Lo único que quiere, de verdad, Javier Santos de Julio Iglesias

Hace unos días, el diario ‘ABC’ destapaba la noticia. Después de que la Justicia española determinara, finalmente, que Javier Santos no es hijo de Julio Iglesias, a pesar de existir una prueba de paternidad que no conllevaría género de dudas, el caso sería llevado a la ONU. Porque el demandante entiende que se están vulnerando sus derechos humanos fundamentales, y no va a dejar que esto quede así.

Él mismo lo explicaba en Instagram tras la publicación de la información (recuérdalo aquí), y anoche se sentaba en el plató de ‘Sábado Deluxe’ para ahondar en el tema y explicar por qué está empeñado en demostrar que es hijo del artista, por el que no siente ningún tipo de cariño, dicho sea de paso.

El motivo principal (amén de que su madre no quede como una mentirosa después de años sosteniendo esta historia) es su hija. Que pueda conocer a su abuelo. Y que su abuelo pueda estar con la niña y reconocerle como su nieta. “Me encantaría que mi padre conociera a mi hija, es lo que más ilusión me hace en este momento. Aún tiene la oportunidad de conocer a su nieta”, le explicaba a María Patiño, presentadora de la noche.

Yo no odio a Julio Iglesias, a mi padre“, dejaba muy claro. Aunque también explicaba que tampoco es que le tenga un especial cariño, puesto que no ha existido una relación en la que cultivarlo: “No le llamo papá, es mi padre biológico. Para llamarle papá, para tener esa connotación cariñosa tenía que haber crecido con esa persona”.

Javier reiteraba esa idea de que no tiene nada en contra del artista. Al menos no visceral, de rechazo absoluto: “Yo no odio a Julio Iglesias, sí llegué a despreciarlo cuando era muy joven. Solo pienso en mi hija, pienso mucho en ella, me gustaría que tuviese los privilegios que yo no he tenido. La casa de los perros de mi hermana Chábeli es más grande que la que vivo yo”.

Me gustaría que mi hija tuviese los privilegios que yo no he tenido”

Y añadía, en un alegato de defensa a su madre: “Cuando has visto que a tu madre le han tratado de mentirosa, no hay mayor satisfacción que demostrar la verdad y eso ya lo he conseguido. El día que me llamaron del laboratorio tras analizar varios objetos olvidados por mi hermano Julio, hubo muchas lágrimas. Por fin, iba a poder decir la verdad y demostrar que mi madre no mentía”.

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