Cuándo introducir los cereales en la alimentación del bebé

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Cuándo y cómo introducir los cereales en la dieta de tu bebé es una de las preguntas que más dudas suscita entre los padres, especialmente cuando se trata del primer hijo y te acabas de estrenar en el fascinante mundo de la maternidad. El texto está elaborado con la asesoría de Dr. Félix Sánchez-Valverde, gastroenterólogo pediátrico, Comité de Nutrición de la Asoc. Española de Pediatría. Si ya desde el principio a muchos padres les agobia cómo evoluciona el recién nacido en la curva de peso, a medida que el pequeño crece, esa inquietud se traslada a tener la certeza de que está bien alimentado y dentro de los percentiles considerados normales.

No obstante, a veces se olvida que más importante que el hecho de que el bebé engorde o crezca más o menos, es que veas que tu hijo está sano, activo y risueño; como siempre, nadie mejor que tú como madre, junto con la valoración personal del pediatra, para corroborar que es así.

Aun así, cuanta más información tengas, tanto en este como en otro temas relativos al cuidado y bienestar de tu bebé, ya sea cómo tratar la fiebre o entender los motivos de los cambios de piel del bebé, más segura te sentirás y menos incertidumbre te generará la crianza. Aplica ese mismo criterio pues en lo referente a la introducción de los cereales en la alimentación del bebé y rebaja tus preocupaciones.

De todos modos, es normal que te provoque inquietud cómo y cuándo dar por primera vez cereales a tu bebé, puesto que no termina de haber criterios 100% unificados al respecto y los que hay van evolucionando a lo largo del tiempo a medida que surgen nuevos estudios e investigaciones. Por eso, una vez más como ocurre en muchos aspectos de la maternidad, te recomendamos informarte al máximo, dejarte asesorar por tu pediatra y después elegir aquel método con el que más segura te sientas y que sea elmás adecuado par tu hijo según sus circunstancias personales.

Tanto si eliges dar a tu bebé papilla de cereales, como si prefieres apostar por el BLW para que los coma en versión sólida, se los des en biberón, con cuchara o dejes que sea él mismo quien los gestione con la mano, sea de un modo o de otro, siempre que estés informada y asesorada por tu pediatra, será tu elección, será correcta y disfrutarás más tranquila de la sonrisa de tu bebé.

Lo recomendable es comenzar a partir de los seis meses de vida, que suele ser cuando tu hijo cumplirá los requisitos imprescindibles que indican que ya está preparado para tomar cualquier alimento distinto a la leche, en este caso los cereales:

-Ha de ser capaz de permanecer sentado sin ayuda.

-Tiene que haber perdido el reflejo de extrusión, es decir que no saque la lengua fuera cuando llevas la cuchara a la boca.

-Muestra interés por la comida.

Hasta ese momento, el bebé tiene todos los nutrientes necesarios con la leche materna o de fórmula y no necesita nada más.

Y date cuenta de que no existen cereales exclusivos o específicos para los bebés, sino que son los mismos que consume un adulto. El organismo del bebé, una vez que cumple los requisitos que has leído antes, está preparado para recibir los mismos cereales que tú, es decir cereales reales:

Con gluten: arroz, avena, maíz o quinoa, trigo, cebada

Sin gluten: trigo, espelta, cebada, centeno…

Una vez más, lo ideal es seguir las indicaciones de tu pediatra, aunque encontrarás diferencias de criterio de unos a otros. Tradicionalmente, se suele empezar por los cereales sin gluten que son más potencialmente alérgicos.

A los tres o cuatro días, si todo va bien, ya podrás empezar a darle cereales con gluten.

Al igual que con cualquier otro alimento nuevo que introduzcas por primera vez en la dieta del bebé, lo idea es dárselos por la mañana o como mucho a primera hora de la tarde. Nunca le des cereales por primera vez al bebé por la noche.

El motivo es que así podrá observar si existe alguna reacción en el bebé que pudiera indicar alguna intolerancia, como una celiaquía que podría provocar molestias y diarreas en el bebé.

Cuando los cereales ya estén introducidos en su dieta y los tolera bien, el bebé, al igual que un adulto, puede tomarlos en cualquier momento del día.

Sí. Lo ideal es que priorices los cereales integrales por encima de los blancos. Los cereales integrales no se han sometido al proceso de refinado por lo que no han perdido el salvado y el germen, es decir son más saludables y con mayor valor nutricional.

La excepción a darle cereales integrales al bebé es el arroz que es mejor que sea blanco por su alto contenido arsénico. Lávalo muy bien antes de cocinarlo y deja que quede más bien pastoso.

A partir de los tres años ya podrás empezar a darle pequeñas cantidades de arroz integral.

A día de hoy, lo más habitual todavía sigue siendo introducir al bebé este nuevo alimento a través de papillas o biberones preparados con leche, ya sea materna o de fórmula y cereales hidrolizados.

Si tu elección es darle cereales procesados al bebé, sería más recomendable que los tomara con cuchara mejor que con el biberón. Así, entre otras cosas, le facilitarás la transición a comer solo y el manejo de los cubiertos.

Los cereales hidrolizados han sido procesados para romper el almidón y convertirlo en una molécula más pequeña, algo con lo que se libera el azúcar o sacarosa.A partir de los seis meses, el bebé es capaz de digerir sin problema el almidón por lo que no necesitaría tomar los cereales hidrolizados cargados de azúcar, sino cereales reales.

De todos modos, si prefieres consumirlos mira bien la etiqueta para elegir los que tenga menos cantidad de azúcares dentro de los hidratos de carbono. Evita los cereales enriquecidos con miel, recuerda que esta puede provocar botulismo y que hasta el año está prohibido el consumo de azúcar.

Hay muchas maneras de que tu bebé coma cereales, sin necesidad de que sean hidrolizados. Site sientes más cómoda con los purés, solo tienes que añadir por ejemplo un puñadito de arroz, de pasta integral o de quinoa.

Para quienes prefieren las papillas, prueba a hacer un porridge con un puñado de avena y leche materna, o de fórmula. Y simplemente una harina de maíz o de arroz mezclada con agua se convierte en la versión saludable de la papilla clásica.

Cada vez más, los pediatras recomiendan dar distintas texturas al bebé, así cómo sólidos. Los cereales son una opción genial para empezar, como cualquier pasta bien cocida (sin sal) ya sea de trigo, de espelta o de otro cereal.

Si quieres ofrecerle arroz o quinoa, cuécelas bien y haz con ello, y por ejemplo zanahoria cocida y triturada, bolas grandes o hamburguesas que el peque pueda gestionar solo.

Con los copos de avena y un poco de plátano maduro aplastado puedes hacer galletas blandas o barritas que le encantarán. Con distintas harinas puedes hacer bizcochos caseros para bebés sin azúcar y saludables.

Y recuerda que una rodaja de pan también es un modo muy sencillo de darle cereal. Eso sí, es preferible que sea integral y sin sal (hasta el año).

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