Risto Mejide, presidente

A ‘Todo es mentira’ las audiencias comenzaron a sonreírle cuando abandonó la estela de ‘Zapeando’ para adentrarse en las aguas de ‘El intermedio’. Ahora, sus creadores han decidido tirar del capitán de la nave para una travesía que ya realizó Eva Have hace años: presentarse a las elecciones con un partido propio. Eva se retiró cuando los sondeos pronosticaron que podría lograr un escaño; a Risto le pone que ahora las encuestan se lo den a él y a su PNLH (Peor No Lo Haremos).

Esta semana, sin ir más lejos, se ha publicado que el partido lograría un 4,2% de intención de voto, siendo su candidato el segundo mejor valorado (tras el presidente en funciones). Claro que las cifras las da el propio programa. Saquen ustedes mismos sus conclusiones. En cuanto a transparencia, el partido ya marca tendencia…

En esta precampaña, Risto juego al populismo de salón catódico, vacío de propuestas reales, carente de un discurso que no sea el tan manido ‘si los políticos son malos, nosotros no podemos ser peores’. Pues sí, lo son. Porque lo único que busca es publicidad (que para eso es publicista), autobombo, y no soluciones para los problemas y necesidades reales de la ciudadanía. Estos jueguitos con intenciones virales, además de poco originales, no conducen más que al descrédito de la democracia: el partido de Risto es peor que aquello que critica.

Si votaran los niños

Telemadrid logró hacer viral su programa ‘La vuelta al cole’ con la inestimable ayuda del alcalde de la capital, Jose Luis Martínez Almeida. El regidor se enfrentó a la espontaneidad de los chavales con el discurso de un político y los niños no se lo perdonaron.

Los pequeños no están para mítines. De mayores algunos serán de izquierdas, otros de derechas, los habrá incluso transversales o antisistema, el tiempo lo dirá, pero esos niños ahora razonan más con el corazón que con la ideología. Y tal vez sea buen momento para escucharles: no están intoxicados, no militan en las trincheras partidistas, se atreven a preguntar porque quieren saber y no para quedar bien con ‘los suyos’.

Ahora que empieza una nueva campaña electoral, sería interesante que alguna cadena presentara un debate de los candidatos con los más pequeños: me gustaría ver cómo Sánchez les cuenta que no se ‘ajunta’ con Iglesias, por ejemplo. Y oírles hablar sobre su idea de la vida en general, no solo sobre programas electorales, que ya ni sabemos cuáles son. Si los niños votaran, irían todos… Pero no es el caso. Y a ninguno le hace gracia que le digan las verdades a la cara. Bueno, salvo a uno, Íñigo Errejón, que sigue pareciendo uno de esos niños.

De traiciones y estrategias

Menudo lío en la casa de Guadalix por la nominación a Mila Ximénez por parte de Kiko y El Cejas. Vistas las reacciones, parece como si alguno creyera que ir a ‘Gran Hermano VIP’ es una excusa para pasar unos días de vacaciones haciendo amigos entre cámaras. Servidor creía que era un juego de estrategia. Y estoy aburrido de escuchar topicazos del tipo: ‘Vengo a que me conozcan como realmente soy’.

A ver, señores, que al público se la trae al fresco como sean realmente unos y otros: aquí se viene a jugar, que para eso hay un maletín llenito de euros para el que sepa escapar de las nominaciones y, en caso de no lograrlo, convencer a la audiencia de ser rescatado.

Se podrá decir que la estrategia de Kiko fue burda, incluso con un evidente error de cálculo (maniobra un tanto precipitada), pero de ahí a ponerse en plan ofendidita porque te han nominado quienes creías que eran colegas… El juego es así. Los amigos de hoy son los enemigos de mañana. Y con Mila y Adara vemos que las enemigas de hoy serán las cómplices de próximas votaciones. Con toda la artillería de ‘Sálvame’ al servicio de su colaboradora, ya pueden los demás espabilar o se los lleva por delante. Y sin apenas hacer nada.

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