Ducharse con agua fría o caliente tiene diferentes beneficios

Una buena ducha siempre es un placer pero, independientemente de nuestras preferencias personales y de la higiene diaria, también tiene beneficios añadidos para la salud, aunque son diferentes si abres el grifo hacia el agua caliente o hacia la fría.

¿Qué ocurre si te duchas con agua fría?

Ducharse con agua fría es la opción de muchas personas para tonificar el cuerpo y espabilarse pero tal vez no sepan que estimula las defensas por lo que, este gesto diario, va a prevenir enfermedades como resfriados y catarros. Es verdad que aumenta el estado de alerta por eso las personas que se duchan con agua fría aseguran que les despeja la mente y les aporta energía para afrontar el día, por eso es más recomendable hacerlo por la mañana.

Al entrar en contacto con el agua fría el cuerpo provoca una rápida respuesta hacia ese agente estresor, aumenta el ritmo cardiaco, la circulación sanguínea y libera adrenalina. Algunos expertos creen que podría ser un arma eficaz como complemento en los tratamientos de ansiedad y depresión ya que el organismo desarrollaría una mejor respuesta ante los cambios químicos y hormonales que sufren las personas que padecen estos trastornos. Según esta teoría, recibir esa sensación de frío en todo el cuerpo estimularía los impulsos eléctricos del cerebro hacia las terminaciones nerviosas pudiendo estas tener un efecto antidrepresivo.

También se le atribuye propiedades quemagrasas a estas duchas frías que acelerarían el metabolismo, Cuando el cuerpo siente frío este intenta aumentar su temperatura por lo que requiere más energía y quema así más calorías, controlando así el peso, además de reafirmar la piel ¡un tratamiento de remodelación corporal en tu propio cuarto de baño!

Si tienes problemas de caída del cabello, el agua fría podría ser un buen aliado para solucionarlo. Ducharse con agua fría, además de dejar el pelo más brillante, previene su caída.

¿Y si te duchas con agua caliente?

Ya has visto la cantidad de beneficios que tiene el agua fría, pero si te gusta más ducharte con agua calentita también tienes tu recompensa, así que vamos a girar el grifo hacia el otro lado.

Una ducha caliente facilita la relajación de los músculos y la tensión acumulada durante la jornada, por este motivo lo ideal es darse una ducha caliente al terminar el día. Facilita caer en brazos de Morfeo, combate el insomnio, y contribuye a lograr una buena calidad de sueño. Disminuye la ansiedad e invita a la calma y al descanso, dejando el estrés diario aparcado.

Si sufres de migrañas o dolores de cabeza, una ducha caliente te va a ayudar a mitigar el dolor gracias a su poder vasodilatador. También disminuye la hinchazón es un remedio perfecto para eliminar toxinas del cuerpo, además de limpiar los piel abriendo los poros, un momento ideal para exfoliarse y deshacerse fácilmente de todas las pieles muertas. También si tienes un catarro de temporada, una ducha caliente te va a ayudar a respirar mejor gracias al poder del vapor como descongestionador nasal.

Muchos dermatólogos recomiendan ducharse con agua templada, aunque también hay defensores de una técnica mixta, como por ejemplo algunos equipos de las fuerzas armadas en EEUU, de esta forma, como ellos en su entrenamiento diario, puedes empezar con agua caliente y terminar la ducha con agua fría.

Ya sabes qué beneficios tiene una ducha fría y los que tiene una ducha caliente, solo tienes que girar el mando del grifo hacia un lado o hacia el otro dependiendo de los efectos que quieras conseguir.

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