Hablamos con Nerea Barros de belleza, de cremas que funcionan, de confianza en una misma y del poder de la naturalidad

Quien maneje aún esos estereotipos que identifican a los actores con la frivolidad, que mire a los ojos a esta mujer y sostenga después esa tesis. Nerea Barros ha combinado durante la pandemia la responsabilidad de asumir la segunda unidad del documental Madrid Resiste y su labor como voluntaria en una residencia de mayores de Las Rozas (Madrid), sin apenas tiempo para descansar. Hacía 14 años que no ejercía su segunda profesión, enfermera de cuidados intensivos, pero la situación extrema que hemos vivido le hizo replantearse su papel. “Volvía de Uzbekistán, donde estaba rodando mi primera película como directora, que trata de las enseñanzas y recuerdos que deposita un abuelo en su nieta, y sentí que debía hacer algo”, explica.

En los últimos meses, mis cejas se han repoblado y mi pelo ha crecido. Ha sido un redescubrimiento”.

Todo esto le ha hecho darse cuenta de lo que es verdaderamente importante. “Ahora toca salir del bache, construir una nueva normalidad más equilibrada, modificando comportamientos para ser más empáticos y no destruir el mundo en el que vivimos. Y mientras eliminamos el virus, hay que buscar también fórmulas de evasión seguras y responsables”, apunta. Ella encuentra su vía de escape, además de en el cine, en los deportes de agua (surf, kite surf…), pero también en los cuidados del cuerpo. “La belleza es algo sobre lo que he reflexionado mucho en este tiempo, porque me vi embutida en trajes EPI, dobles mascarillas, pantallas… y eso afectó muchísimo a mi piel. Además, al no acudir a centros de estética, he podido ver cómo mis cejas se repoblaban o cómo mi pelo crecía. Ha sido el redescubrimiento de mi belleza natural”.

Recién estrenadas sus últimas películas, Voces y La isla de las mentiras, ahora prepara su primer libro, La susurradora de gatos, y estudia proyectos de teatro, mientras recupera su estado de forma. Nerea recuerda que el tiempo de confinamiento alteró su cutis, dejándolo apagado. Las mascarillas irritaron una piel que ha conseguido restaurar gracias a los cuidados de Moises Amselem. “El doctor me ha ayudado a sanearla y revitalizarla. Y no es fácil, porque tengo tendencia a la sequedad, salvo en la zona T. Y el área de los ojos es hipersensible. En el contorno de ojos voy siempre con mucha cautela y me aplico buenos productos. Siempre hidrato mucho esa zona y después me la retoco con un corrector de Guerlain, ya que mi ojera está bastante pigmentada”, comenta.

Eso explica que vaya a todas partes con su neceser. “El exceso de maquillaje me molesta trabajando, solo creo en aquello que ese personaje necesita para ser creíble. En todo caso, soy siempre muy maniática para cuidar la piel antes y después del maquillaje, no me separo de mi sérum Abeille Royale de Guerlain, una textura en aceite, pero nada grasa”.

“Yo tiendo a los maquillajes naturales, pero detrás de eso hay mucho dominio de la técnica, son trabajos muy delicados. Sacarles toda la potencia a los ojos o poner el foco en los labios es algo que dejo a los expertos”. Abierta a experimentar nuevos tratamientos, reconoce que el pelo no es su fuerte. “Me pongo en manos expertas, como las de Carlos Oliveras. Hubo un tiempo en que me cortaba yo misma el pelo. Y me he atrevido con un rapado al uno. Además, por exigencias del guion me he tenido que hacer cortes muy complejos. Pero ahora me voy a quedar en el pelo largo, siento que me da fuerza. En verano se forma ese rizo con el calor y la humedad. Esa melena de leona me encanta”.

Sus Best Sellers

A Nerea le gustan los productos fáciles de aplicar, sensoriales y eficaces. “Me basta con corrector, rímel, colorete en crema y un labial, que según el día será subido de tono o apenas perceptible”. En cuanto a los perfumes, “los busco delicados, pero con un punto dulce, que se agarren a mi piel y perduren”.

Aliados capilares

El pelo no es su fuerte, pero admite que, con los productos y las herramientas que hay en el mercado, todo resulta más fácil. “Ahora que voy a dejarme crecer el pelo, voy a tener que aprender algunos trucos de los maestros”, dice.


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