La verdad ‘piadosa’ de Jesús Mariñas: ¿Acabará sola Tamara Falcó?

Tamara Falcó parece abonada a no encontrar el amor. Me pongo en lo peor porque ella no hace más que intentarlo pero no acaba de conseguirlo. Ya se siente frustrada y, además, engañada, burlada y tangada, que el tango cuadra en este casi lamentable caso. Parece abonada a la soledad aunque ahora esté encandilada, disfrute, retoce y goce con el diseñador de coches Iñigo Onieva, al que muchos ya consideran infiel, que son ganas de jorobar.

Es tristísimo que la hija de Isabel Preysler y Carlos Falcó, nuestra Tamarita del alma, no logre, alcance o consolide su ansiada y necesitada estabilidad amorosa. Desde Alberto Comenge, con el que debutó ilusionada pero en seguida resultó dolida y melancólica, al otro novio que tuvo en París y no cuajó por la distancia. O el opulento Bartolomé Fierro March, que no queda por apellidos y cuenta corriente rimbombantes, biznieto del fundador de la gran estirpe bancaria. Duró solo un verano, algo –¡ay!– bastante frecuente porque el calor deslumbra, hace ver lo que no hay y bajo el sol abrasador todo parece idílico hasta que se rompe. Desaparece y genera renovada melancolía. El otoño nos repone en el sitio ya sin deslumbres imaginarios. Nada más lamentable que ‘un amor de verano’, si lo sabré yo que tantos sufrí y, sin embargo, es buen tema muy bien aprovechado por novelas, películas y canciones.

‘Échame a mí la culpa’ es un estribillo lamentador que ha inspirado mucho, igual que ‘El día que me quieras’ a ‘Júrame’. Los grandes temas amorosos son resultado de un desengaño. En este caso, no hay nada nuevo bajo el sol y la historia resulta interminable porque siempre acabamos cayendo en ella por más que nos aconsejen, recomienden, adviertan o prevengan. No aprenderemos nunca. Entregados y llenos de ilusión tropezamos en la misma piedra con la ingenua ilusión del primer día. Y que dure.


No dejaremos de rendirnos a lo que cada vez, aunque sean muchos intentos diferentes pero generalmente idénticos, nos parece único, distinto e insuperable. ‘Eso es el amor…’, exalta la popular canción, ya todo un clásico de Luis Aguilé que la escribió en Barcelona ya mayorcito, dolido, decepcionado repetidamente baqueteado y escéptico. Paciencia. Es un incesante y nada fatigador volver a empezar. Siempre igual y sin embargo diferente. O tal creemos, adornamos,anhelamos y deseamos. La ilusión es lo último que se pierde, de ahí esa insistencia que mejor nos resultaría en otras facetas.

Seguiremos insistiendo, intentándolo, anhelando y nada conseguiremos. La esperanza nos mantiene y conserva vivos, anhelantes y con ilusión. Eso es el amor, bien lo experimentó, aprovechó y disfrutó Tamarita Falcó desde su debut amoroso con Alberto Comenge al más reciente pero aún no añorado ni tampoco llorado, aunque sí a veces añorado, Marco Noyer, hoy parece al menos de momento felizmente casado con Bryna Butler, hija preferida del multimillonario Robert T. Butler, presidente de Subaru para Estados Unidos. Ha sido un buen, envidiado y aplaudido braguetazo. Los hay con suerte, calculadores y con mucho ojo.

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