Ingrid Alexandra de Noruega y su primera tiara con historia

El pasado 21 de enero Ingrid Alexandra de Noruega, primogénita de Haakon y Mette-Marit, cumplió 18 años, pero las grandes celebraciones para conmemorar su mayoría de edad tuvieron que aplazarse debido a la pandemia. Ahora, la que se convertirá en reina de Noruega sí podrá disfrutar de una gran cena en su honor ofrecida por sus abuelos y a la que asistirá representaciones de las principales monarquías europeas. Pero como aperitivo a esta gran cita, la casa real noruega ha compartido las primeras imágenes de Ingrid Alexandra con tiara. Una pieza cargada de significado que esconde un gran historia detrás.

Para su primer posado con tiara, la heredera noruega ha escogido un sencillo vestido azul marino de cuerpo ajustado y escote barco con falda princesa sobre el que resaltan las diversas condecoraciones que posee. Pero sin duda la pieza que llama la atención es la tiara de perlas y diamantes que corona su cabeza. Se trata de la pieza Boucheron, que perteneció a la princesa Ingeborg de Suecia, y que Ingrid recibió como gran regalo por su 18 cumpleaños.

Fue en la Exposición Universal celebrada en París en 1900 donde el marido de Ingeborg, Carlos de Suecia, se enamoró de esta delicada pieza de Boucheron, y no dudó en comprarla. La pieza original se caracterizaba por sus círculos de diamantes entrelazados y engastados en platino, y fue Ingeborg la encargada de añadirle un juego de perlas para personalizarla a su gusto.

Ingeborg la lució en numerosas ocasiones y también se la prestó con asiduidad a su segunda hija, la princesa Martha, que se casó con el príncipe heredero de Noruega Olaf, y quien terminaría heredando la pieza. Juntos tuvieron tres hijos: el actual rey, Harald de Noruega, la princesa Ragnhild y la princesa Astrid.

Fue su primogénita, la princesa Ragnhild, quien heredó esta tiara de gran significado familiar y que se había ido convirtiendo en la favorita de la familia a través de las generaciones. Tras su fallecimiento, la tiara quedó en manos de sus herederos, pero ella había expresado su deseo de que la pieza perteneciera al joyero de la futura reina de Noruega, nieta de su hermano.

Se trata de una pieza clásica, ni demasiado ostentosa ni demasiado sencilla, perfecta para convertirse en la primera tiara de Ingrid Alexandra, y seguramente en una de sus predilectas a partir de ahora. Ingrid de Noruega, hermana de Harald, ha expresado en un comunicado que su abuelo la eligió para su abuela porque era fácil de llevar para las grandes ocasiones.

Una joya que recorre la historia reciente de la monarquía noruega y que, en manos de la futura reina, tiene su presencia asegurada en los actos más importantes de los próximos años.




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