No lo hizo Carlos de Inglaterra, fue Isabel II quien le pidió la mano oficialmente a Diana de Gales

¿Por qué el mito de Lady Di sigue vivo 23 años después de su muerte? Porque interesa. El pueblo mantiene a la princesa con vida, de manera recurrente, sus looks vuelven a ser tendencia y aún nos seguimos preguntando cuántos amantes tuvo en realidad Diana de Gales y nos sorprendemos con la lista completa. Por eso no es de extrañar que la cuarta temporada de The Crown, donde ella juega un papel destacado, haya devuelto a primera plana algunos de los capítulos de su vida que se habían pasado por alto. Gracias al equipo de documentación que lidera Annie Sulzberger en la serie recordamos cómo se produjo, en realidad, la pedida de mano que debía haber ideado Carlos de Inglaterra para Diana Spencer, pero que acabó ejecutando Isabel II. (que acaba de perder a casi todos sus corgis).

No. No fue Carlos. Fue Isabel II de Inglaterra la que hizo llamar al director de Garrard – la joyería londinense que prestó servicio a la familia real británica desde 1843 hasta 2007- para que Diana eligiera su propio anillo de pedida. “Aquí tenemos una caja de bombones muy especial -dijo la reina, según se recrea en The Crown-. Algunos son de la familia y otros están en venta. En fin… se trata de que escojas uno”. Y Diana, que por un momento estuvo a punto de elegir un rubí Burmese que ya pertenecía a la familia, se acabó decantando por un anillo de zafiro que Garrard tenía a la venta en su propia colección.

¿Una mala elección?

Cuentan que Isabel II arqueó las cejas cuando Diana eligió el zafiro ovalado de 12 quilates de Ceilán, rodeado de 14 diamantes y engarzado en oro blanco de 18 quilates. Quiso saber por qué le gustaba ese y su prometido, lanzando uno de los primeros dardos de los que se tiene constancia, interrumpió: “Porque es el más caro”. “No -explicó Diana -. Me recuerda al anillo de compromiso de mi madre y es del mismo color que mis ojos”.

Al parecer, la reina no consideró que la elección de Diana fuera adecuada porque, al ser un anillo de catálogo, estaba lejos de la exclusividad de las piezas de la Corona y cualquiera (cualquiera que tuviera las miles de libras que valía la pieza -28.500 libras de la época según las estimaciones más bajas-) podría tener uno igual. Y no se equivocó (del todo) porque el famoso anillo que ahora luce Kate Middleton, ha sido imitado hasta la saciedad convirtiéndose, finalmente, en un auténtico símbolo.

Fuente: Leer Artículo Completo