El tesoro

No vengo hoy a hablar del Satisfyer, ni de succionadores, ni de juguetes sexuales para mujeres. Hoy vengo aquí a hablar de los juguetes sexuales para hombres y de cuán distinta me parece la percepción que hombres y mujeres tenemos de nuestra genitalidad. Que esto es una opinión personal mía, como siempre.

Me mandan muchos cacharritos a la redacción. Para probarlos y hablar de ellos. Para hablar BIEN, porque todo el mundo sabe que yo si hablo bien de algo es porque me ha gustado. Si no, ni lo menciono. Esto lo saben todas las marcas y todas la agencias de comunicación. No me dan bonos ni me pagan más por hacerlo. Esto es o experiencia satisfactoria o nada.

Como comprenderéis, no me da la vida para probar tanta cosa, así que tengo mi grupito de testeo. Pero ¿qué pasa cuando me mandan productos pensados para ellos? Pues que tengo un problema gordo, porque mis chicas son entusiastas, pero me las veo y me las deseo para encontrar hombres que quieran probar y que además me lo cuenten. Por más anónimo que sea el tema. Es que es misión imposible.

¿Por qué? Tengo la teoría de que ellos tienen conciencia de sus genitales desde muy temprano, los veneran casi, y a nosotras nos cuesta bastante (entre represión, educación, falta de información, mitos y demás) tomar conciencia de qué es, para qué sirve, cómo reacciona y hasta qué aspecto tiene. Hay quien no se lo ha mirado jamás. Nos da cosica el tema. Eso sí, cuando nos damos cuenta de lo que tenemos ya no hay quien nos pare. Y por eso hay este boom de juguetería sexual centrado en nosotras. En nuestro clítoris, para más señas. Me encanta todo. Lo que más me encanta es de que hayamos perdido la vergüenza de hablar de ello.

Pero esta “ventaja” que hasta hace un rato han tenido ellos sobre nosotras, esa conciencia de lo que tienen, cuando les propones que prueben un juguetito (que no va más allá de ser un método para masturbarse con un plus), te miran como si pretendieras que la metieran en una sandwichera a tope de calor, o en una guillotina o algo peor. Su “cosa” sagrada metida en un sitio aséptico e inanimado (que le hará cosquillas y puede que hasta le guste la sensación, por novedosa)… ¡qué escándalo! ¡¿qué van a pensar los compañeros si dices que vale, que lo vas a probar?! Pues que te has masturbado, como puede que hagas en la ducha muchas veces o a solas en tu cama. Como hago yo y como hace el vecino. Masturbarse es sanísimo, luego duermes como dios.

¿Sabéis al final quiénes se han quedado los juguetes? Pues mis niñas para sus parejas. Porque esto de los juguetes es para eso, para jugar. Porque jugar solo está bien, pero jugar con otro… eso es otro nivel.

pd (gracias a Tenga por estos obsequios tan sofisticados. Ya os contaré qué tal. Bueno, yo no, mis testeadores. Es que para probarlos carezco de la equipación básica, je)

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