolor de sus encías.

      Otra de las razones por las que tu bebé podría estar durmiendo más de lo normal es que, quizá, tenga muchos estímulos durante el día, por ejemplo por las muchas visitas de familiares que acuden a casa para conocerle. Esto puede provocar un gran cansancio al niño, ya que los estímulos exteriores para un bebé les hace gastar más energía que a los adultos.

      Acuesta al bebé así

      Sus ciclos de sueño no son como los nuestros, pero se irán regulando. Para que esto ocurra puedes seguir estos consejos para conseguir crear una rutina de sueño que pueda adaptarse a la que también tienen los padres.

      • Por el día, acuéstale en una habitación en semipenumbra donde le lleguen los ruidos (no excesivos) de la casa. Juega con él cuando esté despierto.
      • Por la noche, en un dormitorio a oscuras y en silencio. Atiéndele en cuanto te reclame, pero en voz baja, con movimientos suaves y sin estimularle mucho.
      • Otra cuestión es que su dormitorio ha de estar ventilado y a una temperatura confortable, 22 ºC.
      • Y otra, muy importante, es que debe dormir boca arriba o de lado, nunca boca abajo, para prevenir el riesgo de muerte súbita.

        Sus horas de sueño

        PRIMERA SEMANA: Por término medio, el recién nacido duerme unas 17 horas diarias: 9 de ellas por la noche, con breves despertares nocturnos para mamar, y otras 8 durante el día, repartidas en cuatro siestas. Mientras duerme podría hacer algunos ruidos al respirar muy habituales en los recién nacidos.
        DURANTE EL PRIMER MES:
        Su sueño diario será de unas 16 horas: 9 por la noche (no seguidas) y 7 por el día, repartidas en 3 siestas.
        SEGUNDO Y TERCER MES:
        El bebé pasa dormido unas 15 horas al día: 10 por la noche y 5 por el día, repartidas en tres siestas.

        Una idea práctica

        Poner en su cuna un cojín antivuelco (los venden en tiendas de puericultura) hará que tu pequeño se sienta “encajado”, con la sensación de seguridad que tenía en el útero. Además, evitará que se dé la vuelta y se ponga boca abajo.

        Y si tu bebé duerme regular o le cuesta conciliar el sueño, aquí tienes algunos problemas de sueño comunes en bebés y su posible solución.

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