Concha Velasco presenta ‘El funeral’ en Barcelona

Concha Velasco llega a Barcelona con la obra ‘El funeral’, escrita y dirigida por su hijo, Manuel, en la que es su primera colaboración sobre las tablas. En la comedia, Concha representa a Lucrecia Conti, una diva del cine, del teatro y la televisión que acaba de fallecer y cuyo fantasma aparece en su propio velatorio para despedirse.

La comedia se representará en el Teatre Borràs, del 12 de febrero al 8 de marzo. Después, la actriz volverá a repetir la experiencia bajo la dirección de su hijo Manuel con ‘La habitación de María’, que se estrenará en Segovia y asegura que será su última función sobre los escenarios.

Acabas de cumplir 80 años, ¿cuál es el balance?

Yo ya he hecho cuentas con todo el que tenía que hacerlas y hoy voy a decir una cosa que no le va a gustar a Manuel: hay tres hombres a los que yo había hecho daño voluntariamente y les he podido pedir perdón, no sabéis cómo me ha liberado eso. Con los tres tenías cuentas pendientes, pero como están vivos, he podido pedirles perdón y ahora estoy pidiéndole perdón al pobre Paco Marsó, que está en los cielos, y que no permito que nadie se meta con él, no sabéis cómo me gustaría que pudiera estar aquí, era tan simpático, tan guapo, tan divertido… pero nos peleamos, le pido perdón porque hace diez años que murió y yo le he perdonado. A mí se me aparece a veces Paco Marsó en el escenario, cuando algo no funciona le llamo. Le echo de menos. Si tuviera influencia con el de arriba o con el de abajo, le pediría que se me apareciera. Ahora que tengo 80 años, tengo la cabeza mejor puesta que antes.

¿Cuánto hay de ti en ‘El funeral’?

No hay nada y hay todo. Humor porque tengo un gran sentido del humor, aunque siempre he recibido premios por los dramas, nunca me han nominado por esta obra y es el personaje más difícil de mi carrera. Hago de mí, de Lucrecia Conti… Soy yo, pero en grado superlativo. Me hacen subir y bajar escaleras, tengo que salir por el patio de butacas y en este teatro lo tendré que hacer por la calle.

¿Qué impone más, que te dirija un Marsillac, un Berlanga o sangre de tu sangre?

Mucho más, sangre de mi sangre. Es muy estricto, divertido con los demás, pero con la madre…

¿Te echa broncas?

Sí, muchas. Me preguntó que cómo prefería que me llamara: señora Velasco o Doña Concha, y le dije que me llamara “madre”.

¿Te ha dado algún consejo tu hijo o le has dado tú a él?

Consejos no me da, sólo en la vida privada. Me dice que ya que tengo 80 años que me tranquilice un poquito y que sea una señora.

Vas a volver a trabajar con él.

Así es, voy a hacer otra función que dirigirá José Carlos Plaza, “La habitación de María”. La estrenaremos en marzo en Segovia.

Dices que ésa será la última, ¿estás convencida?

Hombre, con 80 años…

Con el teatro, ‘Las chicas del Cable’, ‘Malasaña, 32’, ¿te da tiempo de ver a tu nieto?

No, eso es lo que más sufro.

¿Vendrá a verte en esta ocasión?

No, porque ahora tiene 11 años y cuando le pido que venga me dice que no puede, que está en la “urba”.

Dices que te vas a morir a los 82 porque es la media de tus padres. Hablas de la muerte con cierta ironía.

Sí, es que ya no le tengo miedo. La tengo tan cerca que… Antes sí, me daban ataques de pánico y ahora tratamos que no le den a ni nieto, Samuel. Le hablamos para que sepa que las personas están aquí de paso.

El personaje de la obra está cerca de ‘El crepúsculo de los Dioses’, ¿crees que tu fama te convertirá en inmortal?

Sí. Tengo películas muy buenas. Sobre todo, con Pedro Olea.

No paras, ¿de dónde sacas esta fuerza?, ¿cuál es tu motor?

Cuántas mujeres hay que tengan 80 años y tengan el recibimiento de prensa que he tenido yo hoy en el teatro Borrás. Vi los Oscar y vi gente que no tenía tantos fotógrafos como los que he tenido hoy aquí.

¿Hay talento entre las actrices jóvenes?

Sí, mucho, yo estoy trabajando con la mejor de las jóvenes, que es Blanca Suárez, y también Manuela Velasco, que no son tan jóvenes, pero son maravillosas. Yo he aceptado muy bien mi edad y no tengo rencor a las actrices jóvenes, hay otras que no lo aceptan.

Sigues teniendo muy buena memoria…

Pero es que me levanto a las cuatro de la madrugada todos los días de mi vida para estudiar los guiones.

¿Nunca te han tenido que bajar de las nubes?

Nunca, empecé muy abajo y cuando llegué arriba me dije: querida mía, todo lo que sube baja. Nunca ha habido que ponerme en mi sitio.



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