Letizia: su conexión con la premiada Gloria Steinem, feminista y activista de la igualdad

El Hotel La Reconquista de Oviedo era un hervidero en la mañana del viernes 22.Faltaban apenas unas horas para la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias y el epicentro informativo se situaba allí. Me dirigí al lobby del Reconquista, donde los Reyes y sus hijas mantuvieron las tradicionales audiencias con los premiados de este año, el jurado y los patronos. Los redactores pasamos a la sala Covadonga (antigua capilla). Desde los palcos, asistimos a unas audiencias marcadas por las restricciones sanitarias.

Los Reyes y sus hijas entraron en la sala. Llevaban mascarillas FFP2, excepto el Rey, que llevaba una quirúrgica. Los compañeros gráficos estaban abajo, justo a la derecha de los Monarcas. Cada gesto y cada mirada de la Reina a sus hijas eran captados por las cámaras.

De las tres audiencias, la más señalada tuvo lugar con los premiados de esta edición. Me quedo con el momento en que Doña Letizia se paró a hablar con Gloria Steinem, Premio Princesa de Asturias de Comunicación. Junto a la Reina estaban sus hijas, que escuchaban con mucha atención las palabras que Letizia intercambiaba con la escritora y periodista norteamericana, activista de la igualdad y de los derechos de las mujeres. De hecho, la conversación entre ambas retrasó unos segundos la foto de familia con los premiados. En cuanto la Reina se dio cuenta, con toda naturalidad se situó en la formación para la imagen de grupo.

Leonor, protagonista de estas distinciones, escogió repetir vestido. Sin duda, con la idea de reservarse el gran estreno para la ceremonia. La princesa recuperó un vestido de color azul piedra, de la firma Vogana. El vestido tiene un pequeño pliegue drapeado recogido en la falda. Vale. Pero a mí lo que me gustan son las mangas farol. Súper femeninas.

Letizia siguió la consigna del reciclaje y recurrió a un escueto Hugo Boss, con print príncipe de Gales en color gris. Como comenté ayer, el gris es precursor de la discreción máxima. Leonor, protagonista de estas distinciones, escogió repetir vestido. Sin duda, con la idea de reservarse el gran estreno para la ceremonia. Yo lo interpreto así. La infanta brilló con un look lady, que sí era de estreno. Aunque el diseño, de plumeti, es pura delicadeza y detalle, me gusta más el vestido azul de Schlesser que lució en el concierto. Lo veo más ella. Espontánea y risueña.

Entre audiencia y audiencia, hizo su llegada la reina Sofía. La madre de Don Felipe era muy esperada. La vimos desde uno de los balcones que da al Patio de la Reina. Eran pasadas las 13:00 h.

Otro pequeño detalle. Las insignias. Los distinguidos iban recibiendo las insignias de manos de la Princesa de Asturias. Leonor entregaba los distintivos en unas cajitas de color azul. José Andrés se colocó su insignia y después no sabía muy bien qué hacer con la cajita, que finalmente entregó a un ayudante de la fundación.

Esto mismo le pasó a otros premiados. Pude hablar con el chef, Premio de la Concordia, sobre el significado de su galardón. “Primero me chocó un poco. Para mí estos premios eran una cosa maravillosa que sucedía en mi tierra”, me contó. “Que a un asturiano como yo le entregue el premio la Princesa de Asturias, que tal vez esperemos que sea la Reina de España… pues todo lo que sea potenciar a las mujeres es importante”. José Andrés anunció que donará la dotación del premio a La Palma.

Todo a punto, pues, para la 41 edición de los Princesa. La ciudad se siente muy festiva.«El Oviedo cultural sigue vivo gracias a los Premios Princesa», me sopló una vecina ovetense, Cova Cotarelo. Estamos en la cuenta atrás. Quedan unas horas.


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