El pánico por el coronavirus arrasa en los supermercados de Madrid: estanterías vacías y colas interminables

Las dos primeras ciudades de España en las que se ha pedido a los ciudadanos que extremen las precauciones ante el avance del coronavirus (¿son verdaderamente útiles las mascarillas?), son Vitoria y Madrid. Son los dos focos con un mayor número de infectados, y las autoridades piden responsabilidad. Las medidas adoptadas, como el cierre de los colegios y las universidades así como a instauración del teletrabajo en la medida de lo posible, han provocado una situación de psicosis colectiva que queda reflejada, de una manera muy gráfica, en los supermercados de la capital.

Nadie quiere que le pille la crisis provocada por el Covid-19 con la nevera y los armarios de la cocina a medio llenar. Así que, los menos rápidos, comprobaron ayer cómo, a medida que crecía ese pánico, se vaciaban las estanterías de las grandes superficies alimenticias. Hasta el punto que el presidente de Mercadona, Juan Roig, durante la presentación de las cuentas anuales de su empresa, se vio obligado a calmar los ánimos y garantizar el abastecimiento.

En la misma línea, la de transmitir tranquilidad para que no se instale un régimen de miedo a quedarse sin productos de primera necesidad, iba el mensaje de Ignacio García Magarzo, director general de Asedas, la asociación que representa a la mayoría de cadenas de supermercados: “Hacemos un llamamiento a la calma y a no hacer acopio innecesario de alimentos“.

Desde las principales asociaciones de cadenas de alimentación, sostienen que, si bien el lunes y martes las ventas se dispararon dejando ese panorama desolador en los supermercados, lo cierto es que el incremento se venía observando desde hace semanas, cuando la crisis por esta enfermedad estallaba en China. Una subida progresiva impulsada por los más precavidos que habrán evitado las colas de estos días.

Y un escenario en el que pescan también los creadores de bulos. No todo lo que leemos es verdad. Ni todo lo que se distribuye en las redes sociales es cierto. A veces, está manipulado. O corresponde a situaciones descontextualizadas que hacen flaco favor a esa cautela que se quiere transmitir en la ciudadanía.

Un claro ejemplo es un vídeo que no tardaba en hacerse viral y en el que se veía a la gente entrar, en masa, en un supermercado Aldi. En Twitter se aseguraba que se trataba de un supermercado del madrileño barrio de Carabanchel estos días. En realidad, la grabación es de 2011. E una ciudad alemana. Y corresponde a la apertura de la superficie. Nada que ver con el coronavirus.

Una muestra de la necesidad de no tomarse esta crisis a broma, pero tampoco excederse en el alarmismo. Como en todo, con el coronavirus, la virtud está en el término medio.

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