Cómo tratar la piel grasa, según los dermatólogos

Buscamos el brillo en nuestro pelo, en nuestras uñas, en la piel del cuerpo, ¡pero no en nuestro rostro! El aspecto demasiado brillante en la cara es el resultado de una piel con folículos pilosos muy activos que producen exceso de sebo, esto da lugar a una piel muy grasa en la que las posibilidades de sufrir acné se multiplican -aunque en esta afección influyen muchas otras variables-

Y estas son las dos razones por las que la mayoría de las personas con piel grasa desean controlar ese exceso de sebo sobre su rostro. Son numerosos los factores que influyen en la generación de grasa en el rostro, desde la alimentación, hasta condicionantes genéticos, pasando por la actividad hormonal, todos ellos son tenidos en cuenta por los dermatólogos y cuando una persona de piel grasa acude a su consulta, las pautas recibidas pueden afectar a todos ellos.

En primer lugar, hay que conocer a fondo al enemigo. El responsable de que tu cara brille como una bola de Navidad es el sebo, una sustancia aceitosa liberada por las glándulas sebáceas -que se encuentran debajo de la piel- y está compuesta por triglicéridos, ácidos grasos, ceras, escualeno. En función de los folículos pilosos que tengamos, producimos más o menos grasa.

Sin embargo, los expertos coinciden en que no hay que demonizar la grasa en la piel del rostro ya que ejerce una función. El sebo ayuda a mantener la barrera de la humedad en la piel y crea un ambiente idóneo para el crecimiento de bacterias saludables y otros organismos que se conocen como el microbioma. Pero las personas con la piel demasiado grasa, pueden experimentar la sensación de tener los poros acentuados, piel escamosa, seca -por contradictorio que parezca- y con tendencia al acné.

Para evitar todos estos problemas los dermatólogos coinciden en la importancia de algo que quizás damos por hecho o, simplemente, no consideramos tan importante, al ver que la piel reverebera grasa. Se trata de mantener la piel hidratada, un asunto que que para todos los especialistas es clave, ya que ayuda a mantener el equilibrio, de manera que se conservan los aceites necesarios para que la piel tenga un brillo saludable sin ser excesivo.

Y es que, cuando la dermis no tiene problemas para estar permanente húmeda, algo que se consigue con una rutina de skincare adecuada y constante, el exceso de producción de sebo debe disminuir. En cuanto a los productos a poner sobre la piel, son mejores aquellos con fórmulas ligeras ya que es menos probable que provoquen en la piel mayor producción de grasa u obstruyan el poro. También es importante elegir ingredientes no comedogénicos y exfoliantes que retiran las células muertas y el exceso de grasa. En este sentido son muy buena opción los productos con niacinamida, un elemento que hidrata la piel minimiza los poros, aumenta la elasticidad de la piel y regula la producción de aceite.

Para la rutina de mañana es recomendable hacer una limpieza con un producto con ácido salicílico en una concentración del 2%, tras este se debe aplicar un tónico de ácido glicólico en la zona T y, para terminar, una crema hidratante con ácido hialurónico por todo el rostro. Para la noche, se deben buscar formulaciones con retinol en los sueros e hidratantes rica en ceramidas o niacinamida.



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