¿Estás segura de que te lavas bien el pelo? Así es como se aplica el champú correctamente

Al igual que hay un orden para darse las cremas y otros productos cosméticos y una forma correcta de aplicarse el contorno de ojos, también existe la manera adecuada de lavarse la cabeza, ritual que comienza por aplicar el champú de la manera apropiada para favorecer una limpieza acertada, evitar enredos, proporcionar más brillo y también ahorrar producto.

Para aprovechar al máximo el producto, primero moja bien tu melena con agua, ya que cuanto más mojado esté esta, necesitarás menos cantidad de champú –una nuez en la palma de tu mano es suficiente–. Colócalo directamente sobre el cuero cabelludo, que es la parte que más necesita la limpieza, ya que es en ella donde se deposita la grasa y los residuos que dejan los productos de styling. Masajéalo con la yema de los dedos, mejor hacia arriba y abajo y de lado a lado en vez de haciendo círculos, y así prevendrás que se enrede.

No te preocupes por el resto del pelo, que se limpiará con el jabón que vaya cayendo en el momento del enjuague. Así que es mejor que evites amontonarlo todo sobre tu cabeza cuando te enjabones, ya que lo único que conseguirás es facilitar los nudos.

Una vez hayas distribuido bien el producto toca enjuagar lo suficiente. ¿El motivo? Los residuos de champú se adhieren a las hebras y las vuelven opacas, lo que se traduce en una melena sin brillo. El modo de saber cuándo parar es cuando notes que tu pelo chirria un poco al frotarlo con los dedos.

Otro aspecto que debes tener en cuenta es que no siempre es necesario dar una segunda mano de champú, sobre todo si te lavas la cabeza frecuentemente. Tan solo necesitarás ese segundo round en el caso de que te laves el cabello con una frecuencia de cuatro a seis días o si has abusado de los productos de peinado. Una forma sencilla de saber si una sola champunada es suficiente es fijarte en si el champú hace espuma sobre tu cabeza cuando lo masajees; si ves que no, esto se deberá a que tu pelo tiene grasa que limpiar (esta inhibe la espuma) y te tocará repetir la acción.

Después llega el momento de aplicar el acondicionador o la mascarilla, ambos acompañados de un peine desenredante mientras están actuando sobre el cabello, y después aclarar de nuevo con abundante agua. Y, aunque algunos expertos aconsejan terminar con ella fría para cerrar la cutícula y conseguir un extra de brillo, no hay ningún estudio oficial que respalde esa teoría. Así que seguir este paso o no solo depende de ti.

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