La ‘guerra civil’ de la televisión

Las relaciones entre Atresmedia y Mediaset no es que estén rotas, es que son un polvorín que ha saltado por los aires en las últimas semanas: la ‘promo’ de Telecinco vendiendo su éxito de audiencia a costa del fracaso de Antena 3, las acusaciones de que tras el boicot a ‘GH Revolution’ se encuentra la competencia… Incluso vimos a Marta Flich en ‘Todo es mentira’ (Cuatro) dar paso a un vídeo sobre los ‘presuntos responsables’ de la campaña de desprestigio. No vamos a entrar en el tema, suponemos que finalmente será la justicia la que lo resuelva. Lo que queremos señalar es que, como espectadores, esa batalla nos parece absurda: vivimos en tiempos en que la audiencia no es de un bando o de otro, es seguidora de un programa o de otro. Y que pasa de una cadena a otra sin cuestionarse nada más que si le van a entretener o no. Una de las cosas que hemos perdido son, por ejemplo, el derecho de cita: es decir, que una cadena pueda usar las imágenes de otra, con ‘fines pedagógicos o informativos’. Al final, ese clima tóxico se propaga: por ejemplo, ‘Arusitys Prime’ (Antena 3) se quedó con las ganas de analizar momentazos de ‘MasterChef Celebrity’ (La 1) porque no le dieron permiso. ¡Y eso que el ‘show’ siempre ha puesto el ‘talent’ por las nubes! Con lo que nos gusta a todos un buen ‘zapping’…

Para ofendiditos

Lo de ‘ofendiditos’ está muy de moda en las redes sociales. Basta con seguir un hilo para ver cómo toda acción tiene una reacción dialéctica, porque lo que le gusta a uno resulta una provocación para otro. Así llevamos una temporada con los cómicos revisando sus ‘gags’ una y otra vez antes de soltarlos en pantalla por si acaso se monta un escándalo. Pero también los hay que juegan a promocionarse anunciando que su intención es sacar de quicio a los ‘ofendiditos’, vamos, que en realidad buscan ofender para obtener al menos en las redes la repercusión que no les da la audiencia. Les pasa mucho a Ángel Martín y Patricia Conde en ‘Dar cera, pulir Cero’ (Movistar+). No deja de resultar irónico y paradójico que la parejita de marras se burle de los ‘ofendiditos’ y sus promos cuando, recordemos, ellos tenían a toda una redacción a su servicio en ‘Sé que lo que hicisteis’ (La Sexta) para ‘vengarse’ de quien osara parodiarles o criticarles. Ellos, que se pasaban las tardes poniendo a caldo a todos, a diestro y siniestro, tenían para lo suyo una piel muy fina. Qué cosas. En esa batalla, los demás tenían las de perder: venga vídeos manipulados, montajes, chistes en plató a costa de compañeros de otras cadenas… Jugando con esa ventaja, qué fácil es llamar ‘ofendiditos’ a los demás.

Desprestigio feroz

Se acaba el año y comienzan las listas y con ellas, los premios. Hollywood se sacó de la manga el Oscar como estrategia comercial para vender sus películas (los ingenuos mitómanos siguen creyendo que lo ganan los mejores). Poco a poco, las distintas Academias de Cine de otros países copiaron con éxito el modelo. Para promocionar su labor periodística y con ello lograr más entrevistas, reportajes y prestigio en la industria, los críticos extranjeros inventaron los Globos de Oro que, con el tiempo, han logrado que se les defina con esa coletilla insufrible de ‘la antesala de los Oscar’… En España surgieron los Feroz siguiendo este modelo, que se vendía como alternativo y provocador. Pero una cosa es el deseo y otra la realidad. Sin cadena que los emita, este año han llegado las nominaciones con la sorpresa de ver cómo las ficciones en abierto (desde ‘Malaka’ a ‘La que se avecina’, pasando por ‘Estoy vivo’) han quedado fuera mientras una que no se ha estrenado, ‘Foodie Love’, de Isabel Coixet, consigue nominación a mejor serie del año. La respuesta a este fenómeno, en boca de uno de sus miembros, es que HBO hizo campaña para los premios y que los votantes son críticos de cine (que ven todas las películas), pero en cuanto a las series solo ven “las que les salen del coño”. Así, literalmente: un criterio muy profesional.

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