Meghan y Harry, de incógnito por Beverly Hills: paseo navideño, compras, ¿y spa?

La vida en Estados Unidos del príncipe Harryy Meghan Markle parece estar centrada en el amor en familia con su pequeño Archie y en el desarrollo de nuevos negocios y horizontes laborales que les garanticen un buen futuro de forma independiente a la familia real británica. Desde que llegaron al continente americano, los duques de Sussex se han dejado ver por las calles de California llevando comida y otros bienes de primera necesidad a los más necesitados y han participado en todo tipo de videollamadas con diferentes instituciones. Su último estreno ha sido un podcast navideño en Spotify en el que su hijo, que cumplirá dos años el próximo mes de mayo, ha hecho una aparición especial, demostrando que ya sabe hablar y deseando a todo el mundo un “feliz año nuevo”.

Pero lejos de ser las mediáticas personalidades que eran en Reino Unido, al otro lado del charco, la pareja ha encontrado al menos una parte de la privacidad que buscaba. Uno de sus planes favoritos en pareja, a juzgar por las fotografías conseguidas por paparazzi a mediados de este mismo mes, consiste en desplazarse hasta Beverly Hills para, presumiblemente, ir de compras o realizar otras actividades de ocio. Normalmente, sus planes privados no saltan a los medios gracias al perfil bajo que intentan mantener y a que en gran medida han conseguido librarse del acoso mediático que sufrían en Reino Unido.

La ciudad de las estrellas se encuentra a una hora y media en coche de la casa que compraron en Santa Bárbara este mismo verano, en una zona de moda y en la que gozan de una mayor privacidad. Las imágenes tomadas demuestran que intentan mantener un perfil bajo por su forma de vestir, pues ambos llevaban mascarillas y la cabeza cubierta; pero eso no impidió que los reporteros pudieran verles entrando en un gran edificio frecuentado a menudo por famosos. La construcción alberga en su interior diferentes negocios, entre los que destaca el spa médico predilecto de las celebridades.

A pesar de lo suave de las temperaturas en la zona, Meghan se abrigó a conciencia en aquella ocasión y combinó un vestido negro de punto, con leggins a juego –la prenda que será tendencia en 2021– y unas botas altas en color marrón oscuro. Pero lo mejor de su look fue su abrigo de la firma J. Crew en color nogal oscuro y cuyo precio en España es de 407,85 euros. La duquesa de Sussex lo remató con un gorro de lana y unas gafas de sol, para un camuflaje total.

El príncipe Harry se dejó el abrigo en casa y combinó una camiseta de algodón gris, con vaqueros y unas deportivas New Balance a juego con la prenda superior. Además, remató el conjunto con una gorra de béisbol, pero sin gafas de sol. Esa era la vida que buscaban lejos de los miles de eventos oficiales como realeza.

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