Cuidado con la dieta de sopa de repollo

Una vez más estamos hablando de lo que los expertos llaman dietas milagro. Y es que no hay otra manera de llamar a esta dieta que promete que tomando sopa de repollo durante 7 días podrás perder hasta 4,5 kilos.

En este régimen aunque el alimento principal es la dichosa sopa de repollo, también incluye frutas, carne de ternera, leche desnatada y verduras, aunque solo en determinados días.

Se trata de una dieta hipocalórica, con bajo aporte energético y proteico, pobre en grasas y en hidratos de carbono. Al metabolizarla, el cuerpo quema más calorías que las aportadas por la sopa. Sus seguidores aseguran de que si la sigues al pie de la letra podrías perder 4,5 kilos tras la semana de realización.

La sopa de repollo es una dieta que puede proporcionarte una rápida bajada de peso, pero no estamos hablando de una dieta médica ni nutricionalmente sólida. Además, es probable que tras dejar este régimen sufras lo que comunmente se llama rebote.

Y es que los primeros kilos que pierdes son de agua. Y seguir una dieta de 1.000 calorías diarias es peligroso para tu salud. Seguir una dieta tan restringida en cuanto al consumo de carbohidratos y grasas etc, puede dar una sobrecarga hepática y renal, amén de problemas de deshidratación y, en el caso de mujeres que estén en la menopausia, la acidosis metabólica de la que hemos hablado puede producir problemas óseos o agravar la osteoporosis.

El problema de estas dietas es que son desequilibradas, se hacen sin una supervisión médica, se disminuye drásticamente la ingesta de energía o, incluso, se saltan comidas y se practican ayunos poco recomendables. Es entonces cuando son altamente peligrosas y pueden causar, entre otros trastornos, deficiencias de nutrientes y llegado a un extremo desnutrición.

La recuperación del peso perdido tras una dieta de adelgazamiento es un fenómeno habitual que repercute muy negativamente sobre la salud y al que con frecuencia no se da importancia, y eso es lo que suele suceder con todas estas dietas llamadas yoyó. Este efecto se produce porque el balance energético que regula el peso corporal reduce o aumenta el gasto energético dependiendo de la ingesta, pero con una clara tendencia al ahorro de energía, de forma que si se aumenta la ingesta se incrementa levemente el gasto, mientras que si se aminora la ingesta la reducción del gasto es mucho mayor. Es decir, la respuesta tiende claramente a preservar la grasa corporal como reserva energética.

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