Confidencias: un juicio mediático

Llevo varios días intentando hacer memoria sobre la relaciones de algunos famosos con sus hijos. Se me vienen a la mente muchas; como la de Enrique Iglesias con su padre, que no se hablan o al menos en público no se les ha visto desde hace años; Patricia Conde con su ex, al que no dejaba ver al niño; esta semana veíamos al humorista Miki Nadal acudir al juzgado porque su ex le ha demandado; Jorge Lorenzo no se habla con su padre, Casillas tampoco con los suyos; por no hablar de Hollywood, donde casi ninguna ‘celebrity’ tiene relación con sus padres. Y no por eso están todo el día machacándoles ni juzgando si son mejor o peor padres, o si por el contrario, son mejor o peores hijos. Quiénes somos los periodistas para juzgar el vínculo familiar si ni siquiera conocemos a las familias.

Sabemos lo que ellos quieren que sepamos, pero de puertas hacia adentro puede no ser igual. De hecho, si las paredes hablaran, llenaríamos portadas. Asisto atónita a la crucifixión mediática de mi amiga Rocío Carrasco. Todo se basa en que como ninguno de sus dos hijos quieren vivir con ella y la hija la llamó no sé cuántas veces y no le cogió ya es la peor madre del mundo. Y ella no ha dicho ni mú, ni creo que lo haga nunca. Y por eso hay que lapidarla. Porque un exmarido haya decidido hacer de su ‘modus vivendi’ hablar mal de ella en televisión. Como si eso fuera un ejemplo como padre, despotricar de la madre de tus hijos en público y todo porque, como tú bien dices, tu exsuegra no dejó nada a tus hijos. Esa ha sido su mayor preocupación, la herencia. Los trapos sucios se lavan en casa.

Y si como dice, no ha podido trabajar estos años es porque no ha querido. Hay trabajos muy dignos alejados de la televisión. Pero claro, no reportan 60 mil euros por un entrevista, como este señor ha cobrado. Algo que los que le aupan mediáticamente no ganan en un año. Y ahora, porque le vemos llorar y contar lo mismo de siempre, no toda la versión completa porque siempre se deja lo más importante, no sé si para el día del juicio final, ya es el mejor padre del mundo. Pues hombre, solo hay que repasar el curriculum y las trampas empresariales de las que se le acusa para ver que tan, tan bueno como nos lo quieren pintar ahora no es. Sin embargo, Rocío Carrasco no ha hecho nada, solo ser hija de la ‘Más Grande’ y dedicarse a vivir su vida, con quien quiere, que para eso es libre y no debe nada a nadie, ni la han condenado.

Pero claro, es más fácil decir que es una mala madre y que ninguna se explica cómo puede hacer eso. Porque un juzgado la ha reconocido como víctima, aunque no haya ganado la batalla por eso no hay que matarla. Deberíamos medir un poco o a la larga nos arrepentiremos de haber hecho más daño del necesario. Dejarla en paz es lo único que pide. Pero somos tan cínicos que habla siempre el que más tiene que callar.

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