Te vamos a convencer para que te maquilles con los dedos en lugar de con brochas, esponjas y pinceles

Pocas cosas nos dan más envidia que los enormes maletines y cajas de los maquilladores profesionales, a rebosar de todo tipo de herramientas y productos secretos y maravillosos. Y aunque nos tienta muchísimo hacernos con una versión casera de su ejército de brochas, pinceles y paletas, tenemos que plantearnos muy en serio si tanta inversión es inteligente. ¿De verdad necesitamos tanto para maquillar, de vez en cuando, una sola cara? No es solo una cuestión de dinero, que también. Además, todo ese intrumental requiere un mantenimiento y una limpieza escrupulosa para lograr un acabado perfecto y unas condiciones higiénicas adecuadas. ¿Tenemos tanto tiempo? ¿Por qué no simplificamos y usamos los dedos?

Importante: los pinceles y brochas acumulan bacterias que pueden empeorar el acné. Además, las esponjas terminan engullendo una considerable cantidad de producto que jamás llega a nuestra piel. La alternativa ideal, más práctica incluso que las herramientas de pelo o la esponja, es recurrir a los dedos, probablemente lo primero que todas utilizamos para extender todo tipo de cosméticos. Para aplicar la base y el corrector son fantásticos, pues permiten utilizar lo mínimo y que el cosmético se funda totalmente con la piel gracias a su propio calor.

A la hora de aplicar el colorete con los dedos, tendremos que cambiar la mecánica: en vez de hacerlo directamente, lo apropiado es extender una pequeña cantidad en el dorso de la mano y de ahí llevarlo a los pómulos con un gesto suave. Con las sombras de ojos, ya sean en polvo o en crema, podemos aplicar los pigmentos directamente y extenderlos con la yema de los dedos. No podremos llevar a la práctica diseños de maquillaje muy detallistas y complejos, pero para extender dos o tres sombras y lograr que se fundan van perfectos. Pruébalo en cualquier maquillaje de día. Te olvidarás de las brochas.

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