Un jugador de pádel, uno de hockey, un futbolista y ahora, el jugador de rugby Mateo Cáceres: los romances de Tana Rivera, la hija de Eugenia Martínez de Irujo y Francisco Rivera Ordóñez

La boda de Francisco Rivera Ordóñez y Eugenia Martínez de Irujosignificó dos cosas. La primera, el cúlmen de la familia de la Duquesa de Alba con una de sus pasiones, el toreo. Y la segunda, el fin de la vida de ‘la Duquesita’ como personaje público activo. De ese matrimonio florecieron muchas portadas. Incluso sin tratarse de una boda real se llegó a transmitir en directo.

No era para menos: el sueño de Cayetana Fitz-James Stuart se hacía realidad, un cuento de hadas ‘made in Spain’ en el que nobleza y tauromaquía iban de la mano. A pesar de las idas y venidas de la pareja en sus principios, en 1997 se dieron el ‘sí, quiero’ en Sevilla en lo que fue el evento del año antes los ojos de los más de mil invitados, españa, y por supuesto, Dios. Sin embargo, el amor duró poco. La pareja se separó en 2002: su relación llevaba años haciendo aguas. Rumores de infidelidades, problemas en la convivencia… y una hija que había llenado de felicidad al matrimonio, pero que no fue suficiente para mantenerlo unido: Tana Rivera, una de las descendientes del mundo aristocrático más enigmáticas.

A contrario de lo que ha hecho Alba Díaz, hija de Vicky Martín Berrocal y el Cordobés, Cayetana Rivera se mantiene en el anonimato. Sus redes sociales son privadas, escándalos los justos y tiene amistades muy selectas (hablando de amigos con alcurnia… he aquí el núcleo duro de Froilán), sin embargo la raya entre su vida privada y lo mediático está muy bien dibujada. Algo que también ha hecho su madre desde que se separó de Fran Rivera y volvió a encontrar el amor con Narcís Rebollo. Alguna que otra aparición en actos de Tous, firma a la que se mentiene muy unida, pero poco más. En el amor, la joven Tana que tiene 21 años, no se parece ni a su madre ni a su abuela. Mientras que el mundo de toreo era la predilección de la Duquesa de Alba y de su hija, parece que a Tana no le llama la atención. Es más, todos sus novios han sido deportistas.

Su primer novio oficial fue Curro Soriano, campeón de pádel. Después, mantuvo un romance con el jugador de hockey hierba Quique González y más tarde con el futbolista Javier López. Ahora, quien ocupa su corazón es Mateo Cáceres (en el centro de la foto), que por casualidades de la vida, es también deportista, pero en este caso, jugador de rugby (ahora que llega San Valentín, un consejo querida lectora: pon un jugador de rugby en tu vida, no te arrepentirás. ¡Estamos contigo, Tana!).

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Mateo es el tercero de seis hermanos y pertenece a la familia Cáceres, un núcleo muy conocido en Marbella. Tiene también 21 años y aunque solo lleva unos meses con Tana, la nieta de Carmina ya ha conocido a su familia política. Cursa Marketing en la universidad y estudió en Australia. Y como todo queda en familia… seguro que conoces a su hermano Marco: ha participado en ‘La trinchera infinita’,’Acacias 38′ o ‘Brigada Costa del Sol’. Sin duda, al más puro estilo Tamra Falcó con su novio Íñigo Onieva, el séptimo arte y la aristocracia van de la mano.

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Hace unos días, en una entrevista que concedía Eugenia Martínez de Irujo con su hija Tana, le preguntaron lo que más valoraba en un chico: la nieta de la Duquesa de Alba contestó “que se lleve bien con mis amigos y mi familia”. ¿Será este el caso? Solo el tiempo dirá…

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