La vida ‘nómada’ de Chufy, íntima de Marta Ortega: de París a Kenia pasando por Mallorca en busca de inspiración

Su vida podría ser la de una nómada de lujo. Sofía Sánchez de Betak (35), diseñadora y modelo argentina, refleja en sus redes sociales sus continuos viajes por el mundo en busca de inspiración y cultura para sus diseños. La joven, que en su web se define como consultora de moda y directora de arte, pasaba las navidades en Kenia donde además pudo celebrar el tercer cumpleaños de su hija Sakura y su aniversario de boda con su marido, el director creativo de moda Alexandre de Betak.

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Sofía Sánchez Barrenechea, su apellido antes de casarse, es conocida como Chufy (apodo cariñoso que le puso su hermana de niña) y ha logrado ser incluida en más de una ocasión entre las diez mujeres más influyentes de Argentina, junto a Juliana Awada, entre otras. Su hogar familiar lo ha establecido en París, en una estupenda casa que tardaron dos años en reformar a su gusto, pero ha vivido un tiempo en Nueva York y pasa largas temporadas viajando por el mundo. De hecho, es autora del libro Travels with Chufy: Confidential Destinations, en el que revela algunos de sus lugares secretos en África, Argentina o Italia que ha ido recopilando a lo largo de estos años.

En 2017, la íntima amiga de Marta Ortega, lanzaba su línea de moda ready-to-wear con la que cada temporada sorprende con nuevos diseños, colores y materiales inspirados en alguno de sus viajes. En su primera colección, Sofía colaboró con artesanos tradicionales y jóvenes diseñadores para diseñar prendas inspiradas en la cultura gaucha de su país de nacimiento, y en la segunda se nutrió de la modernidad y tradición de la cultura japonesa. En su último lanzamiento, Kenia ha sido su gran fuente de inspiración, un lugar muy especial para ella del que ha podido disfrutar durante varias semanas junto a su marido y su hija y donde ha vivido al máximo cada rincón del país africano.

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Un hogar en medio mundo

Licenciada en Diseño Gráfico en la Universidad de Buenos Aires, Samburu, en Kenia, fue su primer destino para dar clases de inglés a niños. Tras un tiempo en París, Nueva York fue su casa durante varios años. Llegó a la Gran Manzana en 2009 y allí encontró su primer trabajo. Poco después ya colaboraba con Peter Lindbergh y Craig McDean en varios shoots en Los Ángeles. Más adelante fichó como directora de arte de Estée Lauder y ahí conoció a una de sus grandes amigas, la modelo Constance Jablonski, pero decidió seguir su camino como freelance colaborando con diferentes agencias. Ha sido embajadora de marcas como Mango y su próximo proyecto, que ha tenido que ser pospuesto debido a la pandemia, es lanzar paquetes de viajes solidarios por todo el mundo. Ese espíritu viajero es el que le trata de inculcar a su hija Sakura, que con tres años ha conocido ya casi una veintena de países.

El padre de Sofía, Carlos, es el dueño de un coto de caza cinco estrellas en la provincia argentina de Entre Ríos y su abuelo materno, Norberto, fue embajador en Washington en la década de los sesenta. En una entrevista en Vanity Fair en 2017 bromeaba contando que es la que peor viste de sus hermanas (son tres y una de ellas, Lucía, también es diseñadora en la firma de toile de jouy Once Upon A Toile) y que su madre, Maita Barrenechea, presidenta de Destino Argentina –una institución sin ánimo de lucro que promueve Argentina como destino de viaje en el exterior– es mucho más sofisticada que ella. Pero lo cierto es que gracias a sus viajes y sus posts naturales pero tremendamente cuidados, su cuenta se ha convertido en una de las favoritas de influencers reconocidas a nivel mundial como la italiana Chiara Ferragni.

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Íntima de Marta Ortega

La diseñadora es una de las mejores amigas de Marta Ortega. Con ella suele coincidir en los desfiles de la Semana de la Moda de París y la hemos visto veranear con ella en más de una ocasión en la Costa Azul. Incluso Marta estuvo en 2019 unos días en la casa mallorquina del matrimonio Batak junto a su marido Carlos Torretta. Sofía protagonizó además una de las anécdotas en la boda de la hija del dueño de Inditex en 2018 cuando explicaba en su Instagram que camino del aeropuerto se dio cuenta de que se había dejado el vestido en casa. Un motorista tuvo que llevárselo a toda prisa antes de que tomara el avión rumbo a A Coruña.

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Casada con ‘el maestro’ de los desfiles

Sofía está casada desde hace seis años con Alexandre de Betak (52), diseñador parisino autor de algunos de los montajes de desfiles más memorables para firmas de Alta Costura como Dior o Saint Laurent. El primer desfile que organizó fue para Sybilla en Madrid en 1986 y desde entonces ha sido el encargado de casi mil shows increíbles como el mítico de Victoria’s Secret que rompió internet por primera vez en el año 2000. Bureau de Betak, su estudio de escenografía desde hace casi tres décadas, cuenta con oficinas en París, Nueva York y Shanghái, y él compagina su trabajo con los viajes por todo el mundo junto a su mujer y su hija en común de tres años.

De Betak, considerado un maestro en la creación de eventos y desfiles, desde niño se interesó por la fotografía. “Cuando tenía siete años, mi abuelo me regaló una cámara de fotos: una pequeña Kodak 127. Empecé a apasionarme por las imágenes y supe enseguida que iba a ser mi profesión”, contaba a The Business of Fashion. Entre otras cosas, también ha sido el creador de espacios como el restaurante parisino Black Calvados, la Habitación Disco del hotel Amour o Le Baron, club parisino de Shanghái. El director artístico, al que algunos consideran el Fellini de la moda, tiene otros dos hijos adolescentes, Amael y Aidyn, fruto de una relación anterior con la modelo francesa Audrey Marnay (40).

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Una boda de espíritu gaucho

Sofía y Alex se conocieron en Buenos Aires en uno de los viajes de ella a la ciudad argentina para renovar su visa para EEUU. Fue su hermana la que le pidió que la acompañara a cenar con dos amigos franceses y desde entonces emprendieron una vida juntos. Se casaban en Villa La Angostura, una ciudad turística frente al lago Nahuel Huapi, en la Patagonia argentina, en diciembre de 2015. Primero pasaron por el registro civil de Nueva York un mes antes y después, durante tres días, disfrutaron junto a sus invitados también de la pre y post boda.

Los asistentes al enlace, entre los que se encontraban el diseñador Jason Wu, el embajador de Valentino Carlos Souza o modelos como Anja Rubik, fueron recibidos en el aeropuerto con un enorme cartel en el que se leía ‘May the love be with us’, un guiño a una de las frases más conocidas de Star Wars (de hecho luego fueron ellos los que sorprendieron a los novios con un flashmob disfrazados de personajes de la saga), y luego disfrutaron de un almuerzo con asado al aire libre al más puro estilo gaucho. Para la ceremonia Sofía lució un diseño de Valentino (el mismo diseñador que eligió en 2018 Marta Ortega para su boda) en tono gris con bordados, flecos y una diadema en el pelo y tras el enlace el banquete fue de nuevo un asado tradicional argentino.

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De Mallorca a La Patagonia

El amor de Sofía y su marido por la isla balear es tal que su hija Sakura (nombre que significa flor de cerezo en japonés) nació aquí en diciembre de 2017 y lleva como segundo nombre Deyá, en homenaje al municipio mallorquín de la Sierra de Tramuntana que tanto aman. Suelen pasar las vacaciones estivales en Mallorca, donde tienen una casa de siete habitaciones en la que según contó él a Vanity Fair “no entra un trozo de plástico” y que construyó él a su imagen y semejanza hace diez años, y pasan los días entre jornadas en alta mar a bordo de un barco y en su hogar disfrutando de su maravillosa piscina, su horno de leña y su proyector de cine con la familia y los amigos más cercanos. Tras pasar el confinamiento en París, la familia se instaló en Mallorca durante varios meses el pasado verano.

Argentina sigue estando muy presente en la vida de Sofía y cada año pasan unos días en un rincón perdido de La Patagonia donde logran desconectar del ruido de la ciudad, ya que allí no tienen televisión ni conexión a internet. Pero también el sur de Italia es uno de sus lugares en el mundo ideales para perderse. Sus aguas cristalinas, su cultura tradicional y su gastronomía hacen que Chufy pase ahí buena parte de sus vacaciones estivales cada año. Entre sus viajes más especiales se encuentra el que realizó en 2019 al Himalaya, en Nepal.

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Entre sus aficiones, cocinar dulces junto a su hija de tres años y bailar cumbia (en su boda tocó el grupo Ráfaga y su marido aprendió a bailar tango para ese día). Además, sueña con vivir algún día en el campo aunque por el momento, su vida de trotamundos no sabe dónde la llevará finalmente.

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