Las 15 pintoras mujeres más famosas de la historia

Durante mucho tiempo los nombres de las mujeres artistas fueron silenciados de manera habitual en el mundo del arte. Con grandes trabas y muchas dificultades, ellas también lucharon por expresarse a través del arte y dar a conocer su obra. Mujeres que, en algunos casos de manera póstuma, y en otros a una edad tardía, han conseguido el reconocimiento de la crítica y también del público, protagonizando exposiciones individuales en algunas de las instituciones culturales más importantes del mundo.

Mujeres que mostraron su interés por el mundo del arte desde una edad muy temprana, como Georgia O’Keeffe, que se convirtió en una de las pioneras de la abstracción, o Françoise Gilot, a quien su madre enseñó a pintar con acuarelas para que no cayera en la tentación de borrar lo menos correcto y hacerlo parte de su obra. Muchas de ellas vivieron también a la sombra de sus maridos, como Lee Krasner, casada con Jackson Pollock, o Margaret Keane, a quien su marido literalmente encerraba en su estudio durante horas para pintar los cuadros que enamoraban a Hollywood y que él hacía pasar por suyos.

Otras encontraron en la pintura y el arte la mejor manera de canalizar una vida llena de sufrimiento y obstáculos. Es el caso de Frida Kahlo, acaso la pintora más famosa del mundo, que pasó gran parte de su vida postrada en una cama y conoció la enfermedad pero también el amor y el éxito. O Kathe Kollwitz, que vivió los horrores de la Segunda Guerra Mundial y la pérdida de un hijo en el frente de batalla.

Otras sencillamente vivieron una vida que parecía un guion de película, llena de éxito pero también de sinsabores, como Tamara de Lempicka, que nació en una familia acomodada, viajó, vivió una guerra y contó con el reconocimiento en vida. Ellas, junto a Helen Frankenthaler, Yayoi Kusama, Dora Maar, Paula Rego o Maruja Mallo bien merecen formar parte de la lista de pintoras más famosas de la historia.

Mujeres que son su producción artística innovaron en temas, técnicas o colores aportando una especial visión a algunas de las tendencias pictóricas que marcaron el siglo XIX y el siglo XX. Repasamos su vida y su trayectoria para conocer más de cerca los grandes nombres olvidados por la Historia del Arte pero que dejaron una huella indeleble y que merecen ocupar un puesto relevante en la lista de los pintores que han marcado la historia reciente.

Considerada una de las máximas representantes del arte norteamericano del siglo XX, Georgia O’Keeffe (nacida en Wisconsin en 1887) se convirtió en la década de 1910 en una pionera de la abstracción. Desde pequeña mostró interés por la pintura pero la enseñanza del arte figurativo le desmotivaba. Ella creía que nunca pintaría tan bien como esos artistas que estudiaba. Así que decidió dejar de imitar lo que se había hecho antes y seguir su propio camino.

Sus primeras obras a carboncillo fueron expuestas en una galería de Nueva York y la acogida fue calurosa. Los paisajes y la naturaleza y los rascacielos de Nueva York inspirarían muchos de sus trabajos. También los lugares de Nuevo México que le enamoraron y adonde se marchó a vivir tras la muerte de su marido. En 1997 se fundó en Santa Fe el Museo Georgia O’Keeffe y en 2014 una obra suya se vendió en Sotheby’s por 35,4 millones de euros, batiendo el récord para una obra de artista femenina.

La mexicana es, sin duda, una de las artistas más famosas del siglo XX y son muchas las exposiciones que han acercado sus pinturas a los aficionados al arte. La vida de Frida Kahlo (1907-1954) estuvo marcada por las enfermedades y el sufrimiento que padeció desde niña. La poliomelitis y diversas operaciones la obligaron a largas convalecencias, una soledad que se reflejaría en sus obras.

Con apenas 18 años sufrió un accidente de tráfico. Poco antes había empezado a hacer prácticas en un taller de grabado y el tiempo de reposo despertó su interés por la pintura. Sus primeras obras captaban cómo veía su vida. Con 22 años se casó con el también pintor Diego Rivera, una relación llena de altibajos que marcó su vida.

Con él vivió en Estados Unidos y allí su pintura evolucionó. Ella siempre quiso sacudirse la etiqueta de surrealista que le pusieron, diciendo que no pintaba sueños sino su propia vida. Allí pintó su autorretrato Aborto en Detroit, una de sus obras más destacadas. En la década de los 40 su obra comenzó a ser valorada y participó en diferentes exposiciones colectivas.

Nacida en Nueva York en 1928, en el seno de una familia acomodada (su padre era juez), su familia acogió de buen grado su vocación artística y no dudó en procurarle apoyo y buenos estudios. Conoció a fondo la obra de Picasso y Braque y también la de Jackson Pollock. Con solo 23 años, su obra Las montañas y el mar obtuvo un gran reconocimiento.

Con una técnica similar a la de Pollock y un enfoque más moderno, su método fue calificado como color field o abstracción pictórica. Su papel fue clave en la evolución del expresionismo abstracto y tras una primera etapa de pinturas, empezó a hacer grabados y litografías. En 1958 se casó con el pintor Robert Motherwell, formando una de las parejas de artistas más cool del Nueva York de la época.

Sus obras forman parte de las pinacotecas más importantes, como la Tate Modern de Londres.

Nacida en Polonia en 1898, fue una artista reconocida durante sus comienzos y parte de su madurez, aunque el empuje del expresionismo abstracto le hizo perder relevancia en la última etapa de su vida. Vivió una infancia acomodada, y durante un invierno en Italia con su abuela descubrió su vocación artística. Con 20 años se marchó a París tras casarse con Tadeusz Lempicki.

La figura humana fue su gran obsesión y fue considerada una de las mayores representantes del art déco. Conocida por retratar a grandes damas y hombres de la alta sociedad, muchas estrellas de Hollywood adoraban sus pinturas y sus contactos fueron fundamentales para exponer su obra.

En 1925 comenzó su éxito. Su obra se expuso en importantes salones y poco después ganó el primer premio de la Exposición Internacional de Burdeos. Tras pasar por Estados Unidos y exponer su obra, visitó España y retrató a Alfonso XIII. En aquel momento, su obra ya era adquirida por importantes museos. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial se mudó a Estados Unidos y disfrutó de una intensa vida social.

Su estilo también se transformó con la llegada del expresionismo y empezó a adaptar sus obras a esta corriente. Tras la muerte de su segundo marido, viajó por el mundo hasta establecerse en Texas con su hija. Finalmente vivió en México, donde falleció en 1980.

La artista japonesa comenzó a pintar de niña y las alucinaciones que experimentaba, que en ocasiones eran simplemente campos visuales llenos de puntos, marcarían su obra. Nacida en 1929, a finales de la década de los 50 se mudó a Nueva York desde Japón para cumplir su deseo de ser artista.

Sus primeras obras, infinity net, consistían en grandes lienzos en los que pintaba marcas de manera obsesiva. Sus pinturas anticipaban el movimiento minimalista pero su obra viró hacia el estilo pop. No tardó en convertirse en una de las figuras más relevantes de la vanguardia neoyorquina, compartiendo protagonismo con Andy Warhol.

Su obra se amplió al mundo de la escultura y las instalaciones y tocó temas como la ansiedad sexual, el cuerpo y el amor libre. Durante la década de los 70 regresó a Japón e ingresó por voluntad propia en un hospital psiquiátrico. En 1993 representó a Japón en la Bienal de Venecia e importantes instituciones le han dedicado exposiciones retrospectivas en los últimos años.

Berthe Marie Pauline Morisot fue una de las figuras más destacadas del movimiento impresionista durante la segunda mitad del siglo XIX. Criada en el seno de una familia de la alta burguesía, dio clases de pintura desde joven y pronto entró en contacto con Manet, al que conoció en el Louvre, y que terminaría siendo su cuñado tras casarse con su hermano Eugène.

Con solo 23 años expuso en el Salón de París. Los paisajes y las escenas de mujeres con niños, reflejando su entorno, fueron los grandes protagonistas de sus obras. Su hermana y sus sobrinos se convirtieron en sus modelos predilectos, en obras como La cuna y Mujer y niño sentados en el prado.

En 1874 se integró en la vanguardia impresionista gracias a una invitación de Degas. Se relacionó con todos los artistas importantes de su época, y expuso en Londres y Nueva York. Falleció a los 54 años por una enfermedad pulmonar. Tras su muerte, algunos de sus colegas como Degas, Renoir, Monet y Mallarme organizaron la primera exposición retrospectiva del trabajo de Morisot.

Nacida en la ciudad de Königsberg en 1863, fue su padre quien se encargó de que Kathe Kollwitz pudiera desarrollar su talento como artista. Tras estudiar en Munich y regresar a su ciudad natal, se instaló en Berlín junto a su marido. Médico y activista político, despertó el interés de Kathe por los obreros, a quienes retrató en sus obras. Poco a poco se fue adentrando en el dibujo y el grabado, y se incorporó a la Secesión de Berlín.

A principios de siglo viajó por Francia e Italia y realizó la serie de aguafuertes La guerra de los campesinos. Al comienzo de la guerra, su hijo fue llamado a combate y falleció, lo que la llevó a manifestarse en contra de la guerra. Fue la primera mujer en ocupar una plaza en la Academia Prusiana de las Artes y siguió trabajando en sus obras de fuerte crítica social.

El dolor por la muerte de su hijo le llevó también a realizar una escultura de gran tamaño. El ascenso de los nazis y la Segunda Guerra Mundial no hicieron más que acentuar su profundo dolor. A la hostilidad de los primeros se unió la destrucción de su estudio durante los bombardeos. Falleció en 1945.

Conocida como ‘la pintora de los ojos gigantes’, la historia artística de Margaret Keane está indisolublemente unida a la de su marido. A principios de los años 60 Walter Keane era uno de los pintores más famosos de Estados Unidos gracias a sus retratos de mujeres, niños y animales de grandes y tristes ojos.

Pero detrás de esos lienzos no estaba Walter, sino Margaret, que pintaba sin descanso en su estudio mientras su marido se llevaba el reconocimiento y la admiración. Él decía que sus pinturas se inspiraban en los niños pobres del Berlín de posguerra. Y ella solo se enteró del embuste hasta que le acompañó a un club donde se vendían algunos de sus cuadros.

Pero el miedo le hizo seguir adelante con la mentira. Sus pinturas eran cada vez más populares y les permitió comprarse una casa en California. Diez años duró su matrimonio cuando ella decidió separarse y huir a Hawai. Fue en la década de los 70, cuando sus pinturas ya no estaban de moda, el momento elegido por Margaret Keane para contar la verdad. Una vida de película llevada por Tim Burton al cine.

Cartier-Bresson alabó su trabajo como fotógrafa y Man Ray se convirtió en uno de sus maestros, pero pasó a la historia por ser una de las grandes musas de Pablo Picasso, con quien mantuvo una atribulada relación.

Comenzó haciendo fotografía de moda pero no tardó en mostrar su interés por lo social, buscando un enfoque vanguardista y experimental. Tras el fin de su relación con Picasso, se estableció en el sur de Francia, donde desarrolló su labor como pintora.

Considerada una de las grandes pintoras figurativas de la segunda mitad del siglo XX, la portuguesa Paula Rego se ha hecho un hueco entre las pintoras más destacadas de los dos últimos siglos. Nacida en Lisboa en 1935, emigró a Londres y se formó en la prestigiosa Slade School of Art. Conoció el éxito con sus primeras obras, calificadas como neodadaístas, en las décadas de los años 60 y 70.

Su universo creativo está marcado por las imágenes de su dura infancia, y por temas polémicos como el aborto o el autoritarismo, reflejado en obras que caminan entre el pop art y el expresionismo. La ciudad de Cascais acoge la Casa das Histórias Paula Rego, donde se exponen algunas de sus obras.

También forma parte de algunas de la colecciones más importantes del mundo, como las del British Museum, la National Gallery de Londres, la Tate Modern y el Victoria & Albert Museum.

Aunque su verdadero nombre era Ana María Gómez González, esta pintora nacida en Viveiro (Lugo) en 1902 se hizo mundialmente famosa bajo el nombre de Maruja Mallo. Con apenas 20 años se trasladó con su familia a Madrid, donde se formó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Allí coincidió con Salvador Dalí, que se encargó de presentarla en los círculos del surrealismo y de la Generación del 27. Entre sus primeros trabajo, Mallo ilustró algunas obras de Rafael Alberti. Tras conocer a Ortega y Gasset, comenzó a colaborar en la Revista de Occidente. De hecho, fue en la sede de esta publicación donde realizó su primera exposición individual.

En los años 30 viajó a París y a su vuelta en España, trabajó como profesora. Con el inicio de la Guerra Civil, se marchó a Argentina. En la década de los 60 volvió a España y falleció en 1995. En 1982 había recibido la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

Sus pinturas de mujeres retratadas durante su vida cotidiana definieron la obra de Mary Cassat, una artista nacida en Pensilvania en 1844 que pasó gran parte de su vida en Francia, donde participó del movimiento impresionista.

Estudió en la Academia de Bellas Artes de Filadelfia y decidió irse a París, la tierra de origen de su familia, para participar de las nuevas corrientes artísticas de las que recibía noticias. Allí, Edgar Degas fue siempre su gran defensor, y el encargado de que se integrara en el impresionismo.

Fue ella también la encargada de llevar esta corriente artística a Estados Unidos. En 1886 desembarcó en Nueva Inglaterra con 300 cuadros de pintores como Manet, Monet, Degas o Sisley.

Conocida por sus retratos, Alice Neel nació en 1900 en Pensilvania y murió a los 84 años en Nueva York. Se formó en su ciudad natal y con 25 años se casó con el pintor cubano Carlos Enríquez, con quien se marchó a vivir a La Habana. La muerte de su hija antes de cumplir un año marcó su obra, que representó la maternidad de muchas y diversas maneras.

De regreso a Estados Unidos volvió a sufrir la pérdida de una hija, esta vez porque su padre se la llevó a Cuba. Tras instalarse en Nueva York, comenzó a pintar a mujeres y niños de su entorno y colaboró con una publicación comunista realizando ilustraciones.

A finales de los 60 su obra empezó a ganar repercusión y comenzó a ser considerada un icono feminista. Cuando murió, era una de las artistas norteamericanas más reconocidas y premiadas de su época.

La sombra de su marido, el archiconocido Jackson Pollock, siempre dejó en un segundo plano a Lee Krasner. Nacida en Brooklyn en 1908, se formó en el Instituto Washington Irving de Manhattan, el único que permitía a las mujeres acceder a estudios de Arte.

Tras conocer las vanguardias, escogió ese camino artístico mientras costeaba sus estudios trabajando de camarera. En 1941 conoció a Pollock y su sombra alargada hizo que ella dejara casi de pintar, dedicándose a él. Aún así, algunas de sus obras de aquella época muestran su gran calidad y el influjo que Jackson tuvo en su obra.

Krasner también experimento con el collage y, tras la muerte de su marido, volcó sus sentimientos en una serie de obras y en las series Earth Green y Night Journey. Un año antes de su muerte, en 1983, pudo asistir a la primera gran retrospectiva de su obra, en Houston.

Aunque para muchos es conocida por su relación con Picasso, Françoise Gilot es una brillante pintora, crítica de arte y escritora. Nacida en 1921, su madre le enseñó a pintar y abandonó sus estudios de Derecho para dedicarse a su verdadera pasión: la pintura.

Admiradora de la obra de Malraux y de Matisse, recibió influencias cubistas y pintaba sobre todo paisajes, naturaleza muerta y autorretratos.

Sus lienzos cuelgan en las paredes de los centros artísticos más importantes del mundo como el MoMa y el Met en Nueva York o el Pompidou en París y su obra es una de las más demandadas en las subastas.

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