Todo lo que sabemos del testamento de Paquirri, de la propiedad de Cantora y de la guerra entre Kiko Rivera e Isabel Pantoja que copa todas las tertulias del corazón

El 26 de septiembre de 1984 será recordada siempre como una fecha negra en el mundo de la tauromaquia. Ese fue el día que Paquirri, tras una cogida en la plaza de toros de Pozoblanco, hallaba la muerte. Pero más allá de que nos sirva para contextualizar, la historia es más que conocida para nuestras lectoras. Como también que Isabel Pantoja, su mujer, se convirtió en la viuda de España. O que justo antes de darse el ‘sí, quiero’, él redactó un testamento que hoy ha vuelto a convertirse en actualidad.

Porque si hay alguien que no se haya enterado de la guerra que la tonadillera y su hijo, Kiko Rivera, es que vive en otro lugar que no sea España. El hijo del diestro va a intentar por todos los medios que se cumplan las últimas voluntades de su padre, aunque, como advierte Mila Ximénez, encargada de realizarle esa demoledora entrevista, es consciente de que lo tiene complicado. Sobre todo, porque muchos de los puntos habrían prescrito ya.

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Pero, ¿qué es lo que decía ese testamento redactado por Paquirri? ¿Qué pasa con la propiedad de Cantora, la joya de la corona inmobiliaria familiar? ¿Qué ha llevado a Kiko a dar este paso tan doloroso? ¿Por qué nos encontramos en medio de esta situación? Tratamos de responder a todas estas cuestiones, para que nadie se pierda en una de las noticias más sorprendentes del mundo del corazón este 2020 (con permiso de Enrique Ponce, Ana Soria y su amor de ‘teenagers’).

Lo que decía el testamento

El 30 de abril de 1983 Paquirri se casaba con Isabel, dejando su testamento bien atado (aunque sin ser consciente de que sus bienes deberían repartirse tan solo tres años más tarde). En ese documento, el torero legaba el 45% de los bienes y la finca La Cantora a su viuda Isabel Pantoja y su hijo Francisco José.

Del resto, dejaba el 40% y la finca Los Rosales a los hijos que tuvo con Carmina Ordóñez, Francisco y Cayetano, y el 15% restante y la finca El Robledo fue para su padre, Antonio Rivera, y sus hermanos, Antonio, José y Teresa. Amén de ciertos trastos de matar que quería estuviesen en posesión de Fran y Cayetano y que, polémica mediante (Isabel denunció un robo el día antes de entregárselos), jamás llegó a entregarles, con la consiguiente guerra mediática.

De hecho, poco después de estallar este escándalo en los medios, con la excusa de que Kiko se había sentado en el ‘Deluxe’ y confesado estar pasando una depresión de la que ella no estaba al tanto, Fran fue preguntado por el asunto y fue más que claro (y duro) con la tonadillera: “Llevamos treinta y tantos años ya, y no nos ha querido dar nunca nada. O sea que no me extraña nada. Quien es capaz de hacer lo que nos ha hecho a nosotros, es capaz de hacer cualquier cosa. Es una mujer que no tiene corazón alguno. Y al final, pues mira, nos ha llegado la razón de todos lados”.

Efectivamente, alude a que, a pesar de la férrea defensa que su hermano ha hecho siempre de su madre, llegando a provoca periodos en los que Kiko ha perdido la relación con Cayetano y Fran, este por fin habría abierto los ojos. Aunque dejaba constancia en esas mismas declaraciones que este siempre ha sido consciente de lo que había, pero que se habría empeñado en negar la evidencia.

¿De quién es realmente Cantora?

Uno de los puntos calientes de este conflicto es el que gira en torno a la finca Cantora. Allí es donde tiene ubicado su domicilio Isabel, junto a su madre, doña Ana, y su hermano Agustín. ¿De quién es realmente? Hay quienes sostienen que corresponde un 51% a la artista y un 49% a su hijo, pero la cuestión es cómo consiguió ella hacerse con ese porcentaje de mayoría.

El titular que dejaba este miércoles la revista ‘Lecturas’ habla de unos documentos que Isabel le puso a su hijo delante y que este, sin cuestionarse que pudiese estar siendo engañado, firmaba sin mirar. Kiko cedió a su madre la finca, pero sin saber que lo estaba haciendo. O lo que es lo mismo: por mucho que Fran Rivera crea que la propiedad es de su hermano, este estampó su firma para cederle el usufructo de una propiedad que se ha convertido en el gran obstáculo entre ellos.

Ojo, porque para añadir más ingredientes al asunto, hace dos años, en el documental de ‘Lazos de Sangre’ dedicado a Paquirri, uno de sus hermanos, Antonio, lanzaba unas declaraciones muy duras contra la viuda: “Isabel Pantoja se va a Cantora cuando no se podía abrir nada, porque había un testamento que había que respetarlo hasta que se levantase. Esta señora, por lo visto, fue y abrió la caja fuerte, lo que hubiese o no hubiese allí no lo sé, pero sí sé que se quedó vacía”.

A pesar de que Ramón Calderón, expresidente del Real Madrid y uno de los albaceas de ese testamento, indicaba que no había nada de valor dentro ni que violara el reparto de la herencia, el detalle habla mucho sobre los movimientos que la artista realizó una vez fallecido su marido. Algo que para muchos podría ser anecdótico, pero que indica el carácter de la Pantoja y cómo habría tratado de salvaguardarse a sí misma, sin importarle, ni tan siquiera, su ‘pequeño del alma’.

¿Por que ahora, Kiko?

Lo cierto es que, uno de los interrogantes que sobresalen en este asunto es por qué este es el momento que ha elegido él para lanzar un ataque que hace prever que la relación entre ellos está rota para siempre. Al menos, que nunca volverá a ser como antes. Porque, al instar a sus abogados a que se relea el testamento, Kiko puede descubrir detalles que no le van a gustar.

Hay quienes apuntan que es la situación económica lo que ha llevado al DJ a indagar, pero puede haber una mezcla de circunstancias. Nos explicamos. Es cierto que ha admitido que no atraviesa un buen momento económico. Kiko llegó a admitir hace unos meses que había perdido todos sus bolos como consecuencia de la pandemia, y que estaban sobreviviendo con una ayuda del Estado mínima. Reconocía que había llevado una vida desordenada, pero que también tenía la tranquilidad de haber satisfecho las deudas que tenía contraídas con Hacienda.

No olvidemos que ni él ni su mujer, Irene Rosales, ocultaron en ningún momento que entraron en la casa de ‘GH VIP’ para hacer frente a todo ese dinero que debían al Fisco. Tampoco que, desde que ella entró en su vida, Kiko empezó a ser otro (a pesar de esas infidelidades que la modelo le ha tenido que perdonar). Y es precisamente Irene el otro motivo por el que su marido ha estallado contra su mismísima madre.

Con mi madre no se puede hablar”

Porque Isabel Pantoja ha llegado a decir que su hijo se sentó en el ‘Deluxe’ porque se lo pidió su mujer. Unos ataques que no le consiente, por muy estrella de la canción que sea su madre. “A diferencia de mi madre, soy dueño de mi vida y tomo mis propias decisiones”, sentencia muy rotundo en esa entrevista con ‘Lecturas’ en la que pone de manifiesto que le ha pedido a la cara en multitud de ocasiones que deje a Irene en paz, al margen de sus problemas, y esta no lo ha hecho. “Con mi madre no se puede hablar. Le sale la prepotencia y hace que te levantes y digas: ‘¡Vete a tomar por culo!’“, añade, para que contextualicemos cómo son los cara a cara con su madre.

Isabel en la intimidad

Además de todo lo relativo a la herencia y a los problemas de índole económica (Chabelita Pantoja ya advirtió que se trataba de un tema puramente de este carácter y que, por lo tanto, tenía nada que ver con los conflictos familiares que ella ha tenido en el pasado), tenemos la parte afectiva. La humana. Esa en la que creíamos que Isabel quería mucho a sus hijos, sus nietos y a su sobrina, Anabel.

Pues no. Al menos, esa no es la realidad que dibuja Kiko. Días atrás, ya explicó que él necesitaba a la Isabel madre, no a la artista, y que esta era incapaz de quitarse su bata de cola. Que no estaba a la altura de las circunstancias y que él la necesitaba, porque anímicamente no atraviesa un buen momento.

En la entrevista de marras, ahonda en cómo es el trato de Isabel con otros miembros de la familia. Llega a explicar que como abuela, no existe. Que esas lágrimas y lamentaciones por no poder ver a sus nietas, no es más que un papel de esa Isabel artista de la que hablaba. Pero hay más, porque también asegura que critica a su sobrina Anabel, que se ha partido la cara por ella en el plató de ‘Sálvame’, tarde sí y tarde también.

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Kiko explica que Isabel abre su perfil de Instagram y que critica las imágenes de Anabel y las de todos aquellos familiares en los que advierte un mínimo de felicidad en sus publicaciones. ¿Envidia? Antes no lo sabemos, pero ahora, que está perdiendo muchos apoyos y que Kiko puede ganar peso de cara a la opinión pública, puede que sí.

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