El año de Leonor

Fue el mensaje navideño más difícil del Rey. Su séptimo mensaje desde que llegara al Trono. Fue también su discurso más visto y el que más expectación había despertado. Trece minutos y medio de intervención. 1.697 palabras. En el centro de la imagen, el Monarca, en el Salón de Audiencias del Palacio de La Zarzuela. El Rey vestía un traje gris marengo, camisa blanca y corbata azul. Lo acompañaban las banderas de España y de la UE. A su izquierda, un ejemplar de la Constitución Española y una fotografía con un marco. Y aquí me voy a parar. En la fotografía.

La fotografía elegida (solo había una) es de gran importancia y significado. Se trata de una imagen del Rey y de su hija la Princesa de Asturias. No es un posado. No es una escena de un acto de 2020 elegido porque sí. No es un día cualquiera de 2020. Es un instante del solemne Homenaje de Estado a las Víctimas de COVID-19 y en reconocimiento a la sociedad durante los durísimos meses del estado de alarma. Este acto tuvo lugar el 16 de julio en el Patio de la Armería del Palacio Real de Madrid. En ese instante, Felipe VI y Leonor, con un vestido negro y gris, deposita unas rosas blancas en el pebetero instalado en el centro del patio. Esta es la imagen escogida por la Casa del Rey. ¿Por qué esta y no otra?

En mi opinión, hay que contextualizar esta foto en el durísimo año por la pandemia. Hemos vivido adaptándonos un día y otro día a lo que se nos venía encima. En su discurso de Nochebuena, el Rey decía: “2020 ha sido un año muy duro y difícil. El virus ha irrumpido en nuestras vidas trayendo sufrimiento, tristeza o temor; ha alterado nuestra manera de vivir y trabajar”. Por eso y por todas las vidas que se ha llevado, aquel día de julio la sociedad se conectó en el dolor, en el recuerdo y en el respeto.
Especial protagonismo tuvo la Princesa en ese acto que estuvo presidido por sus padres. Fue Leonor quien acompañó a don Felipe al pebetero para hacer entrega de la ofrenda floral. Mientras, la reina Letizia y la infanta Sofía se mantuvieron en su discreto segundo plano. Fue un gesto más del protagonismo que ha ido ganando a lo largo de este año que despedimos. Paso a paso va emprendiendo camino hacia su mayoría de edad. Leonor, por su condición de heredera, simboliza la continuidad. Leonor representa el futuro de la institución. Una institución que ensancha, apuntala y afianza su presencia en los actos. La Princesa va ganando espacio. Crece.

Hace semanas subrayé el hecho de que la felicitación navideña de la Casa del Rey estuviera representada por una imagen de la Princesa Leonor y la Infanta Sofía. Un bonito retrato en Somao, con todo ese espléndido paisaje asturiano detrás. Los Reyes cedieron todo el protagonismo a sus hijas. Otro gesto más.

Leonor estuvo muy presente este año que se va. También en una de las semanas más difíciles para el Rey, la primera de agosto. Fue el verano más complicado.

Recojo aquí la primera imagen de la Familia Real tras el anuncio, el 3 de agosto, de la marcha de España de Juan Carlos I. La llegada a Palma de los Reyes se produce el 7 de agosto, en medio de una crisis política e institucional como consecuencia de la salida del emérito. La foto no es una foto cualquiera. Es la foto de Leonor, que viaja de copiloto junto a su padre. En el coche, doña Letizia va detrás con Sofía. Un detalle para mí muy significativo que no pasó inadvertido porque con este gesto el Rey dio mucho protagonismo a su hija como heredera. Otro gesto más.

Además este año Leonor ha cumplido 15. Con su cumpleaños también estrenó una imagen renovada, más adulta, con nuevo estilismo, nuevas mechas y unos salones de tacón medio protagonistas de su look en Oviedo, en la 40º edición de los Premios Princesa de Asturias. Ya lo comenté semanas atrás. Leonor se ha hecho mayor.

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