Matilde Solís, la madre de Fernando y Carlos Fitz-James Stuart que se ha convertido en la discreta madrina perfecta: denuncias de abuso a su psiquiatra, un intento de suicidio y dos matrimonios fallidos

Seria, discreta y muy fumadora: poco se sabe de la vida privada de Matilde Solís, la ex mujer del duque de Alba y madre de Carlos y Fernando Fitz-James Stuart. Se casó joven, ilusionada y con ganas de llevar una vida tranquila, nunca le encantó el título de Duquesa de Alba. No le gustaba la parte social y pública que ello traía consegio.

Para las bodas de sus hijos, el duque de Huéscar (que contrajo matrimonio con Sofía Palazuelo) y el conde de Osorno, que se ha casado este fin de semana con Belén Corsini, la madrina eligió a Lorenzo Caprile, uno de sus diseñadores fetiche que ha conseguido, en ambas ocasiones, el efecto que Matilde quería: un diseño regio y elegante que respetara la tradición y que llevaría con la clásica mantilla.

Sin embargo, hace muchísimos años, cuando estaba eligiendo el vestido para su boda, la historia fue diferente: no tenía claro quién la vestiría ni cómo sería el diseño, “Aún no sé ni quién lo va a hacer”, dijo a los medios de comunicación. Corría el año 1988 y en cuestión de tres meses, Matilde tuvo que elegir vestido, joyas y peinado. La hija de los marqueses de la Motilla, era muy joven. Es la décima de 11 hermanos y se crió bajo la estricta mirada de su madre, Isabel Martínez Campos, una mujer muy religiosa y recta, miembro del Opus Dei. Solís estudió en colegio Entreolivos de Sevilla, uno de los más elitistas de la ciudad. Siempre le encantó el mundo del arte y tenía (los que la conocen dicen que sigue teniendo) una profunda pasión por las sevillanas. Su padre, Fernando de Solís-Beaumont y Atienza, marqués de la Motillla, fue presidente del Banco de Andalucía, consejero del Banco Popular y miembro de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.

Desde muy joven tuvo que luchar contra sus estados de ánimo y fue ahí cuando buscó ayuda y conoció a su psiquiatra, Javier Criado. “Llegué a su consulta con 22 o 23 años, metida en una fuerte depresión, vulnerable, maleable. Con los límites de lo moral borrosos y otros problemas añadidos”, relató la propia Solís en 2017. Poco tiempo después de comenzar las sesiones con Criado, se casó en 1988 con el entonces duque de Huéscar en lo que fue para las altas esferas de la época la unión de dos de las casas más importantes de Sevilla.

El matrimonio tuvo dos hijos, Carlos y Fernando Fitz-james Stuart y no tuvo final feliz. En 2016 la unión se anuló y Matilde y sus hijos se mudaron a un piso en el madrileño Paseo de la Habana. Un año antes, Solís sufrió un “accidente”: un disparo con una escopeta de caza en el brazo que la Casa de Alba tildó de “doméstico” y al que no se le dio mayor importancia. Matilde, volvió a encontrar el amor poco tiempo después: se casó con Borja Moreno Santamaría y con él tuvo a su tercer hijo, Francisco de Borja. La unión solamente duró cuatro años y terminaron divorciándose. Hasta el momento, Matilde había mantenido un perfile muy bajo: era celosa de su intimidad y no se prestaba a las habladurías, hasta que decidió convertirse en la voz que acompañó a decenas de mujeres que denunciaron los abusos del psquiatra con el que ella había estado tratándose durante años.

Fue a través de una carta en su cuenta de Facebook personal el 11 de junio de 2015, donde Matilde contó su historia y denunció públicamente a Javier Criado y los abusos que había sufrido por su parte después de casi 30 años en silencio. Sus palabras llevaron a la Fiscalía a abrir una investigación contra el psiquiatra después de que 12 mujeres describieran ante el Colegio de Médicos de Sevilla los abusos sufridos. Además, Criado ya había sido detenido en 2005 por la supuesta violación de otra víctima.

Meses después, Solís volvió a tomar las redes para matizar la clase de abuso que había sufrido: “En la carta que escribí hace meses, no especifiqué a qué tipo de abusos me sometió Javier Criado, así que lo digo ahora. Sufrí abusos sexuales. Aparte de todo lo demás. Las mujeres que han dado su testimonio, me han dado mucha fuerza. Que se avergüence el psiquiatra. Yo no lo haré más”, escribía. Alrededor de 30 personas desvelaron haber sufrido abusos de todo tipo por parte del doctor, sin embargo, el caso se desestimó al considerarse que los hechos habían prescrito. Criado afirma que se trata de una conspiración de sus pacientes para dañar su imagen pública. Ellas, únicamente afirmaron que querían que no volviera a hacer daño a sus pacientes, pidiendo el cese de su atividad profesional.

Solís incluso confesó que su accdiente doméstico, había sido un intento de suicidio, “Javier Criado abusó de una persona enferma, desesperada, a lo largo de los años. No prestando ayuda, ignorando problemas, manipulando como solo lo puede hacer un buen conocedor de los resortes de la mente, que es lo que no podemos negarle. Javier Criado Fernández me llamó por teléfono pocos días antes de mi intento de suicidio. Hizo mención a tres temas en concreto que desencadenaron en mi cabeza absoluta desesperación. Lo hizo porque yo había empezado a contar cosas de él”, dijo Solís.

De las denuncias presentadas, únicamente queda un caso abierto que no ha prescrito. Las mujeres que denunciaron al doctor participarán en el juicio que está previsto para noviembre de este año en calidad de testigos, aunque eso está aún por confirmar, ya que la jueza que lleva el caso no permitirá que los testimonios sean públicos en los juzgados. Mientras tanto, los que conocen a Matilde afirman que está mucho mejor, disfruta de su vida tranquila y fuera del ojo público y sobre todo, de su faceta de abuela con la pequeña Rosario, primera hija de Sofía Palazuelo y Fernando Fitz-James Stuart, cuyo bautizo es este sábado.

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