Cómo salir vivo (y victorioso) del Black Friday

Seguramente ya llevará tiempo advirtiendo los avisos. La recién incorporada cita con los descuentos, conocida como Black Friday, amenaza con desequilibrar su economía. Porque aunque la idea a priori (artículos online y tiendas físicas con pequeñas rebajas) puede resultar una ventaja evidente, sin llevarla a cabo de la manera adecuada puede provocar el efecto contrario.

Este es el momento en el que muchos (los más previsores) adelantan las compras navideñas. Según un estudio de la consultora Deloitte, el 31% de los regalos de Navidad se realizarán durante el Black Friday y el mayor gasto se realizará en Tecnología. Tanto si es de los que dejan los regalos para última hora pero no renuncia a un capricho, como si aprovechará estas rebajas a deshora para completar la lista de los Reyes Magos, apunte algunas consideración previas para que las compras no se le vayan de las manos.

¿Qué está pasando? Descuentos locos

Todavía hay quien no tiene claro de dónde ha salido esto del Black Friday. Lo que todos sabemos es que durante unos días de noviembre, los comercios y todo tipo de marcas nos invitan a consumir locamente gracias a una serie de descuentos. Esta práctica, como casi todas, es importada de Estados Unidos coincide con el día después de Acción de gracias y supone el pistoletazo de salida de la Navidad al otro lado del charco.

‘Black Friday’: que no le engañe su nombre

Porque ni es negro, ni es (solo) durante el último viernes del mes, que este año cae el próximo 27 de noviembre. Lo de negro tiene su origen en el cambio de números rojos a negros que suponen estas ventas en los comercios norteamericanos, pero otra versión inicial, lo relaciona con el caos que surgió en la ciudad de Filadelfia a comienzos de los 60, cuando las calles y las carreteras de la ciudad se llenaron de compradores.

Y lo de ‘Friday’, pues eso, dedúzcalo usted mismo. Sin embargo, ha de saber, por el bien de su salud mental que, al menos en España, este periodo de descuentos dura bastante más que las escasas 24 horas del Black Friday original. Así que, tiene tiempo, por lo menos todo el fin de semana, para, como decía aquel anuncio de los 90: ‘buscar, comparar y si encuentra algo mejor, comprarlo’

Por eso… antes de lanzarse, medite

No nos referimos a ninguna práctica budista o sintoísta que le conduzca a alcanzar la paz interior. A lo que estamos. Nos referimos a meditar qué necesitamos realmente. Caprichos o necesidades, localícelos para centrar la atención en una cantidad de productos concretos. Para conseguirlo, es recomendable coger papel y bolígrafo, y escribir una lista de productos en los que nos vendría bien invertir aprovechando los descuentos y ofertas de este día (y los siguientes).

No solo de caprichos vive el Black Friday

Este fin de semana de rebajas, que se celebra propiamente el viernes, pero que en muchas ocasiones dura hasta las últimas horas del domingo, puede ser aprovechado para compras los regalos de Navidad y ahorrarse unos euros. Esta fue, al menos, la principal función de este día de compras en sus orígenes, que ha tenido tanta fuerza que ha llegado hasta hoy. Pero, ¡qué demonios! Los descuentos siempre han sido para hacerse por fin con toda esa colección de caprichos que tenemos apuntados en nuestra wishlist, pero no solo eso. Es también un buen momento para invertir en aquellas piezas que quizás no son de temporada, pero que necesitaremos más adelante y en las que podemos ahorrarnos un dineral.

Lea la letra pequeña

Es el clásico cartelito escondido de ‘En prendas seleccionadas’ el que le puede aguar la fiesta. En el caso de las tiendas online, nos referimos a los gastos de envío. En la mayoría de ellas, durante los días que dura el Black Friday, son gratuitos pero en otras no. Ojo al finalizar la compra, no vaya a ser que con la suma de estos gastos el descuento se quede en nada. Manténgase alerta y no baje nunca la guardia o puede que el descuento le salga caro.

Además, también es importante confiar en marcas que nos den confianzas y comprar en páginas web que resulten confiables.

Y, si todo sale mal, todavía le queda el Cyber Monday

Es posible que sea de los que se bloquea fácilmente cuando compra bajo presión. Y eso, en estos días de descuentos concretos suele ser fatídico. A uno se le pasa el tiempo sumido en la indecisión más absoluta y cuando por fin se decide, ¡zas! Adiós descuentos. Por eso, lo más recomendable es comprar de manera rauda, para no lamentarse después.

Pero si ocurre lo peor, cuenta con una pequeña prorroga, la del Cyber Monday. Otra práctica de nombre inglés que tiene que ver con todo lo cibernético, es decir, virtual. No siempre hay segundas oportunidades.

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