6 Trucos para vencer la pereza de ir a entrenar

El mal tiempo, el cansancio acumulado a lo largo del día, que no nos gusta madrugar… muchas son las excusas o circunstancias que se pueden dar para que ir a entrenar se convierta en uno de los momentos más duros del día. La pereza juega en nuestra contra pero en este artículo te proponemos 6 sencillos trucos que te ayudarán a vencerla para ir a entrenar. Es más, ¡no volverás a saltarte un entrenamiento!

1. Establece una hora concreta para ir a entrenar

Establecer una hora concreta para realizar cada tarea se conoce en inglés como time bloking y es una de las mejores formas para ser productivo. No basta con hacer una lista de tareas que “cosas que tengo que hacer hoy”, tienes que asignarle una hora concreta a cada una de ellas.

Si sabes que tienes que ir a entrenar a las 12:30, es más difícil que lo pospongas porque “habrá llegado tu hora de entrenar”. Si no fijas una hora, lo más probable es que lo vayas dejando para después y termines por saltarte ese entrenamiento.

2. Deja todo preparado con anterioridad

Póntelo fácil. Si para ir al gimnasio tienes que concienciarte, hacer la mochila, ponerte las zapatillas, peinarte, etc. acabarás por no ir. Todas esas pequeñas tareas previas hacen que tu fuerza de voluntad se agote poco a poco. No te pongas más obstáculos y deja todo preparado el día anterior.

Otra buena decisión es vestirse la ropa del gimnasio tan pronto como sea posible. Así ya estarás lista para la acción.

3. Comprométete con alguien para ir a entrenar

Si eres de las que no tiene mucha fuerza de voluntad, trata de apoyarte en otras personas. Es triste, pero muchas veces el compromiso con nosotros mismos se rompe más fácilmente que el compromiso con los demás. Quedar con alguien para ir a entrenar puede ser una buena idea.

4. Mira un vídeo o escucha una canción que te motive

Cuando la motivación intrínseca no es suficiente, podemos probar con motivación extrínseca. Todos tenemos esa canción capaz de arreglar hasta el peor de los días. Utilízalos a tu favor.

5. Aprovecha el camino de ida/vuelta del gimnasio para hacer algo que te guste mucho

Si hacer deporte no te gusta demasiado, trata de engañar a tu cerebro con otra tarea que le apetezca más. Por ejemplo, puedes parar de camino al gimnasio en tu cafetería favorita a leer la prensa, puedes aprovechar para ir escuchando un podcast…. Seguro que se te ocurre algo.

6. Ponte a hacer una cosa que te guste todavía menos que ir a entrenar

Si el punto anterior no ha funcionado, puedes probar a hacer justo lo contrario: organiza tu día de tal forma que la tarea que tengas que hacer justo antes de ir a entrenar no te agrade demasiado. Estarás deseando terminarla para pasar a la siguiente.

Cuando te quieras dar cuenta estarás caminando hacia el gimnasio.

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