Benedicta Sánchez, la debutante de 84 años que puede hacer historia en los Goya (durante unas horas)

A estas alturas de la carrera de los Goya 2020, cuando quedan escasas 24 horas para que se conozcan los ganadores de los premios del cine español, es difícil que usted no sepa quién es Benedicta Sánchez (San Fiz de Paradela, 1935). La protagonista de O que arde, la película dirigida por el franco-gallego Oliver Laxe, ha trascendido a la pantalla. Muy posiblemente la haya visto bailando una muñeira para los fotógrafos en el Festival de Cannes. También es fácil que la haya escuchado recibiendo con una serenidad inusitada la noticia de que los académicos la habían nominado como mejor actriz revelación. Y es casi seguro que ya sepa que esta mujer, valiente, avanzada a su tiempo, espíritu libre, ha tenido una vida de película: fotógrafa en Brasil, viajera alrededor del mundo, escaladora ocasional, librera especializada en filosofía y vegetarianismo, madre soltera… La pregunta hace meses que dejó de ser quién es esta mujer asombrosa, pasando a ser por qué no la conocimos antes.

De las nominadas al Goya a mejor película, con sus cerca de 400.000 euros de taquilla y más de 73.000 espectadores, ha sido con diferencia la menos vista de la terna. Y sin embargo, O que arde ha batido récords significativos. De los estrenos limitados, esos que llegan a menos de 50 pantallas en toda España, ha sido la película más vista del año. También la filmada en gallego con mayor recaudación de la historia. En Galicia ha sido tal suceso que personas de las aldeas bajaban a los cines para conocer el drama de esta madre todo pundonor y su hijo pirómano. A nadie extrañó que Benedicta presentase las campanadas de fin de año en TVG. Llevaba desde mayo dándola allá por donde pasaba.

Si la mujer que ella interpreta en O que arde es de pocas palabras y sentencias rotundas –"Si hace sufrir es porque sufre"–,Benedicta en las entrevistas que ha concedido es de discurso sencillo pero igualmente profundo. Ha anunciado que acudirá a la gala vestida de su paisano Adolfo Domínguez, con la melena larga y canosa que le pidió que se dejara para la película Oliver Laxe y sin dentadura postiza. Tambien que no piensa hacer nada especial si gana o pierde el Goya. Alegrarse si viene al caso y seguir adelante sin más si la afortunada es alguna de sus compañeras de categoría. Entre ellas, Carmen Arrufat, una adolescente de 17 años que protagoniza La inocencia y a la que Benedicta llama cariñosamente "mi nietecita".

Si al final es la actriz de O que arde quien se hace con la estatuilla, hay motivos para esperar un agradecimiento a la altura del de Jesús Vidal en la pasada edición de los premios de la Academia. Seguramente, no tan largo. Que no pase inadvertido que a sus 84 años, Benedicta Sánchez se convertiría en la persona de mayor edad que gana un Goya. Superaría a Rafaela Aparicio, que lo obtuvo con 83 años en 1989 por El mar y el tiempo. En casi todas las quinielas aparece como favorita. Pero atención, las mismas predicciones indican que ese récord sería suyo sólo durante unos minutos. La categoría en la que está nominada es la primera que se anuncia en el programa de la gala, una vez que a las 22:00 hayan hecho su presentación en el Auditorio Martín Carpena de Málaga los anfitriones Andreu Buenafuente y Silvia Abril. Veinte premios después, cuando ya sea la madrugada del día siguiente, se entregará el de mejor interpretación femenina de reparto. A ese cabezón opta por su papel en Dolor y gloria Julieta Serrano. Nominada por tercera vez en su carrera, la veterana actriz sería con 87 años, cumplidos el pasado 2 de enero, en la nueva dueña de este récord. Un hito que ha resistido más de 30 años podría batirse dos veces en menos de un par de horas.

Suceda lo que suceda, gane quien gane, si a estas alturas usted ya saben quién es Benedicta Sánchez, incluso sin haber visto O que arde, no necesita un Goya o un récord para pasar a la historia. La hazaña es ella misma.

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