8 formas de sacarle el máximo partido al aceite de coco en tu rutina de belleza

Hace unos años el aceite de coco supuso un boom en el mundo de la belleza. Desmaquillante, mascarilla capilar e incluso oil pulling o enjuegue bucal –Gwyneth Paltrow aseguraba usarlo para casi todo, lubricante sexual incluido– fueron alguno de los innumerables usos cosméticos que se le otorgaron. Luego aparecieron sus detractores y este óleo pasó a formar parte de la lista de los ingredientes cosméticos non gratos. Sin embargo, usado adecuadamente, puede traer bastantes beneficios tanto a tu piel como a tu pelo, siempre y cuando seas consciente de que no es milagroso.

Como el aceite de coco es bastante comedogénico muchos expertos en piel no recomiendan su uso en el rostro, especialmente si tienes la piel grasa o con tendencia acnéica. Sin embargo, es una buena opción usarlo como hidratante corporal, ya que es rico en ácidos grasos (nutren y protegen la piel de las agresiones externas para preservar su hidratación) y, además, tiene propiedades antibacterianas y antiinflamatorias.

También es un gran aliado para aliviar las pieles sensibles y las que sufren de eccema ocasional (si este es severo toca visitar al dermatólogo), ya que ayuda a mitigar molestias como la sequedad y el picor. La clave está que primero te apliques tu crema habitual y después uses el aceite de coco, a modo de sellado.

Sus funciones como producto limpiador tampoco son cuestionables. Como es capaz de arrastrar la suciedad soluble en lípidos, como son el maquillaje o el sebo facial, es perfecto para usarlo como primer paso de la doble limpieza facial. Eso sí, después es aconsejable acompañarlo de otro limpiador que se retire con agua para conseguir una higiene más profunda; sobre todo si se tiene la piel grasa, ya que puede quedar un residuo aceitoso que puede provocar brotes de acné.

Y, al igual que es capaz de arrastrar el maquillaje de tu rostro, también hace lo mismo con el que se queda en las brochas y pinceles. Prueba a aplicar primero este producto sobre tus herramientas de maquillaje, retira el exceso con un tisú y después lávalas con agua tibia y un jabón suave (también puedes utilizar champú), sécalas sin frotar y túmbalas para dejarlas secar al aire.

Si notas que tus brazos y piernas, sobre todo codos y rodillas, están demasiado secas y muestran un aspecto apagado, hazte un exfoliante casero a base de aceite de coco y azúcar moreno y alucinarás con el cambio. Con que te lo hagas una vez a la semana será suficiente.

Y como este aceite es naturalmente hidratante, puedes aplicarlo en cualquier parte de tu cuerpo que necesite un extra de hidratación. Sobre tus labios secos formará una película protectora que mantiene el agua dentro y los agentes irritantes fuera. Además, como con el frío se vuelve semisólido, durante el invierno lo puedes llevar en el bolso sin problemas. Solo tienes que meter una pequeña cantidad en un frasquito y ¡voilà! Aunque tampoco debes olvidar que hará lo mismo sobre tus cutículas, ya que previene que se sequen y agrieten.

Por último, también es una alternativa de lo más natural a los desodorantes comunes. Y es que las propiedades antimicrobianas inherentes del coco pueden ayudar a reducir el olor, dado que que las bacterias son las causantes de dicho olor.

Fuente: Leer Artículo Completo