Gal Gadot, una superheroína para salvar el cine

La escena de Wonder Woman en la que Gal Gadot (Israel, 35 años) salía de una trinchera para enfrentarse sola al ejército alemán y salvar a su equipo de hombres fue recibida en los cines, hace tres años, con vítores y aplausos: nadie se había planteado el poder que tendría ver a una mujer haciendo algo que los superhéroes masculinos habían hecho mil veces antes hasta convertirlo en un cliché previsible. En su caso, supuso una catarsis. Wonder Woman fue un fenómeno social que, al coincidir con la cuarta ola del feminismo, simbolizó el inicio de una nueva era en la representación de las mujeres en la gran pantalla. “La película llegó en un momento en el que la gente deseaba ver algo así”, señala Gadot. “Patty [Jenkins, la directora] y yo éramos dos mujeres a las que nos importaba mucho el proyecto y esa actitud se impregnó en el ADN de la cinta. Quiero que mis hijas [Alma, de ocho años, y Maya, de tres] crezcan con referentes que les muestren el potencial que tienen. Pueden ser lo que deseen ser”.

El 18 de diciembre se estrena Wonder Woman 1984, una secuela donde la superheroína se enfrenta a dos némesis: su mejor amiga Minerva (Kristen Wiig), transformada en la villana Cheetah, y el magnate sin escrúpulos Maxwell Lord (Pedro Pascal), a quien han comparado con el Trump de los ochenta. El enemigo de la Mujer Maravilla es la avaricia capitalista. Pero lo que Wonder Woman 1984salvará es el cine de 2020, el año más catastrófico en la historia de Hollywood. Gadot lleva, una vez más, el peso del mundo —en este caso, de Hollywood— sobre sus hombros. Y parece encantada de tener esa responsabilidad.

Ella ha abrazado su condición de referente con dignidad. Su fe implacable en la bondad de los seres humanos, su luminosidad innata —GQ dedicó un reportaje a admirar el efecto calmante, casi mágico, que Gadot tiene en quienes interactúan con ella— y su portentoso físico atlético han hecho que el mundo la perciba también como una Mujer Maravilla aspiracional. La vida de Gal Gadot parece demasiado perfecta para ser cierta, pero así se construyen los mitos de las superheroínas: las dificultades son meros obstáculos para fortalecer su carácter.

Con 20 años, Gadot hizo todo lo posible por no ganar el certamen de Miss Israel. Y aun así lo ganó. Tras pasar dos años en el servicio militar obligatorio —como instructora deportiva—, consiguió un papel en la saga Fast & Furious gracias a sus conocimientos de armamento.Pero en vez de mudarse a Los Ángeles prefirió casarse con Yaron Varsano, un magnate —con escrúpulos— 10 años mayor que ella que vivía en la primera mansión jamás construida en Tel Aviv. Juntos convirtieron la residencia en el Hotel Varsano. Llevan siendo socios desde entonces.Cuando se estrenó Wonder Woman, la familia se trasladó a las colinas de Hollywood para, ahora sí, vivir el sueño americano: Varsano vendió el hotel y renunció a todos sus negocios en Israel para mudarse a Los Ángeles y ejercer como Mr. Gadot. Juntos han fundado su propia productora, cuyo primer proyecto será un biopic de Hedy Lamarr. La actriz austriaca causó sensación en el Hollywood de los años cuarenta gracias a su erotismo exótico —la apodaban “La mujer más hermosa del mundo”—, pero acabó participando en un proyecto de ingeniería pionera que sentaría las bases tecnológicas para la invención del wifi, el Bluetooth y el GPS. Lamarr era mucho más de lo que el mundo quiso ver en ella. Gadot está decidida a que, en su caso, a nadie le queden dudas de todo lo que puede conseguir.

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