Beatriz de York: una novia con mala suerte

Medio mundo se ha parado por el coronavirus, ¿quién se atreve a pronosticar que el 29 de mayo podrá celebrarse una boda? Esa es la fecha que ha elegido Beatriz de York para contraer matrimonio en Londres y ahora todo pende de un hilo. Súmenle que el novio, Edoardo Mapelli Mozzi, es italiano. Y encima, de Lombardía, la región más castigada por la infección, con lo que nadie sabe si sus invitados podrán salir o no del país.

Aunque hay algo más grave: ¿se arriesgará a asistir Isabel II con sus 94 años a cuestas y Felipe de Edimburgo con 98? Desde luego no parece lo más recomendable si para entonces no se ha conseguido atajar la crisis sanitaria.

Este no es el único problema al que han tenido que enfrentarse los novios. El más grave es el escándalo que aún colea por la amistad del padre de ella, el príncipe Andrés, con el magnate Jeffrey Epstein, condenado por abuso de menores. Eso hundió su imagen y ahora le han relacionado con Peter Nygard, otro siniestro personaje al que 10 mujeres, seis de ellas menores, han acusado de abusos sexuales.

La BBC ya ha anunciado que no tiene ningún interés en retransmitir la boda y el futuro suegro, el noble y exesquiador olímpico Alex Mapelli-Mozzi, contó hace unas semanas que él ni siquiera conoce a la novia. Y está, por supuesto, el desagradable asunto del Sussexit. Hagan lo que hagan, vayan o no, Harry y Meghan acabarán robándole todo el protagonismo a los contrayentes.

Beatriz lleva mucho mejor el hecho de que el novio tenga un hijo de tres años llamado Wolfie. Tan bien lo ha encajado, que hasta le han convertido en el padrino más joven de la historia dentro de la familia real británica y será el pequeño quien acompañe a su padre al altar, mientras por allí ronda Dara Huang, madre de la criatura a la que también han invitado.

Pobre Beatriz, que siempre ha tenido una vida muy fácil y, al mismo tiempo, muy complicada. Fácil por la fama que le ha adjudicado vivir del cuento y no hacer nada. “Otra semana, otras vacaciones”, tituló en 2015 el ‘Daily Mail’ un artículo en el que contaban que en solo seis meses se había ido once veces de vacaciones.

Las dificultades vienen de todo lo demás. Cuando por fin se puso a trabajar en Sony Pictures, unos hackers atacaron la productora y filtraron su sueldo: 21.500 euros al año. Después de eso, decidió dejarlo. No le fue mejor como conferenciante. Cuando la prensa se enteró de que una empresa ofrecía charlas impartidas por ella, puso el grito en el cielo. ¿Qué puede enseñarnos alguien de 27 años sin oficio conocido?, se preguntaron, y las presiones de la casa real la obligaron a dejarlo.

Sufrió además dislexia, su madre la puso a régimen con ocho años y tuvo que sobrevivir al duro divorcio de sus padres, lo que incluye las famosas fotos de su madre en topless, mientras el millonario John Bryan le chupaba los pies. A los 17 años, Beatriz se enamoró de un tal Paolo Liuzzo, que había estado involucrado en un asesinato, aunque luego retiraron los cargos. Y por si todo esto fuera poco, está el modelito que ella y su hermana Eugenia eligieron para la boda de su primo Guillermo. Ambas se convirtieron en el hazmerreír de la corte.

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