El maquillaje de Isabel Preysler analizado por una experta: sabe sacarse el máximo partido

Isabel Preysler está de celebración. Este jueves, la filipina que más portadas acapara en el papel cuché cumple 70 años. Llegó a Madrid con 17, enviada por sus padres que querían mantenerla alejada de un amor de juventud, y cuando en una fiesta en la capital comenzó un idilio con un conocido cantante que fue su primer marido, empezó a formar parte del imaginario patrio. Con su historia de amor con Julio Iglesias ascendió al Olimpo del papel cuché y nunca ha descendido de él.

La socialite ha estado casada con un cantante, un marqués, un ministro de Economía y Hacienda socialista y actualmente comparte casa con un Premio Nobel de Literatura. Mucho se ha publicado de ella y de sus reconocidas parejas, al igual que de sus hijos. Isabel Preysler, y todo lo que la rodea, interesa. Blanco de los fotógrafos, su vida se analiza con lupa en las revistas de género y si algo sabe es cuidarse y lucir siempre impecable.

No importan los años que pasen, y ya son siete décadas, Isabel es un referente de estilo en nuestro país. Su gusto, una acertada combinación de discreción, sofisticación y elegancia, se manifiesta en el cuidado con el que elige tanto en sus estilismos como en su maquillaje. “Isabel Preysler sabe cómo sacarse el máximo partido. Siempre luce impecable y cuida el mínimo detalle de su maquillaje, pelo y vestuario”, corrobora Sonia Marina, una de las maquilladoras con más trayectoria en nuestro país, dedicada al mundo de la belleza desde que tenía 16 años.

Experta en llevar a su terreno la moda, su estilo en el vestir ha evolucionado acorde a los cánones de cada temporada. “También el maquillaje lo ha adaptado a las diferentes épocas. Por ejemplo, en su boda junto a Julio Iglesias en 1971, todo el protagonismo se centraba en la mirada: banana marcada, el párpado móvil con sombras mate en tonos blanco o beige, eyeliner arriba y abajo, mucha pestaña, la ceja fina y redondeada y la piel empolvada con sensación de terciopelo. Para los labios, siempre mate en rosa palo o nude. En definitiva, un maquillaje muy característico de los años 70”, desglosa la especialista en quien confían Ariadne Artiles, Mónica Cruz, Paula Echeverría, Eugenia Silva o Judit Mascó para sus eventos personales, campañas y portadas de revistas.

Con el paso de los años la socialite ha sabido adaptarse a las tendencias siendo fiel a su estilo personal. “Ha ido relajando las líneas del ojo para enmarcar la mirada con un sencillo eyeliner que eleva el ojo. Suele dibujar el párpado con un ligero smokey eye en tonos marrones o grises. Y también ha variado de forma y el grosor de las cejas, pronunciando más el ángulo para elevar el ojo y abrir la mirada”, analiza la estilista, que apostilla: “siempre las lleva peinadas y definidas”.

Mucho se ha escrito también sobre su apariencia de eterna juventud, que se manifiesta en su piel, sin manchas ni flacidez. Puede que el bisturí haya tenido que ver en su imagen actual, pero conlleva muchas horas de cuidados. “Con los años su piel luce más jugosa y fresca y evita maquillarse con tonos empolvados. En cuanto a los labios, huye del rojo sigue fiel a los tonos piel o maquillaje, pero le aporta brillo y de esta manera ganan en volumen y luminosidad”, analiza la experta.

El estilo de Isabel Preyler es único, pero Sonia Marina, que cuenta además con su propia marca de cosmética homónima, comparte sus trucos de profesional para parecerse a quien para muchos es la mujer más elegante del país: “Hay que evitar el exceso de polvo matificante en la piel para devolver al rostro una apariencia fresca y luminosa. También se puede trabajar el contouring de una forma sutil, mediante polvos solares que enmarquen y potencien los huesos del rostro, entre ellos los pómulos, más marcados y definidos”. Para conseguirlo, según la estilista solo hacen falta tres productos: una base de maquillaje que evite brillos pero no apague la piel, un corrector que borre los signos de cansancio pero que ilumine la mirada y aporte luz a la zona T sin resecarla y manteniendo la jugosidad, y polvos solares en tono terracota para levantar el tono natural y ofrecer al rostro un bronceado perfecto con acabado satinado.

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