Asúmelo, estamos en la era de los softboys: te enseñamos a elegir bien para que no acabes con un lobo con piel de cordero

Algunos, por fuera, quieren parecer Timothée Chalamet, pero por dentro se parecen más a Bertín Osborne. Otros, genuinamente subvierten las expectativas de género. Desde que hace unos años se acuñara el término softboy (también escrito softboi) muchas cosas, como la etiqueta para ligar en Tinder o las redes sociales más populares, han evolucionado. Te contamos cómo identificar al softboy en el mal sentido (ese que sacará a relucir en cualquier momento la friendzone) y cómo ha influido en K-Pop y TikTok en el auge de esta identidad.

Cuando en 2015 el escritor Alan Hanson lanzó el término en un ensayo publicado en Medium, el softboy era un término más bien despectivo. Básicamente, explicaba Hanson, era la versión cishetero del ‘amigo gay’ para las mujeres heterosexuales. Un chico sensible, con honduras intelectuales, que valoraba a su amiga como persona y como igual, al margen de intereses superficiales… Solo que no era del todo cierto.

El softboy empezó siendo ese hombre que, frente a las mujeres, es su colega y confidente y, de puertas para adentro, se queja de que ellas ‘solo’ le ven como un amigo, que se aprovechan de él, que es un ‘pagafantas’. Que le han colocado en la friendzone sin ser él nada de eso.

El softboy de la década de los 10

La cosa podía terminar con él cortando relación con esa chica que no ha osado no pagarle en sexo el hecho de que le haya tratado como una persona o, seduciéndola para después pasar de ella ante un nuevo interés erótico-sentimental -como si de un fuckboy se tratara, vaya-.

La caracterización del softboy, por entonces, no conllevaba tanta transgresión de la masculinidad más tradicional (con sus rasgos tóxicos incluidos), aunque sí solía ir acompañada de gustos culturales más ‘indies’, una mayor propensión a hablar de los propios sentimientos, ser aliado feminista (¡por supuesto!) y el uso abundante de la frase: “tú no eres como las otras chicas”.

Para terminar de hacernos a la idea: si habéis visto el personaje de Joseph Gordon-Levitt en ‘500 días juntos’ sabéis de lo que estamos hablando.

El nuevo softboy: TikTok, el K-Pop y los nuevos sex symbols

Pero mucho ha llovido desde que se acuñó el término (en teoría son 5 años, pero si tenemos en cuenta que este 2020 cuentan como 12, por lo menos…). El auge de estrellas como Timothée Chalamet, que consolidó su estrellato al convertirse en Elio, de Call me by your name, una de las películas queer más celebradas de los últimos años; o la conversión de Harry Styles en chico Gucci, del brazo de Alessandro Michelle en la gala MET 2019, han conseguido que entre en el mainstream un nuevo sex symbol.

Una masculinidad más suave, siempre en el mejor de los sentidos, que no rechaza lo femenino y que renuncia a la performance del ‘ser muy hombre’. Un softboy que verdaderamente es lo que parece. En todo ello no puede obviarse la influencia estética del K-Pop y popularización en los chicos más jóvenes a través de redes sociales como TikTok, donde los softboys.

En definitiva, es interesante que el arquetipo softboy haya ido permeando diferentes estratos de la sociedad para cuestionar la masculinidad ‘de toda la vida’. Aún lo es más el hecho de que muchos hombres trans hayan abrazado esta identidad justamente como protesta: el hecho de ser transgénero a menudo les ‘obliga’ a actuar de la manera más normativa posible: muscularse, dejarse vello facial, ‘ser hombres de verdad’.

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