Hallie Olivere, la viuda del hijo mayor de Biden: de nuera perfecta a un romance imposible con su cuñado

Beau Biden posiblemente sigue siendo el miembro más importante de la familia, pese a que murió en 2015. El día 3 de noviembre, antes de ir a votar en las elecciones presidenciales, Joe Biden acudió a un pequeño cementerio católico en Delaware, a visitar la tumba de su hijo. El día 8 de noviembre, horas después de haberse dirigido a la nación como presidente electo, Joe volvió al cementerio, acompañado de su hija Ashley y de su nieto, Hunter Biden, uno de los dos hijos que tuvieron Beau y Hallie Biden. En realidad, desde la muerte de Beau, Joe acude casi semanalmente al cementerio de la iglesia St. Joseph on the Brandywine. Allí están enterrados Beau, y su hermana Naomi y su madre, Neilia Hunter, fallecidas en un accidente en diciembre de 1972.

Beau es la razón por la que Joe Biden se presentó a estas elecciones. Muy posiblemente una de las razones de peso de que Joe Biden escogiese a Kamala Harris como vicepresidenta: ambos eran fiscales generales de sus respectivos estados (Biden de Delaware, Harris de California) y se hicieron bastante amigos cuando los fiscales de todos los estados se unieron para exigir a los bancos su responsabilidad en la crisis de 2008. Harris ha recordado varias veces que Beau fue su apoyo y su amigo cuando la presión sobre ella estuvo a punto de hacerla ceder ante el bloque financiero. Harris fue a su funeral y le despidió recordando su preciada amistad.

https://www.instagram.com/p/ByFruGklklb/

A post shared by Kamala Harris (@kamalaharris)

Beau también la razón de que el presidente electo no compitiese en las anteriores primarias cuando aún era vicepresidente. En 2014, fue Barack Obama el primero en preguntar a Joe si tenía pensado en presentarse. Biden le pidió tiempo para dar una respuesta. A Beau le acababan de diagnosticar un tumor cerebral, y Joe sólo concebía una forma de hacer campaña: con toda la familia. Especialmente con Beau y Hallie Biden, por entonces una pareja perfecta: dos niños, dos carreras independientes con todas las trazas de un futuro presidencial, más aún que el de Joe, y una relación sólida como el árbol de Nantucket bajo el que Beau le pidió matrimonio a Hallie a principios de siglo.

Esa petición de mano fue otra muestra de lo cerca que estaba Beau de los valores de su padre. En 1975, el senador Joe Biden había redescubierto el amor junto a Jill Jacobs, con la que se casaría dos años después. Y el día de Acción de Gracias, la festividad familiar estadounidense por excelencia, ambos cogieron un coche hasta un puerto de Massachussets, desde el que coger un ferry hasta la pequeña isla de Nantucket. Allí, en una casa alquilada, Joe recordaba en Promises to keep (unas memorias publicadas en 2008), la parte más bella de la vida: "Por el camino", casi siete horas de coche, "Jill y yo ayudábamos a los niños a hacer la carta de Navidad. Jill preparaba una gran cena de Acción de Gracias y nos sentábamos todos juntos a jugar a juegos de mesa, a hablar de la vida, a estar juntos". Primero, Joe, Jill y Beau y Hunter, los dos hijos que había tenido Joe con Neilia. Seis años después, con Ashley, la hija de Jill y Joe. Siempre en Nantucket.

Allí, además, se celebra una bonita tradición. Cada año, en Acción de Gracias, toda la isla se une en una cuenta atrás, liderada por un pregonero. Al terminar, decenas de abetos se encienden de golpe al mismo tiempo, llenando la isla de Navidad. Durante décadas, los Biden han asistido en familia a la iluminación navideña. Allí, en 2001, Beau Biden le pidió matrimonio a su novia, Hallie K. Olivere. Un acto tan familiar como romántico.

Beau siempre había seguido los pasos de su padre. Siempre. Desde el instituto, el católico Archemere Academy de Delaware (donde también estudió Hunter), hasta las universidades: Pennsylvania, el estado donde están las raíces familiares –y donde Joe tiene una cátedra–, y el alma mater de su padre, la neoyorquina University of Syracuse para, como Joe, licenciarse en Derecho. Algo que también hace que sea menos sorprendente uno de los pocos datos que se conocen sobre la muy privada vida de Hallie: trabajaba en la Archmere Academy.

Que Beau le pidiese matrimonio a Hallie bajo el árbol de Navidad que simboliza la unión familiar era al mismo tiempo el mayor gesto romántico de un hijo empeñado en crear una dinastía con el apellido Biden… Y la forma de decirle a Hallie que ella era parte de esa familia "Hallie siempre sospechó", contaba Joe Biden en su libro Promise me, Dad ["Prometémelo, papa", en el que cuenta la enfermedad y muerte de Beau Biden y la promesa que le hizo], que aquella era la forma de Beau de atarla a las celebraciones navideñas de los Biden para siempre. Y funcionó". Es más, un año después, en 2002, Beau y Hallie se casaron en la iglesia de Santa María de la Isla, patrona de Nantucket.

Hallie incluso estuvo presente el único año que Beau no pudo acudir, quizás el más importante en la vida de su padre hasta el momento: 2008. Joe Biden acababa de convertirse en vicepresidente electo. Fue Hallie la que "insistió para que todos mantuviésemos la tradición y fuésemos a Nantucket". Beau, miembro voluntario de la Guardia Nacional de Delaware, había embarcado en un vuelo hacia Irak el 19 de noviembre de 2008, una semana antes de Acción de Gracias. Hacia la base aérea de Balad, donde los ataques con morteros de la insurgencia iraquí se producían a diario. Y donde una pira quemaba cada día unas 140 toneladas de residuos de todo tipo, creando una humareda negra visible a kilómetros.

Joe siempre estuvo convencido, como muchas otras familias y grupos de veteranos, que "debido a esa exposición a las piras –es mi opinión, no puedo demostrarlo–, volvió de Irak con un glioblastoma". El diagnóstico fue tan fulminante como la enfermedad. En Nantucket, en 2014, cuatro meses después del diagnóstico, Beau, el brillante fiscal general de Delaware, se apartaba del resto de la familia. La enfermedad y el tratamiento agresivo contra ella le habían arrebatado parte del habla, el movimiento de la mano derecha y gran parte de su habilidad para poder comunicarse. Aún así, Beau estalló contra su padre cuando le dijo a toda la famiila que tenía dudas sobre presentarse a las elecciones. Todos sabían que a Beau no le quedaba mucho. “Tenemos que hablar, papá”, fue lo que le dijo Beau, instándole a que se presentase.

Sin embargo, su muerte arrebató a Joe toda intención de competir en unas presidenciales. Era demasiado. Había sido demasiado poco tiempo. En mayo de 2015, Beau Biden murió y la familia se deshizo temporalmente. El último deseo de Joe Biden en Acción de Gracias de 2014 –"otro año juntos en 2015. Beau. Beau. Beau. Beau", había anotado en su diario a la vuelta de Nantucket– no se había cumplido. Durante el duelo, el matrimonio de Hunter, hermano de Beau, y Kathleen Biden saltó por los aires. Peor: Hunter y su cuñada viuda empezaron una relación, y fue Hunter el que le suplicó a su padre que emitiese un comunicado de aprobación, al que Joe, aturdido por la pérdida, accedió. Un noviazgo que las adicciones de Hunter destruyeron en pocos meses.

Hallie desapareció. No se sabe nada de ella. No tiene presencia en redes y, tras mudarse a otra ciudad durante su noviazgo con Hunter, no ha vuelto a aparecer en público con la familia. Aunque la ruptura fue más o menos amistosa y la relación no está rota: sus hijos han sido parte de la campaña de Biden, han acompañado a los abuelos tanto el día de las elecciones como el de la victoria, y posiblemente tenga que decidir qué pasará el día de Acción de Gracias de este año. El año en el que Joe ha cumplido la promesa que le hizo a su hijo en Nantucket.

Fuente: Leer Artículo Completo