Música, tragedias, hijos rebeldes y herencias millonarias: la curiosa conexión entre Isabel Pantoja y Yoko Ono

Era un asunto cerrado en falso, pero aún así ha sorprendido muchísimo a los fans, aficionados y profesionales del mundo del corazón y la cultura pop que vuelva a abrirse el gran melón de la herencia de Francisco Rivera, Paquirri. Justo 20 años después del enfrentamiento entre Isabel Pantoja, viuda del diestro, y sus hijos mayores, Francisco y Cayetano, se reedita el cuestionamiento a los manejos económicos de la cantante, esta vez impulsados por la sospecha de su propio hijo, Kiko Rivera.

No es un caso aislado en la canción ligera española. Las herencias de Rocío Jurado o Rocío Dúrcal trajeron también su propia cola, con enfrentamientos entre familiares que siguieron a los llorados fallecimientos de ambas. Sin embargo, la tragedia de Pantoja, el rechazo que ha llegado a suscitar su controvertida figura y la disputa entre hermanos tiene un paralelismo inevitable con otra viuda de genio. La segunda mujer de John Lennon, Yoko Ono.

Lo cierto es que el paralelismo entre las biografías de Isabel Pantoja (64 años) y Yoko Ono (87 años) es notable. Ambas ya eran artistas antes de casarse con los hombres que marcarían definitivamente el resto de su existencia: John Lennon, el genio de The Beatles, y Francisco Rivera Paquirri, el torero más carismático de su generación. Ambas fueron viudas superlativas, pues el dolor de su pérdida se trabó en muertes absolutamente inesperadas, trágicas, dramáticas: el asesinato de Lennon en 1980 y la cogida de Paquirri en 1984.

Tras el asombro y los primeros meses de luto, ambas tuvieron que enfrentarse a un efecto colateral brutal de los fallecimientos: su creciente impopularidad como herederas y gestoras de las últimas voluntades de sus respectivos y popularísimos cónyuges. Y, además, a las demandas de anteriores esposas de estos y de sus hijos, descontentos con las últimas voluntades o la repartición de propiedades y objetos personales.

En principio, las primeras fricciones entre primeras y segundas esposas de ambos genios se resolvieron rápidamente. En el caso de Paquirri, las tres partes interesadas (la familia del torero, su mujer Isabel Pantoja y su hijo Kiko, y su ex mujer Carmina Ordóñez y los dos hijos mayores) se repartieron los bienes del diestro. Hablamos de alrededor de seis millones de euros actuales, con explotaciones agrícolas, vehículos y embarcaciones, joyas y trajes de luces includos.

El 45% de los bienes y la finca La Cantora quedó en manos de su viuda y su hijo. Otro 40% y la finca Los Rosales fue para Francisco y Cayetano,hijos de Carmina Ordóñez. El 15% restante y la finca El Robledo quedó en manos de su padre y sus tres hermanos. Yoko Ono y su hijo Sean fueron los herederos absolutos de los 600 millones de dólares en los que hoy se calcula la fortuna de John Lennon. El cantante no había previsto nada para Julian, el hijo que tuvo en su primer matrimonio con Cynthia Powell.

La repartición de la herencia de John Lennon se mantuvo en secreto absoluto, pero se supo que Julian solo recibió un fondo fiduciario por valor de 50.000 libras cuando cumplió 25 años. Yoko Ono se negó a proporcionarle a Julian recuerdos personales de su padre, otro detalle que conecta a la viuda de John Lennon con Isabel Pantoja: esta también se ha negado a devolver a los hijos mayores de Paquirri algunos efectos personajes y trajes de torero, a pesar de que un juez la instó a hacerlo en 1994. La cantante alegó que todos esos objetos había desaparecido en un oportuno robo en Cantora que no ha dejado de ser cuestionado por Francisco y Cayetano desde entonces.

Finalmente, Julian Lennon también se vio obligado interponer una demanda contra Yoko Ono y litigar durante varios meses para lograr cierta justicia retributiva y algunos efectos personales que pertenecieron a su padre. En 1996 ganó un juicio del que no se conoce la sentencia a ciencia cierta, aunque sí se ha publicado que Julian pudo haber conseguido 20 millones de libras más para su fortuna personal.

La situación entre los herederos de John Lennon lleva años pacificada, cosa que no se puede decir de los Rivera-Pantoja. La posibilidad de que resuciten las demandas sobre los objetos personales del torero por parte de sus hijos mayores y surja una posible reclamación acerca de la gestión de la herencia por parte de Kiko Rivera a su madre, Isabel Pantoja, flota en el aire y en las exclusivas de las revistas. Tampoco se descarta que este asunto tenga que solventarse, de nuevo, en los tribunales. Lo que no está tan claro es que Isabel Pantoja logre rehabilitar su figura de la misma manera que lo ha hecho Yoko Ono. Al contrario. Cada vez resulta más rara, siniestras, oscura.

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