Los broches de Isabel II en la coronación, expuestos en Windsor

La Reina de Inglaterra posee una ingente colección de broches. Muchos de ellos son herencia o forman parte del tesoro de la corona británica, mientras que otros tanto han sido regalos y honores que ha recibido a lo largo de su reinado, el tercero más largo de la historia. Ahora, por primera vez, cuatro de estas espectaculares joyas serán expuestas en el castillo de Windsor para los fanáticos de la monarca y fieles amantes de estos accesorios, sello distintivo de Isabel II.

Hablamos de los cuatro broches que la Reina llevó el día de su coronación en 1953, una fecha que forma parte de la historia. Cada uno de ellos representa una nación de Reino Unido: una ramita de trébol para Irlanda del Norte, ramilletes de narcisos para Gales, cardos para Escocia y rosas para Inglaterra. Diseños hechos de oro, engastados con diamantes blancos, rosados ​​y amarillos y, en el caso del broche en forma de trébol, esmeraldas.


Ahora, en el marco de las diferentes iniciativas puestas en marcha por la celebración Jubileo de Platino, el público podrá verlos en la exposición Platinum Jubilee: The Queen’s Coronation que pone el foco en el día de la coronación de Isabel II y que estará se podrá visitar desde ahora hasta el 26 de septiembre. Fueron un regalo del Sultán de Omán y además de aquella fecha, la Reina ha optado por ellos en diferentes actos oficiales realizados en el país, aunque de forma individual.

Junto a estos históricos broches, la muestra ofrecerá el espectacular vestido diseñado por Sir Norman Hartnell que visitó Isabel II y que destacaba por el bordado con los emblemas florales de las distintas naciones de la Commonwealth en hilos de oro y plata, perlas, lentejuelas y pequeños cristales.

Aunque Isabel II realmente ascendió al trono el 6 de febrero de 1952, cuando tan solo tenía 25 años de edad tras la muerte de su padre, el rey Jorge VI, hubo que casi un año, hasta el 2 de junio del año posterior, 1953, para que se llevara a cabo la ceremonia. Un evento que paralizó Reino Unido y que según los datos fue seguido por televisión por alrededor de 27 millones de personas.





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